16 Abril 2005 Seguir en 
BILBAO, España.- Los vascos acudirán mañana a las urnas para elegir el nuevo Parlamento regional. El resultado de los comicios será una suerte de barómetro para el plan soberanista del presidente del gobierno vasco, el nacionalista Juan José Ibarretxe. El propio "lehendakari", como se denomina en vasco el mandatario de esta comunidad autónoma del norte de España, se encarga de recordarlo a diario. En caso de ser reelegido, dice, llamará al día siguiente al presidente del gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, para exigir una negociación sobre su controvertida iniciativa.
Ibarretxe, cuyo proyecto fue aprobado por mayoría absoluta del Parlamento vasco, pero rechazado por una abrumadora mayoría en el Congreso de los Diputados de Madrid, quiere que estos comicios se conviertan en un clamor a su favor y de una consulta popular respecto del proyecto. El gobierno central lo rechaza de plano. El objetivo del "lehendakari" es que esa región de 2,1 millones de habitantes se convierta en una comunidad libre asociada a España con poderes de Estado independiente y voz propia en la Unión Europea, lo que, según la legislación vigente, es inconstitucional.
Zapatero se involucró de lleno en la campaña en apoyo de Patxi López, que encabeza la rama vasca del PSOE, y lanzó una propuesta muy criticada desde las filas populares: que su gobierno apoyará un nuevo Estatuto vasco, que cuente con el respaldo de al menos dos tercios del Parlamento de Vitoria. Los sondeos indican que el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que está en el poder desde 1980, seguirá gobernando otros cuatro años. (DPA)
Ibarretxe, cuyo proyecto fue aprobado por mayoría absoluta del Parlamento vasco, pero rechazado por una abrumadora mayoría en el Congreso de los Diputados de Madrid, quiere que estos comicios se conviertan en un clamor a su favor y de una consulta popular respecto del proyecto. El gobierno central lo rechaza de plano. El objetivo del "lehendakari" es que esa región de 2,1 millones de habitantes se convierta en una comunidad libre asociada a España con poderes de Estado independiente y voz propia en la Unión Europea, lo que, según la legislación vigente, es inconstitucional.
Zapatero se involucró de lleno en la campaña en apoyo de Patxi López, que encabeza la rama vasca del PSOE, y lanzó una propuesta muy criticada desde las filas populares: que su gobierno apoyará un nuevo Estatuto vasco, que cuente con el respaldo de al menos dos tercios del Parlamento de Vitoria. Los sondeos indican que el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que está en el poder desde 1980, seguirá gobernando otros cuatro años. (DPA)







