Ampliar las oportunidades

Pese a tener buen nivel de escolarización, Argentina tiene algunos items que mejorar.

01 Abril 2002
Por Laura Hojman
BUENOS AIRES.- Si bien la Argentina está aún lejos de encabezar la estadística de los dos millones de chicos latinoamericanos no escolarizados en el nivel primario y los 20 millones que no terminan el secundario, según concluyó la UNESCO, es cierto que existe en el país un número creciente de jóvenes que engrosan los datos sobre repetición y abandono de los estudios, que merece ser tenido en cuenta.
Argentina está aún muy lejos de algunos países de la región, enclavados mayormente en zonas rurales, donde dos de cada cinco chicos no terminan sus estudios primarios o llevan al menos dos años de retraso al concluirlos y donde en el medio urbano, la proporción es de un niño por cada seis.
En grandes términos, la enseñanza primaria en el país se universalizó en un 80 por ciento de los chicos en esa edad. Ello, sin dejar de atender las zonas de 'riesgo' del conurbano bonaerense, con el crecimiento de la violencia, la marginalidad y la exclusión de los habitantes, producto de la pobreza y que afecta directamente a los chicos, como así también a los del castigado y olvidado NOA y NEA, en donde se suman además los lamentables conflictos docentes, con sus secuelas de sucesivas pérdidas de días de clase.
En esta era de reformas, de seminarios de calidad, de debates y comisiones educativas, también habrá que idear, más allá de los planes oficiales de compensación -útiles, becas, infraestructura, alimentos- una política destinada a ampliar las oportunidades de educarse para esos miles de jóvenes con sobreedad, que desertan del sistema y que necesitan emplearse para su subsistencia. Hoy, la escuela continúa indirectamente expulsando a quienes no pueden continuar en ella, tanto sea por sobreedad, como por carencias económicas. Debería comenzar a pensarse en la posibilidad de dar una respuesta, aún hasta desde lo laboral, para esta extensa franja de más de un 40 por ciento de jóvenes de entre 15 y 18 años que no estudia.
El informe de la UNESCO, además pone de manifiesto que el número total de alumnos matriculados aumentó en la región. Siete países (Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, México y Perú) lograron universalizar la enseñanza primaria, y otros tres (Costa Rica, Uruguay y Venezuela) están a punto de conseguirlo.
La secundaria
Sin embargo, a pesar de que la participación en la enseñanza secundaria va en aumento, el informe muestra que sólo están matriculados el 54 por ciento, de los jóvenes en edad correspondiente, lo que arroja una estimación de 20 millones de muchachos y muchachas no escolarizados o atascados en los estudios primarios.
El informe también pone de relieve que, pese a las diferencias de nivel de desarrollo que existen en la región, los países están empeñados en modernizar y reformar sus sistemas de educación. Señala una auténtica oportunidad de introducir mejoras a medida que disminuye el crecimiento de la población. Esta aumenta en la región en 1,5 por ciento anual aproximadamente, lo que significa, según el informe, "que el número de educandos será menor y no habrá que aumentar forzosamente los presupuestos".
Esta polémica conclusión de la UNESCO, no se condice con la experiencia que surge de mirar en los países desarrollados donde la alta inversión en educación, sus docentes con un promedio salarial de unos 1.500 dólares mensuales y su elevado gasto por alumno y por graduado, son la muestra acabada del rumbo que habría que tomar. El estudio de la UNESCO señala además que la calidad de la educación sigue planteando un serio problema para la región, como se deduce de los elevados índices de abandono y repetición de varios países. Así, por ejemplo en Brasil, 24 por ciento de los alumnos de primaria y 18 por ciento de los de secundaria son repetidores. En Nicaragua, sólo 55 de cada 100 niños que inician sus estudios primarios llega a quinto grado. Argentina, por su parte, ostenta el "índice de retención" más alto, ya que alcanzan ese nivel el 94 por ciento de los alumnos.
La enseñanza superior es, según el informe, uno de los "principales retos educacionales" de la región. Pese al aumento del número de matrículas durante todo el decenio de 1990, en 1998 sólo había en total 9,5 millones de estudiantes matriculados en la enseñanza superior, de los que 60 por ciento corresponden a sólo Brasil, México y Argentina.
Los estudiantes se encuentran mayormente atraídos por las ciencias sociales, las ciencias económicas y el derecho, con la excepción de Cuba, donde educación y salud son los estudios preferidos.(DYN)

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