06 Abril 2005 Seguir en 
LONDRES.- Las elecciones para renovar la Cámara de los Comunes se realizarán el 5 de mayo, anunció ayer en Londres el primer ministro laborista Tony Blair, después de solicitar a la reina Isabel II que disuelva el Parlamento. En Gran Bretaña, el primer ministro puede elegir la fecha de elecciones que le parezca más conveniente. "Hay mucho en juego", dijo el jefe de gobierno de 51 años al salir del Palacio de Buckingham, que mostró su intención de centrar el debate electoral en los temas económicos.
Las encuestas otorgan a Blair entre el 35 y el 37% de las preferencias, contra el 33-35% del líder conservador Michael Howard. Con el 15% de intención de voto figura el partido Liberal Demócrata encabezado por Michael Kennedy.
El premier aspira a una segunda reelección. De conseguir el triunfo, sería la primera vez en la historia de Gran Bretaña que los laboristas logran tres mandatos consecutivos en el gobierno. El partido Laborista accedió al poder en 1997 después de 18 años en la oposición y fue reelegido en junio de 2001 con el 43% de los votos, contra el 32% de los conservadores. Desde la llegada de los laboristas al poder, la economía ha experimentado un imparable ascenso. Blair apostará a esta realidad y, además, renovará su promesa de invertir en educación y en salud.
Los tories ya arrancaron
Howard ya se vistió de campaña. "Los británicos pueden recompensar a Blair por ocho años de promesas incumplidas o favorecer a los conservadores", afirmó ayer. Los tories también utilizarán en su campaña indicadores recientes que revelan que la diferencia de ingresos entre ricos y pobres en Gran Bretaña sigue en un nivel récord. Según cifras oficiales, unos 3,5 millones de niños se hallan debajo de la línea oficial de pobreza.
Por su parte, los liberales demócratas, los únicos que se opusieron a la guerra de Irak (la mayor crítica de los británicos contra su gobierno), prometieron una campaña en positivo. "Queremos que los británicos tengan esperanzas, no miedo", dijo Kennedy, quien volvió a reclamar el regreso de las tropas británicas estacionadas en el sur de Irak. (DPA-Télam-sni-Reuter)
Las encuestas otorgan a Blair entre el 35 y el 37% de las preferencias, contra el 33-35% del líder conservador Michael Howard. Con el 15% de intención de voto figura el partido Liberal Demócrata encabezado por Michael Kennedy.
El premier aspira a una segunda reelección. De conseguir el triunfo, sería la primera vez en la historia de Gran Bretaña que los laboristas logran tres mandatos consecutivos en el gobierno. El partido Laborista accedió al poder en 1997 después de 18 años en la oposición y fue reelegido en junio de 2001 con el 43% de los votos, contra el 32% de los conservadores. Desde la llegada de los laboristas al poder, la economía ha experimentado un imparable ascenso. Blair apostará a esta realidad y, además, renovará su promesa de invertir en educación y en salud.
Los tories ya arrancaron
Howard ya se vistió de campaña. "Los británicos pueden recompensar a Blair por ocho años de promesas incumplidas o favorecer a los conservadores", afirmó ayer. Los tories también utilizarán en su campaña indicadores recientes que revelan que la diferencia de ingresos entre ricos y pobres en Gran Bretaña sigue en un nivel récord. Según cifras oficiales, unos 3,5 millones de niños se hallan debajo de la línea oficial de pobreza.
Por su parte, los liberales demócratas, los únicos que se opusieron a la guerra de Irak (la mayor crítica de los británicos contra su gobierno), prometieron una campaña en positivo. "Queremos que los británicos tengan esperanzas, no miedo", dijo Kennedy, quien volvió a reclamar el regreso de las tropas británicas estacionadas en el sur de Irak. (DPA-Télam-sni-Reuter)







