12 Abril 2005 Seguir en 
WASHINGTON.- Un hombre vestido de negro, que se había estacionado junto con dos maletas negras en un patio del Capitolio, disparó una alerta antiterrorista que obligó a evacuar un sector del edificio en Washington y movilizó a un escuadrón especial que, finalmente, lo redujo sin consecuencias mayores.
El hombre, de unos 33 años y de origen chino, se había estacionado ayer, cerca del mediodía, frente a una de las alas del Congreso en actitud desafiante y con dos extrañas maletas apoyadas en el piso. Guardias del Capitolio advirtieron su presencia y alertaron sobre un posible acto terrorista.
Todos afuera
El aviso puso en marcha el dispositivo de seguridad justo en una hora pico de visitas al Capitolio. Turistas, empleados y legisladores que se encontraban en el sector occidental del edificio fueron evacuados, mientras un equipo SWAT tomaba posiciones detrás del sospechoso.
Curiosamente, el hombre permaneció inmóvil pese a advertir que detrás de él se habían parapetado tres efectivos. Cautelosamente, los miembros del batallón especial se le acercaron y uno de ellos lo derribó desde atrás, con un violento golpe tipo tackle de rugby. Ya reducido, al parecer por medio de un gas paralizante, el individuo fue arrastrado lejos del lugar donde habían quedado las maletas.
Un mar de dudas
El episodio, que paralizó al Capitolio y puso en vilo a un país cuyas autoridades dan por seguro un próximo acto terrorista, no fue debidamente aclarado. Durante tres horas, equipos antiexplosivos investigaron las valijas pero no encontraron indicios de bomba. Finalmente decidieron destruirlas con chorros de un cañón de agua y se constató, definitivamente, que no contenían material peligroso. No obstante, los voceros policiales rehuyeron comentar sobre el contenido de las maletas y sobre la identidad del sospechoso, que quedó a disposición de la Justicia. Un oficial de la guardia del Capitolio -el único que se le acercó en un momento, con la intención de entablar un diálogo para conocer sus intenciones- comentó que el hombre parecía alucinado y que no respondió a ninguna de sus preguntas. (Télam-SNI)
El hombre, de unos 33 años y de origen chino, se había estacionado ayer, cerca del mediodía, frente a una de las alas del Congreso en actitud desafiante y con dos extrañas maletas apoyadas en el piso. Guardias del Capitolio advirtieron su presencia y alertaron sobre un posible acto terrorista.
Todos afuera
El aviso puso en marcha el dispositivo de seguridad justo en una hora pico de visitas al Capitolio. Turistas, empleados y legisladores que se encontraban en el sector occidental del edificio fueron evacuados, mientras un equipo SWAT tomaba posiciones detrás del sospechoso.
Curiosamente, el hombre permaneció inmóvil pese a advertir que detrás de él se habían parapetado tres efectivos. Cautelosamente, los miembros del batallón especial se le acercaron y uno de ellos lo derribó desde atrás, con un violento golpe tipo tackle de rugby. Ya reducido, al parecer por medio de un gas paralizante, el individuo fue arrastrado lejos del lugar donde habían quedado las maletas.
Un mar de dudas
El episodio, que paralizó al Capitolio y puso en vilo a un país cuyas autoridades dan por seguro un próximo acto terrorista, no fue debidamente aclarado. Durante tres horas, equipos antiexplosivos investigaron las valijas pero no encontraron indicios de bomba. Finalmente decidieron destruirlas con chorros de un cañón de agua y se constató, definitivamente, que no contenían material peligroso. No obstante, los voceros policiales rehuyeron comentar sobre el contenido de las maletas y sobre la identidad del sospechoso, que quedó a disposición de la Justicia. Un oficial de la guardia del Capitolio -el único que se le acercó en un momento, con la intención de entablar un diálogo para conocer sus intenciones- comentó que el hombre parecía alucinado y que no respondió a ninguna de sus preguntas. (Télam-SNI)







