Donde mueren las palabras

Lavagna va a la reunión del FMI y escuchará exigencias sobre una solución para los que no entraron al canje.

16 Abril 2005
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- Cuando el ministro Lavagna y sus colaboradores acudan hoy a la asamblea semestral del Fondo Monetario hallarán una realidad inmodificable sobre la indeclinable posición del organismo, que condiciona toda negociación de un acuerdo al reconocimiento por el gobierno argentino de que los bonistas fuera del canje "25 por ciento del total- deberán ser atendidos. En los recientes días, todos los sectores con participación en lo que se resuelva estuvieron de acuerdo en ese punto, e inclusive Alemania, cuya buena recepción a Kirchner y su numerosa comitiva, no excluyó esa advertencia, ni el compromiso correspondiente en el Grupo de los 7, también reunido ahora en Washington. Tan clara situación no debe confundirse, empero, con el tono ríspido y aparentemente concluyente del presidente argentino y de algunos comentarios que sugieren un diluvio insuperable. En definitiva y seguramente habrá una garantía de solución, -aunque sin un como ni un cuando precisos- que procure dejar a los bonistas renuentes con consuelo y al oficialismo argentino con la seguridad de que no deberá acceder a las exigencias planteadas, antes de las elecciones de octubre. Para entonces, la semántica política tiene tantos recursos que se habrán olvidado los discursos tonantes que parecen declarar el boicot al Fondo Monetario. Al ministro de Economía lo que más le preocupa no es una ruptura irreparable por causa del default sobrante, sino refinanciar la deuda con el organismo, en cuyo historial no figura país alguno que haya sido sancionado con la exclusión, nos recordaba un hombre de la cartera.

Más sobre Cuba
La prevista abstención argentina de la votación en que se exigió al gobierno de Fidel Castro que permita la inspección de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Cuba, no quedaría en el mero silencio. En la Chancillería se procura, al menos, que Kirchner acceda a una declaración oficial aclaratoria de esa prescindencia en los próximos días, que permita al gobierno seguir fundando su petición para que la médica Hilda Molina pueda reunirse con su familia argentina en Buenos Aires. Un intento mayor pero que difícilmente prospere, será que dicha aclaración deje constancia de que en la Comisión de la 0NU la defensa de los derechos humanos es secundaria y se defienden otros intereses. La preocupación en ciertos sectores del oficialismo es que se interprete negativamente el argumento presidencial que atribuyó la abstención al propósito de no intervenir en asuntos internos de otros países, dejando con ello sin sostén las frustradas gestiones por el caso Molina. (De nuestra Sucursal)

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