CARTAS

07 Julio 2002
PAN
Ni chicha ni limonada. En los países del Tercer Mundo el Gobierno subvenciona productos básicos de la canasta familiar, como por ejemplo, el pan y la leche. En los del Primer Mundo, la agricultura y la ganadería, y nosotros, ¿qué? El pan es imprescindible para la alimentación, especialmente de niños y ancianos, y de los trabajadores. Por favor, hasta tanto se acomoden los tiempos de bonanza en nuestra Patria, en este 9 de Julio llenemos de energía a nuestra gente para que puedan estudiar, trabajar, pensar, sentir y no enfermarse. En este 9 de Julio junto al ¡Viva la Patria independiente! Recordemos al Dante, que en La Divina Comedia coloca en el último peldaño del infierno a los traidores.
Juana Sadir de Asfoura
Av. Salta 520
S.M. de Tucumán

INSTITUCIONES
Para salir de la crisis, lo primero que hay que entender es que los países no crecen por los recursos naturales que puedan llegar a tener, sino por la calidad de sus instituciones. Para atraer inversiones Argentina tiene que ser previsible por el respeto a sus instituciones. Esta es la primera premisa para generar crecimiento.
Pablo Cerviño
Italia 863
S.M. de Tucumán

NACION
El diccionario dice que Nación es el conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno, al margen de razas, religiones e ideas políticas. En ese contexto, nosotros, los argentinos, constituimos una nación. Por lo tanto, si somos, si formamos o si constituimos una nación no podemos querer ser lo que ya somos. Esto viene al caso porque, en la oración por la Patria que se reza en las iglesias durante la misa, se expresa el deseo de ser nación. Decir esto es como admitir que somos una colonia; es ignorar o renegar de nuestro pasado histórico; es olvidar que el 25 de Mayo de 1810 y el 9 de Julio de 1816, los patriotas que poblaban estas tierras dejaron de lado amenazas extranjeras y con el grito de libertad fundaron una nueva y gloriosa nación. En todo caso, debería invocarse a Dios para que nos ayude a ser una nación donde imperen la alegría, el bienestar y la justicia, logrados por sus habitantes con el trabajo digno y honesto.
Alberto Escola
Laprida 451
S.M. de Tucumán

RUINAS ESPIRITUALES
En un nuevo aniversario de la independencia, conviene reflexionar sobre nuestros sentimientos como ciudadanos. Debemos reconocer que somos un país enfermo, y hemos alcanzado el límite de nuestra enfermedad. Esto se debe en gran medida a la falta de voluntad de ser una nación, pues ocupamos esta tierra como si fuéramos habitantes o extranjeros; sin sentimiento de identidad; sin pasión para defender y amar nuestra propiedad; sin la fidelidad y la gratitud que merece la tradición de grandeza que nos legaron los fundadores. Nos desahogamos (me incluyo) contra los políticos; contra los bancos; contra los economistas; contra la Corte, etcétera, y nos falta la reflexión profunda de volcarnos hacia nosotros mismos. Nuestra materia pendiente es no darnos cuenta de que toda la sociedad ha engendrado estos "ídolos" que tratamos de deshonrar y encarcelar. Imaginemos por un momento a Francia, Alemania o Italia en el año 45, destruidas por la guerra feroz. Nuestras ruinas, a diferencia de aquellos países, son espirituales. Nos invaden la desesperanza y la tristeza, se nos acabó la gana. Sin embargo, sólo nosotros podemos salvarnos y la solución que necesitamos no pasa por los préstamos del FMI ni por los remiendos de un sistema económico fenecido que terminó en una escandalosa quiebra. Es hora de reconstruir el mutuo respeto siendo solidarios y responsables. Cada uno de nosotros debe estrechar filas en torno de la familia; del padre desocupado; del hermano a la deriva; del amigo desconcertado que se cree sin futuro. Cada ciudadano debe cumplir las normas y exigir que los demás las cumplan. Está en nosotros madurar, disciplinarnos y buscar las cosas positivas. La Argentina nos llama a vivir, a saltar de la queja al amor a la tierra. En ella nacimos, es la riqueza de todos, el único lugar para nuestra existencia y para nuestra descendencia.
Roberto Hurtado
Mendoza 714
S.M. de Tucumán

DEMOCRATIZAR LA POLITICA
Si el gobierno de Duhalde pretende, con la elección de presidente y vice el próximo marzo, terminar con la inestabilidad política sin que se erradique el actual modelo económico de exclusión social y concentración económica, se equivoca. Mientras continúe la aplicación de medidas de ajuste y recesión, desocupación y dependencia de los dictados del FMI, BM y otros organismos financieros, se ahondará la crisis política y el país seguirá siendo ingobernable. Antes que elegir nuevas autoridades, es necesario precisar qué país queremos la mayoría de los argentinos y cuáles son los mecanismos para realizarlo. Considero que la convocatoria a constituyentes es el ámbito donde se debe debatir el camino a seguir. Luego, elegir a las autoridades del Ejecutivo y del Legislativo y, como consecuencia, remover la Corte Suprema de Justicia porque es hasta el momento, junto con los otros poderes, funcional a la situación de dependencia, entrega y corrupción. Es preciso democratizar la actividad política como garantía de terminar con la represión y la impunidad; con los proyectos hegemónicos y el golpismo. Gobernar sentado sobre las bayonetas no tiene futuro; la democracia se defiende con más democracia social y política.
Samuel Kaufman
San Lorenzo 935
S.M. de Tucumán

ELECCIONES ANTICIPADAS
Se creía antaño que los reyes de Francia, el día de su coronación, podían curar a los escrofulosos (los que tienen paperas) sólo con tocarlos. Nuestros políticos creen que anticipando elecciones o proponiendo reelecciones, curarán automáticamente los gravísimos males que aquejan al país. Estas soluciones se usaron en el pasado, pero las elecciones de los presidentes Cámpora y Perón, por ejemplo, no trajeron ningún alivio al caos que imperaba entonces en el país y que se agravó después. La imaginación de nuestros políticos sigue transitando por los mismos carriles, mientras que el resto de la población continúa aguardando, cada vez con mayor impaciencia, propuestas y soluciones reales y efectivas a nuestras dificultades.
Arturo L. Terán
Miguel Lillo 485
S.M. de Tucumán

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