CARTAS

11 Abril 2005
SERVICIO DEFICIENTE
Soy un usuario diario de la línea Nº 10. Me asombra que una ciudad que es el "Jardín de la República" (o lo fue?) soporte un servicio deficiente. Sus ómnibus son la vergüenza del municipio. Pasa uno cada 25 minutos y, a veces, la espera supera la media hora... ¿Cómo es posible que la Municipalidad no tome cartas en el asunto y obligue a los propietarios a normalizar la línea o llamar a nuevos concesionarios para cubrir el servicio? Como tucumanos, habitantes de esta gran ciudad, merecemos más respeto. El intendente debería probar de hacer un viaje en esta línea, para comprender la veracidad de lo que afirmo.
Hugo A. Laprida Ziegert
Lavalle 84 (2º-Dpto. 9)
S.M. de Tucumán

CIUDAD JUDICIAL
"Soñar no cuesta nada", dice un axioma muy conocido, y muchas veces los sueños se convierten en realidad, por más "faraónicos" que parezcan. Aplaudo la firme decisión del presidente de la Corte Suprema de Justicia, y creo que, con voluntad política, la ciudad judicial será a más tardar una hermosa realidad en el año 2016. La diversificación de los distintos organismos de la Justicia constituye un serio problema de ubicación en la tramitación de los asuntos legales. Sería bueno que el Rectorado de la UNT hiciera lo mismo y agrupara los numerosos centros de estudios en una ciudad universitaria. Para esto sólo tendrían que vender los inmuebles dispersos y concentrarlos en un lugar, que podría ser el predio existente en las avenidas Roca-Independencia al 1.900.
Pedro Salinas Córdoba
Bolívar 4.781
S.M. de Tucumán

PRECIOS
Como en épocas pasadas, vuelve al tapete el tema de la suba indebida de los precios; en especial, los de la canasta familiar. Muchas opiniones son, en gran medida, infundadas; sobre todo, la que trata de imponer el Estado respecto de a quién comprarle y a quién no. Es el usuario, el consumidor o el destinatario final quien será perjudicado por esa suba indebida. Los famosos controles de precios fracasaron en todo momento y originaron luego un rebrote inflacionario. A esto deben apuntar los funcionarios y gobernantes: alejar el fantasma de la inflación como bien lo destaca el Suplemento de Economía y Finanzas de LA GACETA del 20/2. No son los precios los que el Estado puede controlar; si se controlan los costos, se pueden adoptar medidas severas aplicables a quienes obtengan ganancias exorbitantes. Así lo manifiesta en su libro el profesor Juan Carlos Vázquez, el hombre que más sabe de costos en la Argentina. El y otro gran profesor, Oscar Manuel Osorio, elaboraron el esquema básico que debería tenerse en cuenta para proporcionar informaciones sobre costos y resultados por líneas de productos en todas las empresas. Ambos pertenecen al Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos, que realiza una proficua labor sobre estos temas. Mas resulta que la Universidad no prepara profesionales para nuestras necesidades. Los profesionales saben de costos de empresas multinacionales; pero no conocen los procesos de nuestras industrias azucarera, agrícola y citrícola, entre otras. En la primera, ¿en base a qué sube el precio? Sin embargo, hay jóvenes profesionales que no son capaces ni de determinar el costo de un quiosco o de un taller mecánico o de un zapatero. Ganan mucho, dicen, y, alegremente, manifiestan: "vos trabajás como contador y querés ganar como plomero".
Luis Martín Domínguez
Maipú 1.011
S. M. de Tucumán

EL PAPA (I)
La misión de evangelizar cumplida por el representante de Dios que vino a la tierra para enseñarnos el sentido de la vida y la muerte, fue brillante durante sus 26 años de pontificado. Juan Pablo II fue un santo en la vida y su tarea que parecía imposible la hizo fácil y llegó a toda la humanidad por igual, a católicos y no católicos, y a pobres y ricos, y con una sencillez notable fruto de su sabiduría que le venía por su gran fe en Dios. El Papa nos dio muestra de que su amor al prójimo no tenía medida, porque visitó en la prisión al terrorista que casi lo mata, y le otorgó su perdón. Hasta los más poderosos -los presidentes de los Estados Unidos, Clinton, George Bush padre y su hijo- no tuvieron ningún prejuicio en arrodillarse y rezar en la Basílica de Pedro ante el cuerpo del Papa. Y conmovió hasta las lágrimas a Fidel Castro cuando redactó de su puño y letra las condolencias del pueblo de Cuba y hasta asistió a la misa que celebró el cardenal cubano Jaime Ortega. Evidentemente Karol Wojtyla fue un santo padre que sentía una profunda compasión por los enfermos y los ancianos. Era un profundo defensor de la paz, de la libertad y de la justicia, y se conmovía ante los pobres por las desigualdades sociales de este mundo hipócrita, donde casi nadie muestra su verdadera cara. El cardenal Bergoglio dijo una gran verdad cuando señaló: "el Papa jamás tuvo un doble discurso porque era un hombre coherente en lo que decía y hacía, dueño de una conducta intachable que no se compra y no se adquiere en ninguna parte".
Juan Luis Frías
Azcuénaga 1.071
S.M. de Tucumán

EL PAPA (II)
Es evidente que existe una apatía manifiesta del presidente Kirchner ante el Sumo Pontífice, recientemente fallecido. Contemplo con asombro la actitud de nuestro Presidente, que pareciera manifestarse agnóstico en una comunidad con gran vocación católica, apostólica y romana. Pienso que Kirchner tenía la obligación de asistir a los funerales de Karol Wojtyla, por el solo hecho de que este fue jefe de Estado del Vaticano. ¿Su actitud habría sido la misma si hubiera fallecido el presidente Fidel Castro, Putin o cualquier otro líder?
Carlos A. Gianserra
Maipú 545
S.M. de Tucumán

SEGURIDAD JURIDICA
Hubo quienes pensaron que, pasado el arreglo del default, el Presidente iba a dejar de gobernar sobre la base de ideologías e iba a hacerlo con criterios económicos, que es lo que necesita el país. Vemos que nada ha cambiado. ¿Cuál era el cambio que había que hacer? Todos sabemos que lo único que puede sacar al país de la pobreza y la desocupación es la inversión productiva, venga de adentro o de afuera. La inversión exige una única y excluyente condición: que haya seguridad jurídica. La misma seguridad que tienen todas las naciones avanzadas del mundo. Y acá nuestro Presidente sigue pensando que aceptar algo de los inversores es perder la libertad de decidir. No está dispuesto a ceder un paso en su manera de resolver por decisión personal, entre tantas otras cosas, los montos de los impuestos, prescindiendo olímpicamente del Poder Legislativo. En conclusión, podemos afirmar que los inversores, ante este panorama, no van a invertir ni un peso, y que la desocupación y la pobreza seguirán aumentando, ahora de la mano de la inflación.
Carlos F. Espejo
Salta 307 (5º "C")
S.M. de Tucumán

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