¿Brasilización?

Conjeturas sobre el futuro del alcohol en la provincia.

18 Abril 2005
Por Fernando García Soto

Los azucareros de Salta y de Jujuy comenzaron a emplear un término nuevo, inexistente en los diccionarios, para definir el posible proceso por el que, ellos creen, podría atravesar la actividad azucarera de Tucumán: la "brasilización". Se refieren a los cambios que podrían producirse en nuestra provincia a partir de la decisión de Atanor, la empresa fabricante de agroquímicos de mayor envergadura en el país, gran demandante de alcohol para su producción, de concretar la compra del ingenio Concepción. La relación que hacen entre Tucumán y Brasil -principal productor alcoholero del mundo- se asienta en la idea que tienen en las provincias norteñas de que Atanor (propietaria de los ingenios Marapa y Leales) centrará sus esfuerzos en la producción de alcohol etílico y no tanto en la de azúcar.
Si bien este aventurado pronóstico es negado de plano hasta por el propio presidente de la compañía nacional, Miguel Angel González, y desestimado por referentes del sector en nuestra provincia, lo cierto es que uno de los propósitos principales de la expansión de Atanor es justamente el autoabastecimiento de alcohol. Con la compra del Concepción, la compañía fabricante de agroquímicos obtendría 29 millones de litros extra a los que elaboró en 2004 con Marapa (12,2 millones de litros) y Leales (6,3 millones), con lo cual sumaría 47,5 millones de litros. Este total alcanzaría para el autoabastecimiento de Atanor. Salteños y jujeños creen que esta producción sería aún mayor.
La Argentina elaboró el año pasado un total de 1,7 millón de toneladas de azúcar, de las cuales Tucumán aportó 1,03 millón de toneladas. De alcohol se produjeron 164 millones de litros en el país, y 110 millones de litros en la provincia. Se exportaron 55 millones de litros. En Brasil la situación es distinta; en el país vecino se fabricaron 27 millones de toneladas de azúcar en 2004 y 15.000 millones de litros de alcohol, que se usan mayormente para abastecer a una cada vez más demandante industria automotriz, que mezcla un 25% de alcohol anhidro en sus naftas. El resurgimiento del interés por este subproducto de la caña se debe al auge en Brasil de un tipo de automóvil que puede convertirse de nafta a mezcla o a gas, lo que representa una comodidad para los automovilistas, al igual que ocurre en la Argentina con los vehículos convertidos a GNC. Tal vez por eso en el país vecino proyecten elevar este año su producción de alcohol, o porque los precios del producto son satisfactorios, o por una conjunción de ambos factores.
Los ingenios en la Argentina elaboran el alcohol a partir de la melaza, cuando no se puede sacar más azúcar, lo cual es mucho más económico que producirlo directamente de la caña. La proporción es, aproximadamente, 10 litros de alcohol por cada 100 kilos de azúcar. Fabricar alcohol sin pasar por el azúcar podría redundar en 75 litros con la misma cantidad de caña, pero, según los especialistas, esta ecuación no cierra en lo económico.
Pero algo tendrá que hacer el sector azucarero si es que finalmente prospera la intención de los presidentes de las comisiones de Agricultura y de Energía de Diputados, de dar impulso en la Cámara Baja al proyecto de ley de biocombustibles, que tiene media sanción en el Senado. Hace pocos días, los titulares de estas comisiones se comprometieron ante los subsecretarios de Energía, Cristian Folgar, y de Agricultura, Javier de Urquiza, de tratar de sacar este año la ley. La idea del Gobierno nacional de hacer suya la producción de alconafta en el país obligaría a los azucareros a revisar sus estrategias productivas, a analizar precios y porcentuales y a asumir que tendrían que producir más alcohol. Ya sea por este factor o porque Atanor decida potenciar la producción de alcohol en el Concepción, lo cierto es que no sería descabellado pensar que este subproducto de la caña pase a ser en Tucumán más importante que lo que fue en los últimos años.

Tamaño texto
Comentarios