Ecuador espera la decisión del nuevo gobierno sobre si autoriza la salida a Brasil del destituido presidente Lucio Gutiérrez

El ministro de Gobierno, Mauricio Gándara, dijo en una entrevista radial que al gobierno no le queda otra alternativa que otorgar el salvoconducto.

22 Abril 2005
QUITO.- Ecuador esperaba el viernes la decisión del nuevo gobierno sobre si autoriza la salida a Brasil del destituido presidente Lucio Gutiérrez, entre protestas de decenas de personas que reclaman su juicio en el país y la remoción de las autoridades militares y policiales.
El recién nombrado gabinete del gobierno de Alfredo Palacio, quien era el vicepresidente y fue juramentado el miércoles por el congreso tras la destitución de Gutiérrez, decidía en el palacio presidencial si otorga el salvoconducto al general retirado, que recibió de Brasil el asilo político.
El ministro de Gobierno, Mauricio Gándara, dijo en una entrevista radial que al gobierno no le queda otra alternativa que otorgar el salvoconducto una vez que Brasil dio el asilo.
En Brasil un portavoz militar dijo que un avión de la fuerza aérea está listo para trasladar a Gutiérrez, el tercer presidente destituido en ocho años. Hace tres días se refugió en la residencia del embajador brasileño en el norte de Quito evadiendo a una multitud enardecida que le impidió escapar.
La capital de la nación de 12 millones de habitantes retornó a la calma, pero Palacio aún sortea pequeños focos de protestas contra el asilo dado a Gutiérrez y pidiendo que ponga fin a la corrupción y elecciones anticipadas."¡Lula, amigo, devuélvenos la mula!", gritaban decenas de personas afuera de la residencia diplomática del Brasil, resguardada por una cadena policial y rodeada de graffitis que piden "cárcel para el loco", "Lula saca la basura".
"No queremos que se vaya, queremos que lo enjuicien aquí, que no sea como los otros que han huido impunemente asilados a otros países", dijo Roberto Villamar, un arquitecto de 45 años, en medio del ruido de bocinas y pitos de los manifestantes.
Villamar dijo que el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva no debería permitir la fuga del "cobarde". (Reuter)

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