Especuladores

La obsesión por las cifras reemplazó a las ideas.

06 Abril 2005
Por Federico Abel

Aunque no necesariamente tiene que ver con que el gobernador José Alperovich sea contador, en Tucumán las cifras parecen haber reemplazado a las ideas. En su afán por mostrar que es un gerente ejecutivo, en el discurso con el que abrió el centésimo período legislativo apiló infatigablemente las supuestas obras de su gestión como si se tratara de un inventario. Por momentos se parecía a esos estudiantes que acumulan páginas para engrosar tesis que nadie lee. Tan abrumadora fue la enumeración que los bussistas recurrieron a la misma ironía del año pasado: "¿estará hablando de Disneylandia?". Sólo la compulsión por enumerar ítems, que en algunos párrafos hasta estaban en signos de pregunta, puede explicar el lapsus de haber reconocido -todo acto fallido es, aunque torpe, sincero- que, además de adquirir equipos de comunicación y armas, también compraron municipios durante 2004. A donde no llegan las precisas matemáticas sí puede hacerlo el travieso inconsciente freudiano.
La única idea que esbozó no se distinguió por su limpidez o, bien, fue mal comunicada. Vaticinó que pronto Tucumán será el eje del norte. Esto dio lugar a tres interpretaciones.
Los republicanos sumaron un argumento al que ya traían de la casa (el del autoelogio complaciente) y que no iban a cambiar aun cuando hubieran escuchado un discurso a lo Cicerón. Dijeron que Alperovich era por una vez sincero: reconocía que el centro del NOA era Salta y, de paso, elogiaban al gobernador Juan Carlos Romero, un viejo conocido y ex candidato a vicepresidente del menemismo con quien coquetearon cuando, durante las presidenciales de 2003, se le presentó el problema de a quién debían apoyar. En segundo lugar, permitió que el diputado nacional peronista Roque Alvarez pudiera criticar solapadamente a Alperovich de la única forma en que podía hacerlo sin que se notara: apelando al orgullo provincial de que Tucumán fue, es y será el nervio de la región, y que Salta es un par de peatonales bien pintadas en torno de la plaza 9 de Julio. Freud ayudaría para saber si Alvarez estaba vengándose de los amagues que recibió ?y amplificó- cuando el año pasado soñó con ponerse el traje de ministro de Gobierno, en reemplazo de Edmundo Jiménez. En auxilio de la encrucijada dialéctica en que se había metido el gobernador salió ese ingenioso argumentador neoperonista que es Sisto Terán. Explicó que Alperovich se refería al eje político del norte, hoy sintetizado en la experiencia de Romero.
Agregó que, en la medida en que Tucumán se recupere, por muy buena que sea la gestión salteña, nuestra provincia, por su potencialidad, volvería a ser el centro. Como dirían en el barrio: ¡no aclare que oscurece!
Si las especulaciones de tipo bursátil (léase cómo sustituir la infinita posibilidad de arrear votos que significaba la Ley de Lemas) marcaron la discusión sobre la nueva norma electoral, ahora frenan el debate sobre la reforma de la Constitución. En el Ejecutivo calculan a toda hora con el ánimo de saber cómo obtendrán más convencionales: unificando los comicios con los de diputados nacionales el 23 de octubre o desdoblándolos. No tienen la misma premura por generar un clima constituyente, teniendo en cuenta que una enmienda siempre implica discutir sobre las reglas de convivencia. "Una Constitución, que es un acuerdo político más que jurídico, se hace en diez minutos", coincidían ayer un legislador y un ministro.
Los bussistas tampoco están desesperados por precisar su confuso mensaje: "no a la reforma, pero si ocurre, discutiremos todo". También suman y restan a Esteban Jerez (diputado nacional de Recrear) en sus cuentas.
Toda una metáfora acerca de en qué quedó el ex fiscal anticorrupción. Este, cuando vivía su hora de gloria y estaba a punto de dejar Tribunales, calculaba si le convenía más aliarse a Ricardo López Murphy o a Elisa Carrió (ARI). Quizás es el costo que debe pagar por haber entrado a la política por vía de la especulación y no de las ideas.

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