Rampas riesgosas

Los elemetos de ayuda a los discapacitados deben estar contruidos en forma coherente.

07 Abril 2005
En nuestra ciudad, es conocido que numerosas esquinas de las calles ya cuentan con rampas para discapacitados. Se trata, indudablemente, de una medida muy positiva, puesto que elimina el obstáculo que representaba, para sus destinatarios, superar el cordón común de las veredas.
Sin embargo, parece necesario marcar un aspecto no siempre tenido en cuenta en la construcción de los pasos de referencia. La rampa debe tener la rugosidad necesaria como para que se afirmen los pies o las ruedas de la silla. En ese sentido, la superficie no puede ser lisa (como ocurre, por ejemplo, en la rampa de Muñecas y Corrientes), porque, en lugar de facilitar las cosas al discapacitado, le crea dificultades, y puede suscitarle un resbalón y una caída.
Existen normativas para las rampas, que deben ser tenidas en cuenta cada vez que se las construye. De otro modo, quedan desvirtuados, como parece evidente, los propósitos que ese recurso tiene en mira. Convendría, así, controlar el aspecto al que nos referimos, en las rampas habilitadas en diversas intersecciones de San Miguel de Tucumán.

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