31 Marzo 2005 Seguir en 
NATANZ, Irán.- Irán llevó ayer a un grupo de periodistas al corazón de una planta nuclear que Washington desea que permanezca cerrada y cuya existencia estuvo en secreto hasta 2002. Cerca de 30 periodistas locales y extranjeros acompañaron al presidente Mohammad Jatami en una visita a la planta Natanz de enriquecimiento de uranio instalada 250 kilómetros al sur de Teherán, y eje del disputado programa nuclear del país.
La visita -sin precedentes- fue un gesto inusual de apertura del gobierno iraní. Se les permitió a los reporteros fotografiar y filmar la planta, y luego fueron conducidos a otra instalación atómica en la ciudad de Isfahan.
Irán afirma que su programa nuclear está destinado a generar electricidad, pero Washington y la Unión Europea temen que pueda usar sus plantas nucleares para producir bombas.
Los periodistas pudieron inspeccionar el sitio de 450 hectáreas y fueron conducidos a las profundidades del edificio, dos niveles por debajo del suelo. Allí se les mostró un vasto salón diseñado para albergar 50.000 centrífugas de enriquecimiento.
Las centrífugas purifican a gran velocidad gas fluoruro de uranio. El uranio enriquecido a bajo grado es usado en las plantas atómicas, pero el uranio altamente enriquecido puede ser utilizado para fabricar una bomba.
Funcionarios iraníes dijeron que la instalación de enriquecimiento había sido construida más de 18 metros bajo tierra debido a "problemas de seguridad". Expertos en defensa dicen que esto es una precaución contra un posible ataque aéreo de Estados Unidos o de Israel, que prometieron impedir que Irán adquiera armas nucleares. (Reuter)
La visita -sin precedentes- fue un gesto inusual de apertura del gobierno iraní. Se les permitió a los reporteros fotografiar y filmar la planta, y luego fueron conducidos a otra instalación atómica en la ciudad de Isfahan.
Irán afirma que su programa nuclear está destinado a generar electricidad, pero Washington y la Unión Europea temen que pueda usar sus plantas nucleares para producir bombas.
Los periodistas pudieron inspeccionar el sitio de 450 hectáreas y fueron conducidos a las profundidades del edificio, dos niveles por debajo del suelo. Allí se les mostró un vasto salón diseñado para albergar 50.000 centrífugas de enriquecimiento.
Las centrífugas purifican a gran velocidad gas fluoruro de uranio. El uranio enriquecido a bajo grado es usado en las plantas atómicas, pero el uranio altamente enriquecido puede ser utilizado para fabricar una bomba.
Funcionarios iraníes dijeron que la instalación de enriquecimiento había sido construida más de 18 metros bajo tierra debido a "problemas de seguridad". Expertos en defensa dicen que esto es una precaución contra un posible ataque aéreo de Estados Unidos o de Israel, que prometieron impedir que Irán adquiera armas nucleares. (Reuter)







