Animales sueltos en las rutas

El Gobierno sigue sin tomar cartas en el asunto.

17 Abril 2005
Los tucumanos parecemos no temerle a la muerte. La desafiamos diariamente en nuestras calles, avenidas y caminos. En los últimos quince días, los animales sueltos ocasionaron tres accidentes en diferentes carreteras, dos de estos mortales. El primero, ocurrido en la ruta 9 el 6 de abril en San Andrés, tuvo por protagonistas a dos caballos y a un ómnibus de la empresa Flecha Bus que se dirigía a a Plata. Por intentar esquivarlos, el chofer volanteó hacia la izquierda y cayó en una profunda banquina. Hubo 13 heridos, afortunadamente ninguno de gravedad. Un empleado de la firma dijo en esa oportunidad que por la presencia de animales sueltos se registran cuatro o cinco accidentes similares por mes.
La Sección Caballería de la Policía provincial es la única repartición que controla esta problemática en toda la provincia y cuenta con un solo vehículo para todo el territorio. El jefe de ese organismo afirmó que desde hace pocas semanas cuentan con un camión para secuestrar animales sueltos, pues durante más de seis meses el rodado estuvo roto. Caballería secuestra entre cinco y seis animales sueltos por día. Luego, los propietarios que los reclaman deben pagar una multa de $ 70. Los otros son rematados después de un tiempo.
La Dirección Provincial de Vialidad sostiene que las denuncias para que se controle la cantidad de animales sueltos que hay en las rutas son cada vez más frecuentes. Fuentes de esa repartición afirmaron que desde hace más de seis meses no se hacían controles y que se había incrementado mucho la presencia de equinos en las rutas locales y nacionales. Los animales más peligrosos en las rutas son los caballos. Generalmente, cuando son encandilados por los vehículos, reaccionan con violencia y se van contra el rodado; casi nunca se retiran del camino.
El director provincial de Emergencias dijo que los animales sueltos en las rutas causan accidentes de gravedad en la mayoría de los casos y manifestó que esta es una grave problemática que incide en el incremento de accidentes en la provincia.
Los animales salen a las rutas porque sus propietarios no tienen el cuidado de mantenerlos en los cercos adecuados, o atados. Ninguno podría alegar que desconoce ni los riesgos que entraña soltarlos, ni la existencia de antiguas y conocidas reglamentaciones legales que prohíben específicamente que se los deje sueltos. Pero también contribuye a este descontrol la actitud permisiva de las autoridades -tanto de las comunas y de los municipios- que no actúan con rigor frente a tales casos.Y si esta acción desaprensiva de dejar animales sueltos en las cercanías de los caminos se produjera por desinformación o por ignorancia, debería implementarse desde el Estado, en forma urgente, una campaña de educación vial -especialmente en las escuelas- que no sea circunstancial, sino sostenida. De ese modo, los chicos también tomarían conciencia de los peligros desde temprano.
Mientras estos accidentes, a menudo trágicos, se repiten con frecuencia en las rutas tucumanas, el Gobierno sigue sin tomar cartas en el asunto y continúa descargando la responsabilidad en una repartición que carece de recursos y de personal suficientes para cumplir con su misión. Hace meses se habló de la creación de la Policía de Seguridad Vial pero, por lo visto hasta ahora, la propuesta quedó en sólo buenas intenciones.
Si el control es casi inexistente y la ley no se aplica con rigor, ¿quién se responsabiliza entonces por las muertes causadas por animales sueltos en las rutas? El miércoles, un joven de 19 años perdió la vida en la ruta 38, a la altura de León Rougés. En la madrugada del viernes, un vecino de Raco murió al embestir un toro de 500 kilos en la ruta 341, cerca de Vipos. La vida es el don más preciado que existe. Si nuestros representantes no lo entienden así, la muerte seguirá reinando en los caminos tucumanos.

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