Los amigos de la oposición

CARLOS ABREHU.

17 Abril 2005
En teoría, la buena salud de un régimen democrático de gobierno reclama la existencia de controles institucionales y de organizaciones políticas dispuestas a fiscalizar los actos del poder. Un océano separa a Tucumán de ese espejo, por el comportamiento de los políticos que no son oficialistas. Con ironía, el gobernador José Jorge Alperovich ha proclamado que no tiene oposición y que sus antagonistas sólo comen asado. La gritería de estos fue, ciertamente, espectacular, pero nada más. En la Casa de Gobierno sonríen y no se afligen por ello. Razones no les faltan, en verdad.
La proliferación de los partidos de distrito ayuda al oficialismo gobernante en la provincia. El colapso del radicalismo en el país influye también en el diseño del mapa local. La Casa de Gobierno se ve aliviada, además, por la reducida oferta de fuerzas políticas en condiciones de competir por las diputaciones nacionales. La anemia opositora se potencia al máximo. El juego es estimulado por los máximos jerarcas del Ejecutivo, para quienes la dispersión de los otros es una ventaja política superlativa. Discretamente se sondea para ver qué pueden hacer de daño al alperovichismo.
Los exploradores del campo enemigo regresan satisfechos. De ese lado del mundo no se detectan señales perturbadoras, por el momento. La pirotecnia verbal en contra del gobernador no causa mayor inquietud porque algunos de esos partidos contestatarios pueden colaborar con los alperovichistas en la Convención Constituyente que se celebrará en 2005, si no median inconvenientes de orden jurídico-político. Con ese tipo de agrupaciones, el Ejecutivo puede negociar acuerdos y votos de apoyo.
El Movimiento Popular Tres Banderas y el desprendimiento de ex radicales que lideran el intendente Osvaldo Morelli y el legislador Ramón Graneros están en la lista de probables colaboradores del oficialismo si colocan representantes en esa asamblea. Las especulaciones que se tejen en los despachos gubernamentales lo dejan entrever. Suponen, así, que la futura Carta Magna tendría una mayor legitimidad política.

En el centro del ring
Alperovich, en ese escenario, profundizó la iniciativa. El oficialismo está persuadido de que es conveniente unificar las elecciones de diputados y de convencionales constituyentes para el 23 de octubre. La invitación al debate preconstituyente que envió el gobernador a los partidos demuestra que no hay retrocesos en la cuestión. La agenda habilitada por la ley que declaró la necesidad del desguace parcial de la Constitución pone fronteras a la voluntad reformadora de los políticos. El vicegobernador Fernando Juri reflexionó más de una vez que el poder constituyente derivado reconoce límites precisos. Entre los asuntos que deberían quedar fuera de toda discusión está el de la composición de la judicatura. La puesta en comisión de los jueces, por tanto, no sería objeto de revisión.
El planteo del gobernador conducirá inevitablemente a que las aguas se dividan entre quienes acepten formar parte del proceso reformista y quienes no lo avalen. Fuerza Republicana eligió de antemano ubicarse en la vereda del rechazo.
Dentro de esas bandas oscilará el péndulo de los otros grupos políticos, donde también surgirán acciones para no quedar entrampados en la disyuntiva PJ o FR. La sombra del Pacto de Olivos -que abrió el camino a la reelección de Carlos Menem y a la decadencia del radicalismo- no deja de proyectarse automáticamente, aunque Alperovich la haya desmentido. Los pactos siempre generan sospecha en la ciudadanía, que está en guardia respecto de las ventajas que puedan obtener los dirigentes. Sólo con conductas y hechos transparentes podrá revertirse esa imagen. La pérdida de credibilidad de las elites políticas no es obra de la casualidad ni de conspiraciones pérfidas.

Fallo contundente
La Corte Suprema de Justicia sepultó la resurrección de la Ley de Lemas al rechazar una demanda del ex legislador Víctor Arias y del abogado Carlos Posse. El problema político del restablecimiento del sistema de sublemas no lo definió el alto tribunal, que lo devolvió al campo de los buscadores del poder. "Esta Corte no es un órgano consultivo", apuntó el fallo de mayoría suscrito por los jueces Antonio Gandur, René Mario Goane y Alfredo Dato -el voto disidente fue de José Alberto Brito-. El corolario de este fallo sería que los legisladores o el propio Poder Ejecutivo propiciaran la restitución de la Ley de Lemas, si realmente quieren explotar las ventajas que les da la norma derogada en 2004. El descrédito social les cierra el paso.
Dato -que debutó en la presidencia de la Corte- bajó el martillo y cerró el caso, en uno de los primeros actos con profunda resonancia política que produjo la Corte en 2005. El vicegobernador Juri también salió ganancioso del trance porque no se obligó al Poder Legislativo a dictar una nueva ley, supuesto que lo habría colocado en una posición incómoda. Juri respiró aliviado en consecuencia. Sin embargo, el recurso a la judicialización de la política sigue abierto. El round siguiente se librará cuando se conozca el decreto de convocatoria a elección de convencionales constituyentes, porque con lupa se examinará si, por ejemplo, adapta el número de representantes por secciones al censo de población de 2001. Este ajuste es ordenado por la Constitución de 1990.
Si el oficialismo se mueve como pez en el agua en el mundo de la oposición, no deja de mirar hacia adentro del peronismo. Como están las cosas, es clave para el alperovichismo armonizar los intereses de sectores contrapuestos. Es casi un hecho que Alberto Herrera, político próximo al vicegobernador, se integrará a la lista de postulantes del peronismo a la Cámara de Diputados. Esta posibilidad empezó a tomar cuerpo los últimos días de marzo. Olijela Rivas aceptó ser propuesta para convencional constituyente por la sección Este. De ese modo, Herrera y Rivas pincelarán de peronismo ortodoxo al alperovichismo en ese ámbito electoral, mientras que Morelli y Graneros buscarán aportar votos radicales al gobernador.El esfuerzo gubernamental por contener a menemistas y a kirchneristas vía el entendimiento de Alperovich y Juri no contentará a todos. La selección de los candidatos -a diputados y a convencionales reformadores- dejará heridos. Estos pueden abstenerse o aprovechar algunos de los partidos de distrito. Otra veta de la disidencia -el Movimiento Nacional Peronista- acusa a Alperovich de haber sido uno de los artífices del colapso institucional de Tucumán. El peronismo vive un clima deliberativo.

Tamaño texto
Comentarios