03 Abril 2005 Seguir en 
El estrés es una de las situaciones más frecuentes del hombre moderno. En los países desarrollados lo padece más de la mitad de la población y se puede afirmar que es el mal del hombre de negocios. El amor desordenado al trabajo y el no decir basta son sus principales causas.
El estrés es la respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas y que se expresa en lo físico, lo psicológico y en la conducta. El mundo empresarial con sus tensiones, incertidumbres, riesgos, competencias y angustias determinadas por presiones políticas, laborales y económicas, representan hoy un caldo de cultivo propicio para el desencadenamiento del estrés. Siempre abrumado, sin un minuto libre, el trabajador va arrastrando un cansancio crónico, ya que intenta atender simultáneamente a demasiadas exigencias inaplazables. La consecuencia es una hiperactividad incontenible, que pretende llegar a demasiadas cosas y que termina por no estar lo suficientemente atenta a todas y cada una de ellas. Abrumado por múltiples tensiones puede llegar a obsesionarse con su trabajo: "dormir con su empresa", comer al tiempo que gestiona y usar sus relaciones sociales como pautas de contacto e ir perdiendo de vista progresivamente sus propias limitaciones y la de sus subordinados. Este hombre agotado por el estrés está expuesto a padecer úlceras de estómago, infarto de miocardio y sufrir crisis conyugales, problemas de comunicación y cambio negativo de personalidad.
La mayoría de la gente se pasa la vida trabajando y resulta esencial que el trabajo sea ordenado, sistemático, realista y exigente a la vez, sabiendo posponer y aplazar lo que es primordial. Pero si trabajar es importante, también lo es descansar. Hay personas que deben aprender a descansar por que no saben hacerlo. El descanso de la mente y del cuerpo es es una auténtica y legítima necesidad y forma parte del trabajo en cuanto contribuyen a lograr un mayor rendimiento y perfección. Cada vez se torna más difícil tomar un receso porque la gran paradoja de ser un profesional exitoso que funciones en una sociedad caracterizada por el exceso de información es que tiende a seguir haciendo lo que está haciendo.
A veces nos apegamos excesivamente a nuestra tarea por nos invade un desmedido afán de hacer muchas cosas con un protagonismo que nos lleva a considerarnos imprescindible en nuestro trabajo.
Una manera de evitar ciertos cansancios y de multiplicar la eficiencia es el orden, el correcto aprovechamiento del tiempo. Hay problemas provocados por la tensión o el desgaste psíquico que pueden desaparecer sujetándose a un horario.
Otro modo de evitar fatigas es dormir las horas necesarias. Si se descansa bien, mejorará la capacidad para manejar todo lo que le piden o la sobrecarga de trabajo. Descansar significa permitirse pasar un fin de semana completo sin leer nada relacionado a su trabajo habitual. También desconectar el celular; recuperar horas de sueño durmiendo un poco más; visitar amigos o parcientes con lo que haya perdido contacto evitar conversaciones de trabajo en rueda de amigos; jugar con los hijos varias horas sin estar pendiente del reloj. También organizar con la familia paseos o excursiones breves.
El consejo de tomar descansos breves parece muy sencillo pero, sin embargo, es posible que le resulte difícil ponerlo en práctica, porque el mayor obstáculo es la falta de decisión para permitirse un descanso.
El estrés es la respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas y que se expresa en lo físico, lo psicológico y en la conducta. El mundo empresarial con sus tensiones, incertidumbres, riesgos, competencias y angustias determinadas por presiones políticas, laborales y económicas, representan hoy un caldo de cultivo propicio para el desencadenamiento del estrés. Siempre abrumado, sin un minuto libre, el trabajador va arrastrando un cansancio crónico, ya que intenta atender simultáneamente a demasiadas exigencias inaplazables. La consecuencia es una hiperactividad incontenible, que pretende llegar a demasiadas cosas y que termina por no estar lo suficientemente atenta a todas y cada una de ellas. Abrumado por múltiples tensiones puede llegar a obsesionarse con su trabajo: "dormir con su empresa", comer al tiempo que gestiona y usar sus relaciones sociales como pautas de contacto e ir perdiendo de vista progresivamente sus propias limitaciones y la de sus subordinados. Este hombre agotado por el estrés está expuesto a padecer úlceras de estómago, infarto de miocardio y sufrir crisis conyugales, problemas de comunicación y cambio negativo de personalidad.
La mayoría de la gente se pasa la vida trabajando y resulta esencial que el trabajo sea ordenado, sistemático, realista y exigente a la vez, sabiendo posponer y aplazar lo que es primordial. Pero si trabajar es importante, también lo es descansar. Hay personas que deben aprender a descansar por que no saben hacerlo. El descanso de la mente y del cuerpo es es una auténtica y legítima necesidad y forma parte del trabajo en cuanto contribuyen a lograr un mayor rendimiento y perfección. Cada vez se torna más difícil tomar un receso porque la gran paradoja de ser un profesional exitoso que funciones en una sociedad caracterizada por el exceso de información es que tiende a seguir haciendo lo que está haciendo.
A veces nos apegamos excesivamente a nuestra tarea por nos invade un desmedido afán de hacer muchas cosas con un protagonismo que nos lleva a considerarnos imprescindible en nuestro trabajo.
Una manera de evitar ciertos cansancios y de multiplicar la eficiencia es el orden, el correcto aprovechamiento del tiempo. Hay problemas provocados por la tensión o el desgaste psíquico que pueden desaparecer sujetándose a un horario.
Otro modo de evitar fatigas es dormir las horas necesarias. Si se descansa bien, mejorará la capacidad para manejar todo lo que le piden o la sobrecarga de trabajo. Descansar significa permitirse pasar un fin de semana completo sin leer nada relacionado a su trabajo habitual. También desconectar el celular; recuperar horas de sueño durmiendo un poco más; visitar amigos o parcientes con lo que haya perdido contacto evitar conversaciones de trabajo en rueda de amigos; jugar con los hijos varias horas sin estar pendiente del reloj. También organizar con la familia paseos o excursiones breves.
El consejo de tomar descansos breves parece muy sencillo pero, sin embargo, es posible que le resulte difícil ponerlo en práctica, porque el mayor obstáculo es la falta de decisión para permitirse un descanso.







