Eduardo Duhalde vendrá el martes a Tucumán con la certeza de que será la única celebración del 9 de Julio que presidirá como jefe de Estado. Todo lo que tendrá por delante desde ese momento será un conjunto de incertidumbres.
La terminación del mandato de Duhalde está datada para el 25 de mayo de 2003. Existen, sin embargo, fundadas dudas de que vaya a subsistir tanto tiempo en la Casa Rosada.
La profundidad de la crisis podría tumbar antes al sucesor de Adolfo Rodríguez Saá, obligándolo a adelantar su salida del poder para este mismo año.
Ese es el análisis íntimo de más de un jerarca del peronismo comarcano y del grueso de los gobernadores, que en Olivos se cuidó de avalar la fecha de la elección presidencial: el 30 de marzo de 2003. A esta la ven muy lejana en el tiempo. "Es una eternidad", rezongan. Piensan que Duhalde se debilita cada día que pasa, por el efecto erosivo de los problemas socioeconómicos.
Los más optimistas -son los menos- creen otra cosa. Admiten que el ex gobernador de Buenos Aires llegará maltrecho pero en ejercicio de la presidencia hasta el 25 de mayo de aquel año, que es cuando debería traspasar el mando, según la agenda oficial.
En los pasillos de la Casa de Gobierno proliferan los comentarios que les dan la razón a los pesimistas, pero la prudencia predomina en la primera línea.
Revuelo general
La movida presidencial ocasionó una aceleración de las definiciones. En realidad, el anticipo de los comicios presidenciales sólo beneficia al peronismo, cuya maquinaria política está ramificada en todo el país. La administración federal y la mayoría de los Gobiernos provinciales y municipales le sirven de soporte.
Tucumán no es una excepción a esa regla. En rigor, se superponen dos cuestiones bien marcadas. Por una parte, está la opción por alguno de los precandidatos presidenciales que conforman la oferta de estos días. Y por la otra, la reforma constitucional, con sus derivaciones en la puja interna del distrito.
Quienes tuvieron acceso a los cabildeos que precedieron a los anuncios de Duhalde, dicen que este partió de un supuesto: Carlos Reutemann será el candidato del PJ. Con este en carrera, se eclipsa la chance de Ricardo López Murphy, Patricia Bullrich y Mauricio Macri.
El ex piloto de Fórmula 1 podría conseguir el apoyo de Buenos Aires y de Córdoba. Carlos Menem perdería ante Reutemann. Si este da un paso al costado, el duhaldismo empujaría al cordobés José Manuel de la Sota a la arena. Julio Miranda y otros gobernadores del norte pujan por ubicar a Juan Carlos Romero como compañero de fórmula de Reutemann. Aseguran otras fuentes que este no simpatizaba demasiado con los dos primeros cuando compartían bancas en el Senado.
De la Sota llevaría a Felipe Solá si llega a ser el precandidato avalado por el duhaldismo, reconoció Miranda.
Menem es la figura que aparentemente le divide la tropa al gobernador. Roque Alvarez ofició de nexo entre Osvaldo Jaldo y Juan Ruiz Olivares con el diputado Adrián Menem, sobrino del ex presidente. En ese diálogo se pactó una entrevista con Menem para mañana en La Rioja.
Jaldo y Ruiz Olivares fueron voceros de un grupo de seis intendentes y de otros nueve legisladores. Entre estos, hay mirandistas de pura cepa -es el caso de Germán Alfaro- y otros que no lo son, como Gerónimo Vargas Aignasse. Según Miranda, estos se apresuraron con su proceder. Aun así, hay quienes suponen que aquel les dio la venia para acercarse hasta La Rioja. Las suspicacias florecen por doquier.
Cerca del grupo se habla del apoyo silencioso de Sisto Terán. Dentro del gabinete, el ministro Fernando Juri es un menemista confeso.
Menem, sin embargo, también resta. Antonio Guerrero se distanció del ex presidente, al afirmar que discrepa con la propuesta de dolarización. "Tiene la resistencia de mucha gente", afirmó el ex ministro político, ahora partidario de Reutemann.
Stella Maris Córdoba, en soledad, avala a Néstor Kirchner, mientras Adolfo Rodríguez Saá no hizo pie aún en la Legislatura.
Los socios cercanos
En Fuerza Republicana aún no se resolvió qué hacer con la elección presidencial. Admiten fuentes partidarias que hubo contactos con López Murphy, con Bullrich y con Macri, y que se restablecieron los vínculos con Menem, pero predomina la cautela. Esas fuentes reconocen que si Reutemann es el candidato oficial del PJ, FR lo avalaría sin hesitación alguna. Les espanta el probable crecimiento de Elisa Carrió, jefa del ARI.
Desde el Movimiento Independiente (MI) se adelanta que Raúl Topa apoyará al binomio presidencial del PJ. Hasta que el panorama se clarifique, aquel y su gente se mantendrán expectantes, con la idea de participar en el proceso electoral próximo.
Duhalde le bajó el techo y le subió el piso a Miranda. A este se le acortan los tiempos para decidir a qué jugará. En la cima del poder se discute arduamente sobre una serie de operaciones.
Que sí, que no
Osvaldo Cirnigliaro ya dijo públicamente que enfrentará al gobernador. Este debe resolver si efectivamente quiere pelear por su reelección o si aspira a un escaño en el Senado. Dentro de la órbita oficialista, emergen proyectos competitivos para el supuesto de que Miranda se retire de la puja por la gobernación.
Tras una reunión matinal, Alvarez, los legisladores y los intendentes que comulgan con Menem anticiparon su respaldo a José Alperovich. Este encuentra así una estructura que lo apuntale en la candidatura a gobernador. Guerrero se anota también para librar la batalla por ese puesto.
Los políticos que departieron ayer con Alperovich precisaron que si Miranda va por su reelección, lo acompañarán. Pero por debajo de él se peleará espacio por espacio, ya que no les gusta algunos arreglos que suponen se podrían cerrar en las próximas jornadas. Temen ser el precio de una transacción entre Miranda y Olijela Rivas.
Lo que resuelva el equipo político del mirandismo acerca de cuándo se votará para escoger los candidatos a convencionales constituyentes estará condicionado por lo que más le convenga.Marzo de 2003 sigue siendo el mes que más atrae al oficialismo, porque le dará al aparato mirandista la seguridad adicional de la boleta presidencial del PJ. La polarización es el dato que seduce a un ala del elenco gobernante. El debate no puede dilatarse más.







