01 Abril 2005 Seguir en 
GUNUNG SITOLI, Indonesia.- Un nuevo sismo estremeció ayer el occidente indonesio y volvió a sembrar el pánico entre la población de Nias, la isla más afectada por el terremoto del lunes. El sacudón, el más fuerte de las 700 réplicas del terremoto de 8,7º que conmovió la costa oeste de Sumatra, se produjo en momentos en que miles de personas regresaban al llano desde las montañas, donde se habían refugiado. Además, este último sismo, de 6,5 grados Richter con epicentro al norte de Sumatra, se registró horas antes de la llegada del presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono, junto con su esposa y funcionarios, para evaluar personalmente los daños en la zona. Mientras, equipos de socorro llegados de otros países trabajaban en Simeulue, al norte de Nias, la otra isla golpeada por el terremoto y por un tsunami que dejó una veintena de muertos, según datos extraoficiales. Equipos hidrantes de la ONU trabajaban por su parte en la lucha contra los incendios que se desataron en este paraíso natural luego del sismo.
Militares indonesios y socorristas de las organizaciones humanitarias internacionales que han podido llegar a Nias luchaban ayer con el mal tiempo para poder asistir a los supervivientes y en la búsqueda de cuerpos entre los escombros de los edificios destruidos. Según expertos, nada quedará en pie en Gunung Sitoli, la capital de esta isla de medio millón de habitantes. Los pocos edificios que no cayeron derrumbados por el terremoto presentan grietas que obligarán a su destrucción total. "Quedó totalmente destruida; la cantidad de escombros es enorme y el hedor de los cadáveres es insoportable", dijo un socorrista. En Nias y en otras islas vecinas murieron al menos 2.000 personas, según datos oficiales. Yudhoyono declaró en estado de emergencia todo el norte de Sumatra. Las prioridades son evacuar a los heridos; rescatar a toda la gente que sea posible; enterrar a los muertos y restablecer el agua y la electricidad, dijo, y también instruyó para que llegue combustible para el transporte. Además, pidió más máquinas para remover los escombros, tras advertir que muchos socorristas y familiares de desaparecidos están removiendo paredes con palos y con las manos.
Las principales necesidades en Nias y en Simeulue son, según las organizaciones humanitarias, agua potable y personal médico. (Especial)
Militares indonesios y socorristas de las organizaciones humanitarias internacionales que han podido llegar a Nias luchaban ayer con el mal tiempo para poder asistir a los supervivientes y en la búsqueda de cuerpos entre los escombros de los edificios destruidos. Según expertos, nada quedará en pie en Gunung Sitoli, la capital de esta isla de medio millón de habitantes. Los pocos edificios que no cayeron derrumbados por el terremoto presentan grietas que obligarán a su destrucción total. "Quedó totalmente destruida; la cantidad de escombros es enorme y el hedor de los cadáveres es insoportable", dijo un socorrista. En Nias y en otras islas vecinas murieron al menos 2.000 personas, según datos oficiales. Yudhoyono declaró en estado de emergencia todo el norte de Sumatra. Las prioridades son evacuar a los heridos; rescatar a toda la gente que sea posible; enterrar a los muertos y restablecer el agua y la electricidad, dijo, y también instruyó para que llegue combustible para el transporte. Además, pidió más máquinas para remover los escombros, tras advertir que muchos socorristas y familiares de desaparecidos están removiendo paredes con palos y con las manos.
Las principales necesidades en Nias y en Simeulue son, según las organizaciones humanitarias, agua potable y personal médico. (Especial)







