Calles inundadas

Un problema que parece no importarle a nadie.

31 Marzo 2005
En varias oportunidades, hemos llamado la atención sobre la necesidad de enfocar integralmente el problema de los desagües en San Miguel de Tucumán, y de destinarle las inversiones adecuadas, por elevado que sea su monto. Pero, entretanto, urge tomar algunas medidas.
Cada vez que llueve, el centro de nuestra capital se inunda completamente. Esto ocurre aun las veces en que la precipitación es breve y escasa, lo que está demostrando la inexistencia -o la falta de funcionamiento- de los mecanismos elementales de drenaje. Pensamos que, en primer lugar, debe practicarse una limpieza a fondo de las bocatormentas, de manera que, aunque son insuficientes, alivien en algo el anegamiento generalizado.
Además, habría que implementar la manera de aumentar las posibilidades de escurrimiento del líquido. En la peatonal de calle Mendoza al 600, por ejemplo, el agua no tiene salida alguna, de manera que se convierte en un estanque imposible de cruzar hasta largo rato después de que cesa la lluvia. Su intersección con Muñecas es una enorme laguna. Pensamos que algo se debe hacer para solucionar estos inconvenientes, tan fastidiosos como perjudiciales para los transeúntes.

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