Hora de definiciones

Los políticos deberán tomar definiciones inmediatas sobre el rol que jugarán en el proceso electoral. Ya no hay más tiempo para las declaraciones mediáticas..

07 Julio 2002
Por Edgardo Alfano

BUENOS AIRES.- La convocatoria a elecciones anticipadas anunciada por el presidente Eduardo Duhalde sacudió a toda la clase política argentina y la metió de lleno en un momento de definiciones. En medio de la crisis económica, política y social más importante que se recuerde en el país, los comicios, planteados en principio para el 30 de marzo del año próximo, abrieron una discusión sobre la necesidad de renovar o no todos los mandatos.
La Nación quedó así dividida en dos cuestiones fundamentales: la política económica y las negociaciones con el FMI, por un lado, y el proceso electoral por el otro.
En el medio están millones de argentinos que padecen las más variadas necesidades y viven en condición de pobreza, en sus diversos matices.
Ellos, como el resto de la sociedad, plantean la toma de decisiones que permitan detener la caída libre de la economía y tener esperanzas de que el próximo turno de gobierno no sea de transición sino que intente sacar al país del abismo.
Duhalde sabe que un acuerdo con el FMI que permita postergar los pagos a ese organismo permitirá transitar los próximos meses sobre terreno más o menos seguro y no continuar con los pies hundidos en arenas movedizas.

Prioridades del FMI
Una definición sobre el futuro del sistema financiero y la elaboración de un plan que evite la fuga de dinero del corralito bancario son cuestiones de máxima prioridad para el Fondo, cuyo titular, Horst Koheler, sigue repartiendo una de cal y una de arena para el Gobierno de Duhalde.
De todas formas, tanto en el FMI como en la administración de George Bush vieron con agrado el llamado de Duhalde a elecciones, ya que era uno de los condicionamientos -no admitidos públicamente- para poder avanzar en un acuerdo con la Argentina.
El efecto contagio que sacude al Uruguay y a Brasil también sumó su grano de arena para que Duhalde encuentre un FMI algo más sensible sobre lo que ocurre con la Argentina.
Ahora, los políticos deberán tomar definiciones inmediatas sobre el rol que jugarán en el proceso electoral. Ya no hay más tiempo para que sigan jugando con las declaraciones mediáticas.
Si bien hay presiones del arco político para que Duhalde achique los tiempos que nos separan de las elecciones de marzo, el Presidente aclaró que por el momento no piensa tomar esa medida.Está a la espera de lo que ocurra con el FMI. Si prospera el acuerdo, es posible que llegue un poco de tranquilidad por estas tierras para permitir un camino ordenado hacia las elecciones. Pero, por ahora, reina la desconfianza.

Hacia la meta
En ese marco, el peronismo tendrá que poner en orden su interna y definir sus candidaturas.
Carlos Reutemann, el dirigente justicialista con mejor imagen, ya no tiene más tiempo para jugar a las escondidas. Está acorralado por quienes desean postularlo para la presidencia y se espera una inmediata definición.
El presidente Duhalde ya le dijo que lo respaldará y que el PJ bonaerense jugará a su favor.
El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, anunció lo que era un secreto a voces por la caída de su imagen en las encuestas: no será precandidato y apoyará a Reutemann si el ex corredor de Fórmula Uno internacional decide ir a la interna peronista.
También tendrá el apoyo del gobernador Felipe Solá, quien no sólo respalda el eje Buenos Aires-Córdoba-Santa Fe, sino que aspira a ir por la reelección.
Todos tienen un adversario en común: Carlos Menem. Opinan que el ex presidente no sólo tiene un proyecto inviable para el país, sino que genera un rechazo muy duro y peligroso en importantes sectores de la comunidad, que puede derivar en otra crisis sin precedentes si llega a la Rosada.
Además, quieren captar con Reutemann a sectores de clase media que, de otra forma, podrían irse en busca de mejores horizontes.
Pero el peronismo tiene otro problema. Si bien los gobernadores respaldan los anuncios de Duhalde y una renovación de todos los mandatos, un buen número de legisladores peronistas se opone a dejar sus bancas.Lo mismo ocurre con diputados y senadores radicales, en contra del reclamo popular.

Diez años después
Menem también está muy atento a lo que decida Reutemann, aunque recuerda a sus amigos que le ganó a Antonio Cafiero la interna peronista para la candidatura presidencial del 89, cuando el bonaerense corría con el "caballo del comisario".
Quizás olvida Menem que ahora hay 10 años de gestión al frente de la presidencia, que dejaron profundas huellas en la sociedad.
Por su parte, los radicales y el Frepaso saben que en las próximas elecciones deberán pagar por el paso de la destruida Alianza por la Rosada.
Muchos de esos votos emigrarán, seguramente, a Elisa Carrió si es que decide presentarse como candidata.
Hoy dice que si no se renuevan los mandatos no tendría sentido su participación en los comicios. Sabe que un presidente no peronista con un Congreso controlado por el PJ tendrá un movimiento demasiado acotado.
Pero lo cierto es que mucho dependerá de cómo se resuelva la interna peronista.
Si gana Menem, el entorno de Carrió afirma que irá por la presidencia, pero con Reutemann como candidato, la diputada del ARI tendrá todavía un tiempo de "reflexión".
En cuanto al candidato de la izquierda combativa, Luis Zamora, su negocio político parece pasar más por ocupar el liderazgo de la protesta y la movilización callejera, que por luchar por la presidencia.
En definitiva, los políticos se ven obligados ahora a asomar sus cabezas en medio de un clima adverso en la sociedad, que reclama una renovación y a dirigentes aptos para sacar al país de las sombras. (DyN)

Tamaño texto
Comentarios