Grandes lenguas de fuego cubren una isla castigada por el terremoto

Los incendios amenazan con destruir Simeulue, un paraíso natural del archipiélago. Llega la ayuda humanitaria a la zona donde golpeó con mayor fuerza el sismo.

A LUGAR SEGURO. Sobrevivientes de Sibolga, Simeulue, son transportados en helicópteros a Sumatra.
A LUGAR SEGURO. Sobrevivientes de Sibolga, Simeulue, son transportados en helicópteros a Sumatra.
31 Marzo 2005
BANDA ACEH, Indonesia.- Varios incendios importantes se declararon ayer en la principal ciudad de la isla indonesia de Simeulue, que fue azotada la noche del lunes por un violento terremoto, al que le siguió un tsunami que dejó decenas de muertos. En Sinabang, capital de esta isla de casi 80.000 habitantes, el fuego convirtió en cenizas docenas de inmuebles y se propagaba velozmente hacia los bosques del interior.
Mientras, la ayuda empezó a llegar ayer a Nias, la isla donde el sismo de 8,7 grados Richter del lunes causó más daño y muertes. Los primeros equipos de la ONU se encontraron con un panorama desolador, con una población hambrienta y desamparada, y con oleadas de saqueos en Gunung Sitoli, la capital de la isla que resultó devastada por el sacudón. El mal tiempo y los daños en las pistas de aterrizaje retrasaron la llegada de ayuda a Nias, ya golpeada por el gigantesco maremoto del 26 de diciembre. Aunque no hay equipos adecuados para rescatar a los supervivientes, bomberos franceses salvaron a una mujer que pasó 39 horas atrapada entre escombros. Otros empleaban instrumentos rudimentarios para buscar a parientes y amigos. "Anoche oía ruidos procedentes de abajo. Pero ahora me encomiendo a Dios", dijo un angustiado comerciante que no sabía nada de sus dos hijos. Según la ONU, hasta ayer se contabilizaban 500 muertos en Nias, 9 en Simeulue y 9 en Sumatra y en otros islotes. Sin embargo, el vicepresidente indonesio, Yusuf Kalla, estimó en 2.000 la cifra de muertos sólo en Nias.

Peligro creciente
Los incendios en Simeulue dispararon el pánico en la población. "Las llamas son muy altas y están muy extendidas", declaró por teléfono un testigo, sin precisar si había víctimas. Dos camiones de bomberos de la ciudad estaban fuera de servicio porque quedaron sepultados al hundirse el cuartel. Simeulue es considerada un paraíso natural, con especies únicas de flora y fauna. En el norte hay manglares, mientras que el interior está cubierto de bosques. A lo largo de la costa hay arrecifes de coral. Esta isla se halla al noroeste de Nias, a pocos kilómetros del epicentro del terremoto que el 26 de diciembre originó un mortífero tsunami. Dentro de la desgracia, las islas indonesias tuvieron la suerte de que aún siguieran allí los equipos extranjeros que trabajan para ayudar a las víctimas de aquel sismo, que dejó unos 300.000 muertos. (DPA-Reuter-AFP)

La alerta de tsunami también llegó para una tucumana
Sólo minutos después del fuerte sacudón del lunes, los sistemas de prevención de maremotos se activaron y lanzaron la alerta de tsunami por la región. La advertencia también llegó por radio a una isla de Tailandia, al norte de Sumatra, donde pasa sus vacaciones Viviana Rohmer, una tucumana residente en Londres. "En cuanto se oyeron las noticias, nos llevaron a todos, en camionetas, a la cima de la montaña. Fue un gran susto para mí, que no entendía ni la tele ni la radio", comentó a LA GACETA.
En esta isla, el medio de transporte por excelencia es la camioneta con "dos bancos largos a cada lado de la caja", describió Viviana. "Juntan gente, y cuando no entran más, los caballeros se paran para dar lugar a las chicas y se cuelgan atrás del vehículo; y cuando uno se siente ya como sardina, la camioneta para de nuevo, sube más gente, colocan un banco adicional en el medio de la caja, y sigue", relató.

Como en Misiones
Para describir el lugar, Viviana dijo que es como poner "Tucumán en Misiones y agregarle la playa". Es una isla de gente buena y hospitalaria. "Rodeadas de árboles de caucho, las casas están construidas sobre pilares, por si crece el río", explicó. "Aquí abundan las papayas y palmeras en una tierra roja como la misionera", siguió. "Quería ir a Bangkok y a Chiang Mai, que son ciudades grandes; pero no me da ganas de irme de aquí", dijo.

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