Según una consultora, la desocupación bajaría un sólo dígito recién en 2012

05 Abril 2005
BUENOS AIRES. - El desempleo no llegaría a un dígito el año próximo, como anunció el Gobierno, sino que recién lo haría dentro de siete años, siempre y cuando se mantenga el ritmo de crecimiento de la economía local.
Así lo advirtió hoy el director de la consultora Equis, Artemio López, quien además subrayó que el empleo en negro "se duplicó" en poco más de una década en la Argentina, ya que pasó del 25 por ciento a principios de los '90 a casi el 50 % en la actualidad.
Al revés que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, López puntualizó, además, que "no se puede hablar de expectativas inflacionarias por aumentos salariales, porque esos incrementos no se produjeron, ya que aún no se recuperó la capacidad adquisitiva de los asalariados". "El promedio de los trabajadores tiene hoy un salario que está un 22,8 por ciento por debajo del índices de precios al consumidor respecto de 2001.
Por lo tanto, no hay aumento salarial y no podemos constatar la hipótesis de que el aumento salarial genera inflación", remarcó el analista en declaraciones al programa "Asteriscos", por el canal P+E.
La proyección de López sobre la desocupación la realizó considerando desempleados también a quienes perciben planes sociales, una metodología diferente a la que utiliza el INDEC, que los considera "ocupados". Así, el analista remarcó que si aplicara la misma metodología del INDEC, entonces sí el año próximo la Argentina podría perforar el piso de 10 por ciento de desempleo. "Bajar la desocupación a un dígito, al ritmo de creación de empleo actual, se podría llegar recién en 2012, siempre que se crezca este año y el que viene a un 6,5 por ciento, y después se sostenga en un 4 por ciento", subrayó López. Asimismo, sostuvo que "el empleo en negro es una de las grandes explicaciones por las cuales la pauta distributiva no se mueve: Argentina tiene un crecimiento récord de empleo en negro, a punto tal que en 1990 había 25 por ciento de empleo en negro y hoy casi se duplicó y está en 49 puntos". "El patrón distributivo que hoy rige en la Argentina está asociado claramente al modelo de los '90", explicó el sociólogo, quien consideró que para revertir eso se necesita una "intervención más enérgica del Estado en términos de política distributiva".
"La distribución en el conjunto de los sectores sociales no ha mejorado. A fines de 2001 teníamos una brecha de 27 veces entre el 10 por ciento más rico y el más pobre. Hoy, esa brecha es del 28,9 por ciento", precisó López, quien destacó que en los últimos tres años "la apropiación de los beneficios fue singularmente asimétrica".
Sin embargo, reconoció que algunas medidas tuvieron "un efecto antipobreza", como el caso de los aumentos fijos dispuestos por decreto, que permitieron "una caída de 17 puntos en los niveles de pobreza, a pesar de que se amplió la inequidad distributiva". (DyN).

Tamaño texto
Comentarios