La zona roja

Show mediático y electoralista en Banda del Río Salí.

31 Marzo 2005
Por Roberto Espinosa

El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra demagogia como la práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular. Y en otra acepción señala: degeneración de la democracia consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o de mantener el poder. Se trata, por cierto, de una metodología antigua que ha dado resultado en Tucumán a lo largo de las décadas. Prometer trabajo, obras -grandes y pequeñas-, puestos en la administración pública para parientes y punteros; regalar chapas, colchones y bolsones, así como combatir sin tregua la corrupción, disminuir el gasto político y garantizar la independencia de los poderes forman parte del repertorio tradicional cuando se aproximan elecciones.
"A ver, (Sergio) Mansilla, te instalás 30 días en Banda del Río Salí para colaborar con la gestión. Hugo Cabral, en una semana abrís 30 frentes de obra; Silvia (Rojkés de Temkin), necesito que armés tres cooperativas por el plan ?Agua más trabajo?; Beatriz Mirkin, Desarrollo Social debe hacer un relevamiento de esta zona roja que es La Banda; a ver (Juan) Manzur, entrá en todos los CAPS y equipalos con todo lo necesario. A ver, quién me falta, Jorge Jiménez, tenemos que duplicar la recaudación de La Banda, que es de $ 420.000...." La crónica de LA GACETA del martes reflejaba así la visita del gobernador Alperovich y de su gabinete a la Banda del Río Salí. El mandatario siguió dando instrucciones a sus colaboradores "pour la galerie" puesto que la audiencia pública se realizaba en el teatro Alfredo Guzmán, una sala pensada originariamente para otros destinos.
Con el mismo entusiasmo, prosiguió: "(Antonio) Estofán, hay un ingenio que no paga, si es necesario pedimos la quiebra. También hay una empresa que está contaminando el río; Osvaldo (Jaldo), fijate si la Caja Popular de Ahorros puede colaborar con el arreglo de plazas y refugios; Alfredo (Calvo), fijate si la SAT puede apoyar con la provisión de agua; Oscar Mirkin, colaborá con la obra pública; a ver, los vecinos pidieron bacheo y pavimentación..."
Tras ese derroche de ejecutividad, el gobernador anunció que el 23 de octubre se elegirá el nuevo intendente bandeño, juntamente con los diputados nacionales y aseguró que en 90 días, en la vecina ciudad, se observará un cambio en esa "zona roja".
Este show mediático y electoralista habría dejado seguramente boquiabierto al recientemente fallecido jefe municipal, Camilo Khoder, porque en poco más de un año de gestión, nunca tuvo semejante despliegue de solidaridad por parte del Ejecutivo. Alperovich prometió hacer en tres meses en la Banda del Río Salí lo que aún no pudo hacer en la provincia en un año y cinco meses. La contaminación de los ríos -especialmente el Salí que es una gran cloaca- sigue comprometiendo el futuro de los tucumanos y ello refleja una ausencia de política ambiental que castigue con severidad a quienes depredan nuestros recursos naturales. El 50 % de las calles de San Miguel de Tucumán carece de pavimiento; hay numerosos barrios que no poseen cloacas ni agua potable. Ni qué hablar de los otros municipios. Es, por otro lado, una de las provincias que menos rutas y caminos posee. En la temible ruta Nº 38, se registra un promedio de 1,5 muerte por mes. Es la quinta provincia con más víctimas mortales en accidentes al año. Sin embargo, se habla mucho y poco se hace. Rentas sigue persiguiendo a los grandes deudores, pero parece que nunca los halla. En el presupuesto provincial de 2005 se ha duplicado el gasto político. Nadie se anima a aplicarle la eutanasia a la ilegalidad. La Convención Constituyente se anticipa como un arduo debate, donde los diversos sectores -salvo excepciones- tratarán de conservar lo que con promesas supieron conseguir.Tucumán dejará de ser una "zona roja", tal vez cuando la demagogia deje de crecer en este pisoteado Jardín de la República.

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