Omnibus de Yerba Buena

La comunicación con la Ciudad Jardín deja mucho que desear.

18 Abril 2005
Ha vuelto a hacerse ostensible la queja de los yerbabuenenses por el pésimo servicio que prestan las líneas 102, 100 y 118. Exacerba el ánimo -dicen- tener que esperar entre 45 minutos y una hora el paso de los ómnibus. Y hacerlo en las paradas en donde no existen refugios para cubrirse del sol o de la lluvia es aún más desesperante, comentan los usuarios que dependen de este medio para trasladarse desde la "Ciudad de las Flores" hasta esta capital por razones de trabajo -en donde hay que llegar con puntualidad- o para realizar cualquier otra diligencia. El malestar de los pasajeros se acrecienta cuando, después de sufrir todas estas peripecias, deben abonar el boleto, uno de los más caros de la provincia. El viaje mínimo cuesta $1, el medio $ 1,50 y el más largo, que llega hasta La Rinconada o hasta el pie del cerro, $ 1,20. Para colmo de males, agregan los denunciantes, en muchas oportunidades las deterioradas unidades se detienen en la mitad del recorrido. También la irrespetuosa actitud de algunos choferes y el hacinamiento con el que viajan, hacen que usar el servicio de cualquiera de las tres líneas sea un calvario cotidiano. Los vecinos dicen que ya no saben qué hacer. Las denuncian presentadas ante la Secretaría de Transporte de la Provincia y ante las Municipalidad de Yerba Buena -que debería ejercer su poder de policía, como marca la ley- no han tenido hasta el momento una respuesta responsable.

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