18 Abril 2005 Seguir en 
ROMA, Italia.- Después de la renuncia de varios ministros de su gabinete, el Gobierno del primer ministro italiano Silvio Berlusconi parece tener las horas contadas. Según especularon los medios italianos, Berlusconi podría extender hoy su renuncia a la jefatura de gobierno en una reunión con el presidente de la república, Carlo Azaglio Ciampi.
El ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, afirmó que la situación es cada vez más complicada. Sin embargo, también se espera que "Il Cavaliere" reciba otra vez el encargo de formar un gobierno después de una hipotética renuncia.
Esta es la mayor crisis de gobierno que el millonario empresario mediático experimenta desde su llegada al poder en 2001. Las turbulencias comenzaron el viernes, cuando su pequeño socio de coalición, la Unión Demócrata Cristiana (UDC), retiró a sus cuatro ministros del equipo de gobierno. El líder de UDC, Marco Follini, exigió el fin de semana un nuevo gobierno y un nuevo programa bajo la batuta de Berlusconi. Tras la dura derrota en las elecciones regionales de principios de abril, los cambios se hacen inevitables, indicó. Berlusconi reaccionó indignado al desplante de la UDC y amenazó con convocar a nuevas elecciones si los demócrata-cristianos no regresan al gabinete.
Berlusconi, titular del gobierno italiano más longevo de la posguerra, salió de Roma el sábado hacia su residencia en Cerdeña. El calendario electoral prevé las elecciones regulares para la primavera boreal de 2006.
Con la salida de los demócrata-cristianos y el partido escindido de los nuevos socialistas, que también retiraron a sus secretarios de Estado, el bloque de Berlusconi pierde la mayoría en ambas cámaras del Parlamento.
Líderes de Forza Italia, el partido de Berlusconi, dijeron que no desean concurrir otra vez a los comicios en alianza con la UDC. En las últimas elecciones regionales, UDC aumentó su caudal, mientras que Forza Italia perdió un tercio de sus votos. (AFP)
El ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, afirmó que la situación es cada vez más complicada. Sin embargo, también se espera que "Il Cavaliere" reciba otra vez el encargo de formar un gobierno después de una hipotética renuncia.
Esta es la mayor crisis de gobierno que el millonario empresario mediático experimenta desde su llegada al poder en 2001. Las turbulencias comenzaron el viernes, cuando su pequeño socio de coalición, la Unión Demócrata Cristiana (UDC), retiró a sus cuatro ministros del equipo de gobierno. El líder de UDC, Marco Follini, exigió el fin de semana un nuevo gobierno y un nuevo programa bajo la batuta de Berlusconi. Tras la dura derrota en las elecciones regionales de principios de abril, los cambios se hacen inevitables, indicó. Berlusconi reaccionó indignado al desplante de la UDC y amenazó con convocar a nuevas elecciones si los demócrata-cristianos no regresan al gabinete.
Berlusconi, titular del gobierno italiano más longevo de la posguerra, salió de Roma el sábado hacia su residencia en Cerdeña. El calendario electoral prevé las elecciones regulares para la primavera boreal de 2006.
Con la salida de los demócrata-cristianos y el partido escindido de los nuevos socialistas, que también retiraron a sus secretarios de Estado, el bloque de Berlusconi pierde la mayoría en ambas cámaras del Parlamento.
Líderes de Forza Italia, el partido de Berlusconi, dijeron que no desean concurrir otra vez a los comicios en alianza con la UDC. En las últimas elecciones regionales, UDC aumentó su caudal, mientras que Forza Italia perdió un tercio de sus votos. (AFP)







