03 Abril 2005 Seguir en 
Con la muerte de Juan Pablo II, se cierra un ciclo en la Iglesia Católica y desaparece uno de los grandes protagonistas de los últimos 26 años de la historia universal. Líder religioso y profundo humanista, supo adentrarse en el corazón de un mundo sacudido por profundas transformaciones, sin abandonar sus pétreas convicciones doctrinarias. Por eso, ha sido definido como conductor religioso conservador y progresista a la vez.
A los políticos, el Santo Padre les recordó el sentido del servicio en la función pública. "Un servicio que exige una gran competencia en el desarrollo del propio deber y una moralidad a toda prueba en la gestión desinteresada y transparente del deber", les dijo a los hombres de Estado en una jornada del Jubileo, en 2000. "No se puede justificar un pragmatismo que reduzca la política a la pura mediación de intereses o, peor aún, a una cuestión de demagogia o de puros cálculos electorales", previno el Pontífice en la misma oportunidad. "El diálogo se presenta siempre como instrumento insustituible de toda confrontación constructiva", planteó. Ideas fuerza como estas fueron las que esparció por los lugares que visitó.
La praxis política en Tucumán se alejó mucho de esos criterios, que son susceptibles de ser compartidos por los dirigentes políticos de diversas creencias. Cada uno busca llevar agua para su molino, con olvido de las obligaciones. En un año signado por los combates electorales, la lógica del poder se focaliza en otras cuestiones más pedestres que en la sujeción a rígidos compromisos de orden ético. Sin embargo, en algunos ámbitos de la política se reflexiona cada vez más con mayor hondura sobre la conveniencia de reconstruir las instituciones con un basamento diferente. "Es necesario un nuevo contrato moral", sugieren. Aclaran, no obstante, que no tienen parentesco partidario con Elisa Carrió, que despliega una tesis parecida.
En dos mundos
Cada 1 de abril, el gobernador de turno explica al Poder Legislativo qué hizo su administración y el rumbo que tomará. El oficialismo lo aplaude y la oposición lo ataca. Eso está dentro de las reglas del poder. José Alperovich no escapó de esa norma. Los peronistas afirmaron que el gobernador redimió a una tierra devastada por las malas gestiones. Los detractores del partido gobernante señalaron que Alperovich habló de un estado que pertenece a otro planeta y no de Tucumán. En definitiva, fueron los expositores de dos mundos bien diferentes.
Está fuera de toda controversia que Alperovich exhibe una marcada dependencia financiera del gobierno federal, lo que le recorta enormemente su campo de acción política. El reconocimiento a la cooperación de la Legislatura en la sanción de las leyes también fue un dato sobresaliente. No hay duda de que el presupuesto legislativo de $ 62, 5 millones para 2005 disipó toda tentativa de borrasca.
El mensaje que dio Fernando Juri antes que Alperovich surgió como otro dato novedoso. Desde la restauración de la democracia en Tucumán -en 1983- no se tiene memoria de que el presidente del Senado -hasta 1990- y el vicegobernador hayan pontificado en una ceremonia reservada constitucionalmente para que el jefe del Ejecutivo dé cuentas de los negocios públicos. Juri discurseó reivindicando la autonomía de los poderes constituidos. Una consigna principista que buscó suavizar la cercanía con la Casa de Gobierno. Alperovich y el vicegobernador marchan juntos en esta etapa política.
Sin embargo, Juri ha insistido en que la futura Convención Constituyente está limitada en su afán de desguace de la Carta de 1990 por la ley que declaró la necesidad de reforma. Es la aceptación de que el poder constituyente de la asamblea reformadora es de naturaleza derivada, por lo que, por ejemplo, no podría acabar con las tres secciones electorales. Empero, en algunas zonas del Gobierno se piensa que la asamblea reformadora podría declararse soberana y modificar puntos no autorizados por la ley votada por la Legislatura. Una actitud de este tipo desataría un conflicto institucional de final imprevisible.
Desacuerdos en danza
El descontento de una parte del activo partidario identificado con el peronismo espera ajustar cuentas con Alperovich en las elecciones del 23 de octubre. Sueñan los más enojados con repetir el comportamiento reticente que castigó a Julio Miranda en los comicios de senador de 2003, que consagró la dupla Ricardo Bussi-Delia Pinchetti de Sierra Morales. Las dudas han invadido la Casa de Gobierno, que ve poco conveniente la unificación de los dos turnos electorales (diputados nacionales y convencionales constituyentes) en el 23 de octubre. Los más escépticos temen que la situación socioeconómica salga de cauce y el desgaste del presidente Kirchner termine arrastrando al alperovichismo. En Salta, la prolongada huelga docente ajó la imagen triunfalista del gobernador Juan Carlos Romero, quien sueña con escalar posiciones en el tablero político del país. El gobernador radical Gerardo Zamora debió dispersar con la Policía a los estatales que nombró irresponsablemente el interventor federal Pablo Lanusse. Si ese clima de malestar social llega a envolver a Tucumán, el oficialismo se vería en problemas. El efecto dominó de las protestas en el Noroeste es una hipótesis nunca descartada en los cenáculos políticos.Al Gobierno le preocupa sobremanera el destino de Banda del Río Salí. Los radicales acaban de reclamar elecciones en esa ciudad para el 14 o el 23 de agosto, en una ajustada interpretación de la Ley de Municipalidades. Alperovich pateó esa consulta para el 23 de octubre, por razones de utilidad política. Lo jurídico quedó a un costado. En el PJ circula una lista de por lo menos 15 pretendientes a la intendencia, entre los cuales se cita al ex legislador Enrique Salvatierra, al ex diputado Santos Vega y al concejal Darío Monteros. Jorge Gassembauer y Fernando Lossi suenan también. Con todo, hay quienes creen que la Casa de Gobierno quiere intervenir Banda del Río Salí. Si hace elecciones en esta ciudad, sería inexplicable que mantuviera el estatus actual en la capital, con el intendente electo Antonio Bussi jaqueado por sus dolencias y por más de 400 causas.
Las tratativas de FR con Esteban Jerez pueden estancarse. Recrear propuso acuerdos programáticos con miras a 2007 y desconfía de los pactos electoralistas. Los republicanos están dispuestos a ofrecerle el primer puesto de convencional constituyente a Jerez por el oeste; Ricardo Bussi lo sería por la capital y Francisco Torres por el este. Miguel Brito iría de cabeza de diputados. Jerez no aceptaría eso.
A los políticos, el Santo Padre les recordó el sentido del servicio en la función pública. "Un servicio que exige una gran competencia en el desarrollo del propio deber y una moralidad a toda prueba en la gestión desinteresada y transparente del deber", les dijo a los hombres de Estado en una jornada del Jubileo, en 2000. "No se puede justificar un pragmatismo que reduzca la política a la pura mediación de intereses o, peor aún, a una cuestión de demagogia o de puros cálculos electorales", previno el Pontífice en la misma oportunidad. "El diálogo se presenta siempre como instrumento insustituible de toda confrontación constructiva", planteó. Ideas fuerza como estas fueron las que esparció por los lugares que visitó.
La praxis política en Tucumán se alejó mucho de esos criterios, que son susceptibles de ser compartidos por los dirigentes políticos de diversas creencias. Cada uno busca llevar agua para su molino, con olvido de las obligaciones. En un año signado por los combates electorales, la lógica del poder se focaliza en otras cuestiones más pedestres que en la sujeción a rígidos compromisos de orden ético. Sin embargo, en algunos ámbitos de la política se reflexiona cada vez más con mayor hondura sobre la conveniencia de reconstruir las instituciones con un basamento diferente. "Es necesario un nuevo contrato moral", sugieren. Aclaran, no obstante, que no tienen parentesco partidario con Elisa Carrió, que despliega una tesis parecida.
En dos mundos
Cada 1 de abril, el gobernador de turno explica al Poder Legislativo qué hizo su administración y el rumbo que tomará. El oficialismo lo aplaude y la oposición lo ataca. Eso está dentro de las reglas del poder. José Alperovich no escapó de esa norma. Los peronistas afirmaron que el gobernador redimió a una tierra devastada por las malas gestiones. Los detractores del partido gobernante señalaron que Alperovich habló de un estado que pertenece a otro planeta y no de Tucumán. En definitiva, fueron los expositores de dos mundos bien diferentes.
Está fuera de toda controversia que Alperovich exhibe una marcada dependencia financiera del gobierno federal, lo que le recorta enormemente su campo de acción política. El reconocimiento a la cooperación de la Legislatura en la sanción de las leyes también fue un dato sobresaliente. No hay duda de que el presupuesto legislativo de $ 62, 5 millones para 2005 disipó toda tentativa de borrasca.
El mensaje que dio Fernando Juri antes que Alperovich surgió como otro dato novedoso. Desde la restauración de la democracia en Tucumán -en 1983- no se tiene memoria de que el presidente del Senado -hasta 1990- y el vicegobernador hayan pontificado en una ceremonia reservada constitucionalmente para que el jefe del Ejecutivo dé cuentas de los negocios públicos. Juri discurseó reivindicando la autonomía de los poderes constituidos. Una consigna principista que buscó suavizar la cercanía con la Casa de Gobierno. Alperovich y el vicegobernador marchan juntos en esta etapa política.
Sin embargo, Juri ha insistido en que la futura Convención Constituyente está limitada en su afán de desguace de la Carta de 1990 por la ley que declaró la necesidad de reforma. Es la aceptación de que el poder constituyente de la asamblea reformadora es de naturaleza derivada, por lo que, por ejemplo, no podría acabar con las tres secciones electorales. Empero, en algunas zonas del Gobierno se piensa que la asamblea reformadora podría declararse soberana y modificar puntos no autorizados por la ley votada por la Legislatura. Una actitud de este tipo desataría un conflicto institucional de final imprevisible.
Desacuerdos en danza
El descontento de una parte del activo partidario identificado con el peronismo espera ajustar cuentas con Alperovich en las elecciones del 23 de octubre. Sueñan los más enojados con repetir el comportamiento reticente que castigó a Julio Miranda en los comicios de senador de 2003, que consagró la dupla Ricardo Bussi-Delia Pinchetti de Sierra Morales. Las dudas han invadido la Casa de Gobierno, que ve poco conveniente la unificación de los dos turnos electorales (diputados nacionales y convencionales constituyentes) en el 23 de octubre. Los más escépticos temen que la situación socioeconómica salga de cauce y el desgaste del presidente Kirchner termine arrastrando al alperovichismo. En Salta, la prolongada huelga docente ajó la imagen triunfalista del gobernador Juan Carlos Romero, quien sueña con escalar posiciones en el tablero político del país. El gobernador radical Gerardo Zamora debió dispersar con la Policía a los estatales que nombró irresponsablemente el interventor federal Pablo Lanusse. Si ese clima de malestar social llega a envolver a Tucumán, el oficialismo se vería en problemas. El efecto dominó de las protestas en el Noroeste es una hipótesis nunca descartada en los cenáculos políticos.Al Gobierno le preocupa sobremanera el destino de Banda del Río Salí. Los radicales acaban de reclamar elecciones en esa ciudad para el 14 o el 23 de agosto, en una ajustada interpretación de la Ley de Municipalidades. Alperovich pateó esa consulta para el 23 de octubre, por razones de utilidad política. Lo jurídico quedó a un costado. En el PJ circula una lista de por lo menos 15 pretendientes a la intendencia, entre los cuales se cita al ex legislador Enrique Salvatierra, al ex diputado Santos Vega y al concejal Darío Monteros. Jorge Gassembauer y Fernando Lossi suenan también. Con todo, hay quienes creen que la Casa de Gobierno quiere intervenir Banda del Río Salí. Si hace elecciones en esta ciudad, sería inexplicable que mantuviera el estatus actual en la capital, con el intendente electo Antonio Bussi jaqueado por sus dolencias y por más de 400 causas.
Las tratativas de FR con Esteban Jerez pueden estancarse. Recrear propuso acuerdos programáticos con miras a 2007 y desconfía de los pactos electoralistas. Los republicanos están dispuestos a ofrecerle el primer puesto de convencional constituyente a Jerez por el oeste; Ricardo Bussi lo sería por la capital y Francisco Torres por el este. Miguel Brito iría de cabeza de diputados. Jerez no aceptaría eso.




