05 Abril 2005 Seguir en 
Es por todos conocido que el reloj de flores y césped constituye, desde que promediaba el siglo que pasó, uno de los atractivos originales del parque 9 de Julio. Inclusive la existencia de ese novedoso recurso ornamental aparece subrayada, en la mayoría de las publicaciones que describen los parques de las ciudades argentinas. Y el éxito del reloj está de sobra demostrado, hasta hoy, por la cantidad de personas que concurren a ese punto del paseo, para tomarse una fotografía con aquel aparato como fondo.
Todo ello torna curioso el hecho de que, en la actualidad, el famoso reloj no da la hora, ni tampoco tiene las flores que constituían su adorno más notable, ampliamente expresivo de la naturaleza tucumana. Resulta inexplicable que los organismos municipales no hayan solucionado una falla de esa índole, que existe desde largo tiempo atrás.
Dentro de la política de fomento del turismo que anima el Gobierno de Tucumán, sabemos que el buen estado de los paseos reviste importancia básica. Sería deseable, entonces, que se corrija la comentada situación.
Todo ello torna curioso el hecho de que, en la actualidad, el famoso reloj no da la hora, ni tampoco tiene las flores que constituían su adorno más notable, ampliamente expresivo de la naturaleza tucumana. Resulta inexplicable que los organismos municipales no hayan solucionado una falla de esa índole, que existe desde largo tiempo atrás.
Dentro de la política de fomento del turismo que anima el Gobierno de Tucumán, sabemos que el buen estado de los paseos reviste importancia básica. Sería deseable, entonces, que se corrija la comentada situación.




