Los menhires y la barbarie

Todos debemos entender que estos elementos son parte de nuesta cultura ancestral y por ello merecen respeto.

01 Abril 2002
El traslado de los menhires de El Mollar ha puesto de relieve el vandalismo de que han sido objeto esos milenarios testimonios, a pesar de que su importancia es valorada por estudiosos de todo el mundo. Como lo consigna la crónica, además de los perjuicios causados por la erosión del viento en esa ubicación, los menhires han sido dañados por la mano del hombre: la pieza más grande está partida en dos y algunas muestran leyendas pintadas con aerosol.
Esto habla de lo mucho que falta para lograr, de los visitantes de esos bellos parajes, un mínimo respeto hacia los testimonios de la cultura. Acaso algún día se obtenga un cambio de conducta en ese sentido. Pero, mientras tanto, nos parece que debe cimentarse, en los habitantes de todo el departamento de Tafí del Valle, la noción de que esas piedras talladas están vinculadas a su identidad y que, por lo tanto, corresponde a aquellos preocuparse por su conservación en las condiciones adecuadas, impidiendo y denunciando la depredación. Al mismo tiempo, deberá el Estado cuidar que, en su nueva ubicación, existan recaudos que pongan a los menhires a salvo del maltrato y de la barbarie.

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