04 Abril 2005 Seguir en 
En la calle Crisóstomo Alvarez al 500, pocos metros antes de llegar a la esquina 9 de Julio, el pavimento presenta un cráter enorme, en extensión y en profundidad. Estos últimos días de lluvia, desbordaba de agua fangosa.
Por esa arteria, como cualquiera lo sabe, el tránsito tiene especial intensidad, en todas las horas de la jornada. Varias líneas de ómnibus y una gran cantidad de automotores utilizan esa vía. Ella está, además, sobrecargada por toda la circulación de calle Buenos Aires que, forzosamente, debe incorporarse al flujo metros antes, por la existencia de la peatonal.
Todo esto hace especialmente perturbadora la existencia de un deterioro tan significativo en el pavimento. Los coches deben maniobrar para esquivarlo, cosa nada sencilla dado el apiñamiento general. De más está decir que, quienes no perciban su presencia, corren riesgo de un impacto muy dañoso para la unidad que conducen.
Pareciera obvio marcar la necesidad de que una deficiencia de esa índole, por el lugar en que se registra, debe ser objeto inmediato de tareas de reparación, por parte de la Municipalidad.
Por esa arteria, como cualquiera lo sabe, el tránsito tiene especial intensidad, en todas las horas de la jornada. Varias líneas de ómnibus y una gran cantidad de automotores utilizan esa vía. Ella está, además, sobrecargada por toda la circulación de calle Buenos Aires que, forzosamente, debe incorporarse al flujo metros antes, por la existencia de la peatonal.
Todo esto hace especialmente perturbadora la existencia de un deterioro tan significativo en el pavimento. Los coches deben maniobrar para esquivarlo, cosa nada sencilla dado el apiñamiento general. De más está decir que, quienes no perciban su presencia, corren riesgo de un impacto muy dañoso para la unidad que conducen.
Pareciera obvio marcar la necesidad de que una deficiencia de esa índole, por el lugar en que se registra, debe ser objeto inmediato de tareas de reparación, por parte de la Municipalidad.




