Habría 500 cadáveres en una finca

En San Onofre ya fueron encontrados 40 cuerpos sin vida.

04 Abril 2005
Bogotá.- Las autoridades de Colombia temen que en una zona rural del municipio de San Onofre (al norte de ese país), en donde ya fueron hallados 40 cadáveres, se encuentren al menos 500 cuerpos de personas que asesinaron los paramilitares de la región.
El semanario bogotano "El Espectador" señaló que las informaciones sobre el número de personas asesinadas fueron entregadas por Feliciano Yepes, jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, uno de esos escuadrones), detenido en Venezuela junto a unos 100 presuntos ultraderechistas colombianos que pretendían desestabilizar el gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Yepes les dijo a varios investigadores de la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía colombiana, que bajo órdenes del desaparecido líder paramilitar Carlos Castaño llegaron a varios caseríos de la región, asesinaron, degollaron a varios habitantes y, además, amenazaron a otros para que abandonaran la región.
"Los retienen, los amarran de pies y manos y les dan un tiro en la cabeza o los degüellan; después los pican con machete y los descuartizan", dijo el paramilitar a la Fiscalía. Yepes aseguró que en la finca "El Palmar", en San Onofre, departamento de Sucre, habrían sido enterradas 500 personas. "Entre ellos, delincuentes y campesinos que no colaboran. También hay paramilitares enterrados en la misma finca porque dieron información interna", dijo a los investigadores.
"El Espectador" aseguró que esa finca, donde se encuentran los cuerpos, era el punto desde donde se desplazaban los paramilitares para cometer las masacres en la región.
Testigos aseguraron al semanario que los paramilitares incluso llegan a jugar fútbol con las cabezas de los asesinados.
Los paramilitares llegaron a la zona, antiguo bastión de las guerrillas ELN (Ejército de Liberación Nacional, guevaristas), FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, marxistas) y ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), a mediados de los 80 y, tras combatir a los rebeldes, ocuparon extensas fincas y se aliaron a los narcotraficantes.
A su turno, el gobernador de Sucre, Jorge Amaya, pidió que se investigue en las fosas hasta descubrir qué personas fueron masacradas y quién fue responsable. El gobernador dijo que estos son actos que dejan anonadado a todo el país. "Son actos terroríficos, no tienen calificativo", sostuvo.

Persiste la violencia
Por otra parte, un presunto comando de las FARC secuestró a cinco integrantes de una ONG defensora de los derechos humanos que trabajaban en una comunidad de paz del municipio colombiano de Carmen del Darién (este), departamento de Chocó, un hecho que fue condenado por la ONU. Además, el Ejército colombiano abatió a 11 miembros de grupos ilegales, entre ellos ocho rebeldes de las FARC y dos del ELN. (DPA)

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