10 Abril 2005 Seguir en 
"Siempre las retenciones son confiscatorias, porque les quitan al agricultor de esta región la posibilidad, en caso de producciones no del todo buenas como la actual, de renovar capital de trabajo y de reinvertir en su actividad", dijo el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Víctor Pereyra.
"Hoy el NOA no es la pampa húmeda, donde están obteniendo rindes bastante buenos en granos; en cambio, desde el norte de Córdoba hasta Salta la campaña se desarrolla con problemas climáticos. En la zona, la baja producción es manifiesta, con lo que se sensibiliza mucho más la ecuación agropecuaria", subrayó el dirigente. Aseguró que en maíz los rindes promedios directamente hacen negativo el cultivo, mientras que en la soja, con las retenciones y el incremento en los fletes (ver"Se gastan...") es un producto que tendrá una sensible baja en su rentabilidad.
Pereyra evidenció la fuerte suba de los precios de los insumos para el agro, especialmente de los agroquímcos. "Con la roya ya instalada en Tucumán, el costo de prevención llegará a 30 dólares el año que viene. "Tiene que empezar una baja gradual en las retenciones. De eso no se habla en el Gobierno nacional, pero tenemos que ver de alguna manera tratar de sustitutir ese ingreso", apuntó. Reveló que todas las entidades agropecuarias del país coinciden con la misma postura. "Si en el centro del país se considera que la situación es delicada, aquí es mucho peor", remarcó.
Expulsión
El titular de la Rural tucumana aseguró que este año habrá productores, sobre todo los pequeños que tienen campos en zonas no tuvieron un buen régimen pluvial, que obtendrán resultados negativos. "Empieza a expulsarse productores, y vamos a situaciones con más concentración que la que ya hay", agregó. Insistió con que si no se trabaja para mejorar la redistribución de ingresos en el sector granario, el campo se irá quedando gradualmente sin agricultores de baja escala, con lo cual se favorecerá más a la concentración en pocas manos que a la expansión. "Desde que se instauraron las retenciones, el campo transfirió al Gobierno nacional 6.000 millones de dólares, en tres años. Estos son fondos que salieron de la producción para financiar al Estado, y no son coparticipables", finalizó Pereyra.
Principal fuente de ingresos del país
BUENOS AIRES.- El subsecretario de Agricultura, Claudio Sabsay, ratificó que la producción de granos para la campaña 2004-2005 alcanzará los 80 millones de toneladas, lo cual implicará un aumento de 11 millones de toneladas respecto de la campaña 2003-2004, y destacó que el complejo granario "constituye la principal fuente de ingresos" de la Argentina.El funcionario dijo que el objetivo del sector granario "debe ser avanzar en la integración de cada una de las cadenas que lo componen, para extendernos a un nuevo horizonte económico de clara oportunidad para nuestro país".
Consideró que el alto nivel de producción del campo argentino es consecuencia de diferentes factores, entre ellos un "salto en rendimiento de los cereales", pero advirtió que el futuro de las exportaciones argentinas estará vinculado al nuevo perfil del mercado mundial. Sabsay señaló que a nivel mundial se presentan altos niveles de producción y mayor consumo en los países del primer mundo como respuesta de los avances genéticos y a los cambios a los hábitos de los consumidores. Destacó que las altas tasas de productividad "implican una fuerte volatilidad de precios" y sostuvo que ante tal escenario es necesario contar con cobertura de riesgos específica, para lo cual recordó que la Secretaría de Agricultura abrió una oficina especial y entabló acciones coordinadas con los demás miembros del Mercosur ampliado.
Nuevos actores
Sabsay también advirtió que se observa una mayor competencia en el mercado mundial de granos, y la aparición de nuevos actores como los países euroasiáticos, de Bolivia y Uruguay en soja a Europa que va camino al autoabastecimiento de maíz.
El subsecretario de Agricultura destacó los logros obtenidos por China en soja, pero aclaró que tales resultados deberán extenderse a maíz, trigo y a partir de allí a los eslabones superiores de las cadenas. Además, puso como ejemplo el acuerdo firmado por la Argentina con ese país como mejor método para enfrentar la mayor competencia mundial.El funcionario sostuvo también que en el actual contexto "la calidad asume un valor preponderante" y señaló que el empleo de semillas genéticamente modificadas en la producción de granos "ya no admite discusión ni en la Argentina ni en el mundo".
Por último, Sabsay destacó que el Gobierno avanza en un estudio para atender las mayores demandas de los países importadores en materia sanitaria, trabajo que cuenta con respaldo de la FAO. (NA)
"Es un freno para las producciones regionales"
Las limitaciones para la producción van más allá de los constantes inconvenientes en la provisión de gas, en la infraestructura para trasladar la mercadería. Según los industriales, la cuestión fiscal es un gran peso que atenta contra la competitividad. Más aún para actividades que están alejadas del puerto. Esa percepción también es compartida por el ex viceministro de Economía de la Nación, Orlando Ferreres.
"No tiene sentido que los productos regionales, como el limón, la caña de azúcar o el tabaco de la zona norte argentina, paguen retenciones", sostuvo el titular de la consultora que lleva su nombre. En diálogo con LA GACETA, Ferreres puntualizó que esos productos "están alejados de los puertos y cuesta mucho su transporte; en esto, el Gobierno no brinda un acceso barato a través de sistemas eficientes como para que puedan competir con la producción de la Pampa Húmeda".
El experto insistió con que, lo único que se logra por cobrar derecho de exportaciones, "es frenar las producciones de las provincias, lo que las descoloca en el mercado internacional y también en el interno, por el costo del transporte".
Ferreres cree que la solución ideal para mejorar la competitividad en las economías regionales es la eliminación, lisa y llana, de las retenciones. Como ejemplo, el especialista, dijo que la Argentina debe ser el único país que le cobra un impuesto al que exporta. "En otros países no lo pueden creer porque, si se le saca la utilidad a la producción con los derechos de exportación, no se direcciona fondos para brindarle un valor agregado", indicó.
"En el mundo sucede lo contrario: se le dan subsidios a los productores para que logren una mayor competitividad y, así, lleguen nuevas inversiones", puntualizó.
El destino
Pese a su postura a favor de la eliminación o eliminación gradual de las retenciones, Ferreres remarcó que el Gobierno necesita imperiosamente de fondos para sostener las finanzas provinciales; abonar los títulos que emitió, antes y después del canje de la deuda. "En definitiva, la plata no alcanza para todo, entonces el Gobierno se pone en la lógica de no bajar nada", acotó.
Una de las alternativas que propone el experto es la reposición del IVA al 21% para las tarjetas de crédito y bajar gradualmente los derechos de exportaciones, para compensar la acumulación de fondos. "Esto le brindaría un poco más de aire al interior, ya que la mayor parte de las tarjetas se concentran en Capital Federal y en el Gran Buenos Aires", manifestó.
Ferreres, finalmente, sostuvo que el empresario busca un ambiente de negocio amigable, "que sienta que en el país lo cuidan". Esto, a su vez, "generaría un clima más favorable para las inversiones en la Argentina", finalizó el especialista.
En la campaña de soja tucumana se gastan $ 48 millones en fletes
Desde la anterior campaña de granos gruesos en la provincia, la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) viene sosteniendo que los constantes incrementos de costos que soporta el sector de la producción primaria iba diluyendo el efecto generado por la devaluación, ocurrida a inicios de 2002.
Según la entidad, en la presente campaña este efecto adverso se podrá notar en su máxima expresión: las tarifas de fletes cortos y largos camioneros están sufriendo oscilaciones de precios de un 20% aproximado de aumento respecto a la campaña anterior. "A ello debemos agregar las retenciones, que para el caso de la soja son del 23,5% y para el maíz del 20%. De sumar ambos ítems, y tomando el caso de la soja por su gran incidencia en superficie en el NOA, (cerca de 800.000 hectáreas) tenemos que la quita al productor es de entre un 40 a un 45% sólo en concepto flete y retenciones, a los que hay que sumar los impuestos nacionales y provinciales", dice la Rural.
La institución calcula que en Tucumán, con una producción de soja estimada en 600.000 toneladas, a una tarifa media de $ 80 de flete, el campo transfiere al sector del transporte $ 48 millones. "Ello, trasladado a toda la producción del NOA, da una muestra clara de la importancia y de la incidencia del flete en el costo de la producción", agrega la entidad.
La Rural de Tucumán y distintas entidades de productores llevan a cabo un trabajo conjunto, con otras entidades del NOA, del NEA y del norte de Córdoba, para solicitar al Gobierno Nacional un tratamiento diferencial para la región. "Exigimos que se atiendan las grandes asimetrías con productores de otras regiones del país", destaca la SRT.
"Hoy el NOA no es la pampa húmeda, donde están obteniendo rindes bastante buenos en granos; en cambio, desde el norte de Córdoba hasta Salta la campaña se desarrolla con problemas climáticos. En la zona, la baja producción es manifiesta, con lo que se sensibiliza mucho más la ecuación agropecuaria", subrayó el dirigente. Aseguró que en maíz los rindes promedios directamente hacen negativo el cultivo, mientras que en la soja, con las retenciones y el incremento en los fletes (ver"Se gastan...") es un producto que tendrá una sensible baja en su rentabilidad.
Pereyra evidenció la fuerte suba de los precios de los insumos para el agro, especialmente de los agroquímcos. "Con la roya ya instalada en Tucumán, el costo de prevención llegará a 30 dólares el año que viene. "Tiene que empezar una baja gradual en las retenciones. De eso no se habla en el Gobierno nacional, pero tenemos que ver de alguna manera tratar de sustitutir ese ingreso", apuntó. Reveló que todas las entidades agropecuarias del país coinciden con la misma postura. "Si en el centro del país se considera que la situación es delicada, aquí es mucho peor", remarcó.
Expulsión
El titular de la Rural tucumana aseguró que este año habrá productores, sobre todo los pequeños que tienen campos en zonas no tuvieron un buen régimen pluvial, que obtendrán resultados negativos. "Empieza a expulsarse productores, y vamos a situaciones con más concentración que la que ya hay", agregó. Insistió con que si no se trabaja para mejorar la redistribución de ingresos en el sector granario, el campo se irá quedando gradualmente sin agricultores de baja escala, con lo cual se favorecerá más a la concentración en pocas manos que a la expansión. "Desde que se instauraron las retenciones, el campo transfirió al Gobierno nacional 6.000 millones de dólares, en tres años. Estos son fondos que salieron de la producción para financiar al Estado, y no son coparticipables", finalizó Pereyra.
BUENOS AIRES.- El subsecretario de Agricultura, Claudio Sabsay, ratificó que la producción de granos para la campaña 2004-2005 alcanzará los 80 millones de toneladas, lo cual implicará un aumento de 11 millones de toneladas respecto de la campaña 2003-2004, y destacó que el complejo granario "constituye la principal fuente de ingresos" de la Argentina.El funcionario dijo que el objetivo del sector granario "debe ser avanzar en la integración de cada una de las cadenas que lo componen, para extendernos a un nuevo horizonte económico de clara oportunidad para nuestro país".
Consideró que el alto nivel de producción del campo argentino es consecuencia de diferentes factores, entre ellos un "salto en rendimiento de los cereales", pero advirtió que el futuro de las exportaciones argentinas estará vinculado al nuevo perfil del mercado mundial. Sabsay señaló que a nivel mundial se presentan altos niveles de producción y mayor consumo en los países del primer mundo como respuesta de los avances genéticos y a los cambios a los hábitos de los consumidores. Destacó que las altas tasas de productividad "implican una fuerte volatilidad de precios" y sostuvo que ante tal escenario es necesario contar con cobertura de riesgos específica, para lo cual recordó que la Secretaría de Agricultura abrió una oficina especial y entabló acciones coordinadas con los demás miembros del Mercosur ampliado.
Nuevos actores
Sabsay también advirtió que se observa una mayor competencia en el mercado mundial de granos, y la aparición de nuevos actores como los países euroasiáticos, de Bolivia y Uruguay en soja a Europa que va camino al autoabastecimiento de maíz.
El subsecretario de Agricultura destacó los logros obtenidos por China en soja, pero aclaró que tales resultados deberán extenderse a maíz, trigo y a partir de allí a los eslabones superiores de las cadenas. Además, puso como ejemplo el acuerdo firmado por la Argentina con ese país como mejor método para enfrentar la mayor competencia mundial.El funcionario sostuvo también que en el actual contexto "la calidad asume un valor preponderante" y señaló que el empleo de semillas genéticamente modificadas en la producción de granos "ya no admite discusión ni en la Argentina ni en el mundo".
Por último, Sabsay destacó que el Gobierno avanza en un estudio para atender las mayores demandas de los países importadores en materia sanitaria, trabajo que cuenta con respaldo de la FAO. (NA)
"Es un freno para las producciones regionales"
Las limitaciones para la producción van más allá de los constantes inconvenientes en la provisión de gas, en la infraestructura para trasladar la mercadería. Según los industriales, la cuestión fiscal es un gran peso que atenta contra la competitividad. Más aún para actividades que están alejadas del puerto. Esa percepción también es compartida por el ex viceministro de Economía de la Nación, Orlando Ferreres.
"No tiene sentido que los productos regionales, como el limón, la caña de azúcar o el tabaco de la zona norte argentina, paguen retenciones", sostuvo el titular de la consultora que lleva su nombre. En diálogo con LA GACETA, Ferreres puntualizó que esos productos "están alejados de los puertos y cuesta mucho su transporte; en esto, el Gobierno no brinda un acceso barato a través de sistemas eficientes como para que puedan competir con la producción de la Pampa Húmeda".
El experto insistió con que, lo único que se logra por cobrar derecho de exportaciones, "es frenar las producciones de las provincias, lo que las descoloca en el mercado internacional y también en el interno, por el costo del transporte".
Ferreres cree que la solución ideal para mejorar la competitividad en las economías regionales es la eliminación, lisa y llana, de las retenciones. Como ejemplo, el especialista, dijo que la Argentina debe ser el único país que le cobra un impuesto al que exporta. "En otros países no lo pueden creer porque, si se le saca la utilidad a la producción con los derechos de exportación, no se direcciona fondos para brindarle un valor agregado", indicó.
"En el mundo sucede lo contrario: se le dan subsidios a los productores para que logren una mayor competitividad y, así, lleguen nuevas inversiones", puntualizó.
El destino
Pese a su postura a favor de la eliminación o eliminación gradual de las retenciones, Ferreres remarcó que el Gobierno necesita imperiosamente de fondos para sostener las finanzas provinciales; abonar los títulos que emitió, antes y después del canje de la deuda. "En definitiva, la plata no alcanza para todo, entonces el Gobierno se pone en la lógica de no bajar nada", acotó.
Una de las alternativas que propone el experto es la reposición del IVA al 21% para las tarjetas de crédito y bajar gradualmente los derechos de exportaciones, para compensar la acumulación de fondos. "Esto le brindaría un poco más de aire al interior, ya que la mayor parte de las tarjetas se concentran en Capital Federal y en el Gran Buenos Aires", manifestó.
Ferreres, finalmente, sostuvo que el empresario busca un ambiente de negocio amigable, "que sienta que en el país lo cuidan". Esto, a su vez, "generaría un clima más favorable para las inversiones en la Argentina", finalizó el especialista.
Desde la anterior campaña de granos gruesos en la provincia, la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) viene sosteniendo que los constantes incrementos de costos que soporta el sector de la producción primaria iba diluyendo el efecto generado por la devaluación, ocurrida a inicios de 2002.
Según la entidad, en la presente campaña este efecto adverso se podrá notar en su máxima expresión: las tarifas de fletes cortos y largos camioneros están sufriendo oscilaciones de precios de un 20% aproximado de aumento respecto a la campaña anterior. "A ello debemos agregar las retenciones, que para el caso de la soja son del 23,5% y para el maíz del 20%. De sumar ambos ítems, y tomando el caso de la soja por su gran incidencia en superficie en el NOA, (cerca de 800.000 hectáreas) tenemos que la quita al productor es de entre un 40 a un 45% sólo en concepto flete y retenciones, a los que hay que sumar los impuestos nacionales y provinciales", dice la Rural.
La institución calcula que en Tucumán, con una producción de soja estimada en 600.000 toneladas, a una tarifa media de $ 80 de flete, el campo transfiere al sector del transporte $ 48 millones. "Ello, trasladado a toda la producción del NOA, da una muestra clara de la importancia y de la incidencia del flete en el costo de la producción", agrega la entidad.
La Rural de Tucumán y distintas entidades de productores llevan a cabo un trabajo conjunto, con otras entidades del NOA, del NEA y del norte de Córdoba, para solicitar al Gobierno Nacional un tratamiento diferencial para la región. "Exigimos que se atiendan las grandes asimetrías con productores de otras regiones del país", destaca la SRT.







