13 Abril 2005 Seguir en 
Washington.- El primer ministro israelí, Ariel Sharon, afirmó ayer en Washington que su gobierno consolidará los asentamientos estratégicos en Cisjordania, pese a que el día anterior el presidente George W. Bush le había manifestado su rechazo a esa política de ocupación mediante la expansión. Concretamente, Bush le dijo a Sharon en su hacienda de Texas que la "hoja de ruta" prevé la no expansión de los asentamientos en Cisjordania, donde vive la mayoría de los 240.000 colonos judíos.
"Estados Unidos nunca ha aceptado el emprendimiento de asentamientos israelíes en Judea y Samaria (Cisjordania) ni en la Franja de Gaza. No lo acepta ahora, pero no hay ninguna disputa", dijo un asesor de Sharon a la radio militar israelí, y afirmó que el hecho de que Bush y él hayan podido disentir abiertamente sobre ese punto -potencialmente crítico para cualquier proceso de paz- muestra la fortaleza de la relación entre ambos.
Reacción de Qureia
La cumbre celebrada en Texas tuvo impacto inmediato en el campo palestino. El primer ministro, Ahmed Qureia, declaró su rechazo categórico a los bloques de colonias, especialmente los que rodean Jerusalén, como Maale Adumim y Pisgat Zeev. "Se trata de tierras palestinas ocupadas en 1967. Aspiramos a las fronteras de 1967, y no entregaremos ni una pulgada de la tierra de Jerusalén, ya que no habrá Estado sin Jerusalén", dijo.
Un estrecho corredor
Sharon siempre justificó ante sus detractores la evacuación de la Franja de Gaza, al afirmar que obtuvo en abril de 2004 una carta de Bush en la cual este habría admitido, por primera vez, que esos bloques de colonias seguirían bajo soberanía israelí.
Qureia interpretó ese documento como una luz verde implícita de los estadounidenses para agrandar esas colonias, en particular la de Maale Adumim.
Sharon ordenó la construcción de 3.500 casas -para unos 28.000 habitantes- en un estrecho corredor entre Maale Adumim y Jerusalén, con lo cual anexaría este conglomerado judío a la ciudad más sensible del conflicto regional. El proyecto podría cortar a Cisjordania en dos e impedir una continuidad territorial del futuro Estado palestino previsto para 2006 en la "hoja de ruta". (AFP-NA-Télam-SNI)
"Estados Unidos nunca ha aceptado el emprendimiento de asentamientos israelíes en Judea y Samaria (Cisjordania) ni en la Franja de Gaza. No lo acepta ahora, pero no hay ninguna disputa", dijo un asesor de Sharon a la radio militar israelí, y afirmó que el hecho de que Bush y él hayan podido disentir abiertamente sobre ese punto -potencialmente crítico para cualquier proceso de paz- muestra la fortaleza de la relación entre ambos.
Reacción de Qureia
La cumbre celebrada en Texas tuvo impacto inmediato en el campo palestino. El primer ministro, Ahmed Qureia, declaró su rechazo categórico a los bloques de colonias, especialmente los que rodean Jerusalén, como Maale Adumim y Pisgat Zeev. "Se trata de tierras palestinas ocupadas en 1967. Aspiramos a las fronteras de 1967, y no entregaremos ni una pulgada de la tierra de Jerusalén, ya que no habrá Estado sin Jerusalén", dijo.
Un estrecho corredor
Sharon siempre justificó ante sus detractores la evacuación de la Franja de Gaza, al afirmar que obtuvo en abril de 2004 una carta de Bush en la cual este habría admitido, por primera vez, que esos bloques de colonias seguirían bajo soberanía israelí.
Qureia interpretó ese documento como una luz verde implícita de los estadounidenses para agrandar esas colonias, en particular la de Maale Adumim.
Sharon ordenó la construcción de 3.500 casas -para unos 28.000 habitantes- en un estrecho corredor entre Maale Adumim y Jerusalén, con lo cual anexaría este conglomerado judío a la ciudad más sensible del conflicto regional. El proyecto podría cortar a Cisjordania en dos e impedir una continuidad territorial del futuro Estado palestino previsto para 2006 en la "hoja de ruta". (AFP-NA-Télam-SNI)







