29 Marzo 2005 Seguir en 
Londres.- "¿Hace mucho que toca?", le preguntó recientemente la reina Isabel II en una recepción en el Palacio de Buckingham. "Sí, deben ser ya unos 45 años", le contestó Eric Clapton humildemente.
Es que el maestro del blues nunca tuvo que demostrarle nada a nadie. En su cumpleaños número 60, que se celebrará mañana, el cantante y guitarrista puede mirar hacia atrás con tranquilidad hacia una larga y gran carrera. El superó adversidades, una fuerte adicción a las drogas y dejó una gran marca musical hasta el día de hoy.
Habiendo crecido en la escena británica de blues, Eric Clapton produjo sus primeros álbumes con los "Yardbirds" y los "Bluesbrakers" de John Mayall en los años 60. La fama llegó con el trío "Cream" (1966-1968). Fue la época en la que los fanáticos en Londres escribían todo el tiempo en las paredes "Clapton es Dios" . Con el grupo "Derek and the Dominos", Clapton pudo unir estos éxitos en 1970. Títulos como "Layla" -inspirado en su amor por Patty Boyd, la mujer en ese entonces de su amigo George Harrison- marcaron la cumbre de su carrera. Pero en los años 70 también comenzaron los serios problemas de drogas del músico. A pesar de que Clapton siguió representado en la primera liga de la música rock y pop, desapareció de la escena a raíz de su adicción a la heroína. Se retiró al estudio o permaneció activo como músico acompañante de amigos como Mick Jagger o Mark Knopfler. Clapton superó finalmente la crisis con el disco "461 Ocean Boulevard". Pero a pesar de haber dejado la heroína, sólo pudo superar su alcoholismo años después. En 1985 le confesó a la revista "Rolling Stone": "estaba en una especie de piloto automático que me mantuvo de pie. Estuve siempre al borde del colapso".
Corazón de caballero
Después de los discos "Journeyman" (1989) y "Unplugged" (1993), Clapton volvió a la palestra con numerosos premios. En 1993, con 48 años, obtuvo seis Grammy por sus aportes a la música. También el príncipe Carlos y la reina Isabel dieron muestra de su admiración otorgándole en 1995 y 2003 la Orden del Imperio Británico. Ahora, con su quinto hijo recién nacido, Clapton está comprometido con la recuperación de adictos. A fines de los años 90 fundó la clínica de rehabilitación "Crossroads" en la isla de Antigua. Este año, Clapton planea varios conciertos con su vieja banda "Cream". "No queremos revivir viejas épocas, sino demostrar que aún tenemos mucho para dar", señaló recientemente. También en la esfera privada tiene un futuro promisorio. Tras divorciarse de Boyd, se casó otra vez, en 2002, con la estadounidense Melia Mcenery, de 29 años y madre de sus tres hijos más pequeños. (DPA)
LA AGONIA Y EL EXTASIS
ENTRE EL EXITO Y EL DOLOR.- Bendecido y maldito, Eric Clapton consiguió transformar sus más dolorosas derrotas en grandes éxitos. Con "Tears in Heaven" (Lágrimas en el cielo), una canción que dedicó en 1993 a su hijo de cuatro años, conmovió al mundo. El pequeño Conor, fruto de su relación con la actriz italiana Lory Del Santo, había muerto en 1991 al caer desde el piso 53 de un rascacielos neoyorquino.
EL BLUES COMO REMEDIO.- En el Salón de la Fama del Rock and Roll de Ohio, Estados Unidos, Eric Clapton es el único artista que cuenta con tres inscripciones. Su música es, en sus propias palabras, un medio para la "autocuración".
EL "MANO LENTA".- Sus seguidores terminaron apodando a Clapton "Slowhand" (Mano lenta). Sus últimos trabajos fueron "Reptile" (2001), un ecléctico paseo sonoro con versiones de Ray Charles, James Taylor o Stevie Wonder, y "Me and Mr. Johnson" (2004), disco tributo al mito del blues Robert Johnson.
EN RIVER.- En octubre de 2001, el guitarrista presentó en la Argentina los temas de su disco "Reptile" y también sus clásicas canciones. Fue una noche mágica que ni siquiera el frío intenso y la amenaza de lluvia pudieron opacar.
UN AMOR ARGENTINO.- Clapton vino a la Argentina por primera vez en la década del 80 y le gustó tanto el país, que hasta se puso de novio con la relacionista pública Ana María Roques.
Punto de vista
"Sentó las bases de la música moderna"
POR Luis Albornoz, guitarrista del grupo "Redd"
Cuando tenía 11 años, mi padre me regaló mi primera guitarra eléctrica. Fue la misma época en la que aparecieron unos amigos con un vinilo de "The Yardbirds", que incluía una foto de Eric Clapton y su guitarra Fender Jazzmaster. Claro que en esa producción no figuraba bien su nombre, pero lo que hacía con la guitarra me dio vueltas la cabeza para siempre. Ya no fui el mismo después de escucharlo. De hecho, Clapton es uno de los pocos grandes referentes que compartió junto a sus numerosos fans su admiración por el blues. El nos ayudó a entender a Hendrix y a Robert Johnson con un trabajo y dedicación admirables en todos estos años. Además, nos dejó imborrables momentos musicales tocando con grupos legendarios como los "Beatles" o "Cream" , o con artistas de la talla de John Mayall. Por eso no resulta exagerado afirmar que Eric Clapton ha sentado las bases de lo que es actualmente la guitarra moderna, desde una estética pop nunca antes oída. Y, como si esto fuera poco, el músico inglés tiene notable manejo de las guitarras acústicas, una virtud que pocos conocen. En fin, aprendí tanto de él, que podría decir que ya forma parte de mi familia.







