El templo de Lourdes vibró con Beethoven

Más de 1.000 personas aplaudieron de pie a los cuerpos artísticos que, de esta manera, iniciaron la temporada oficial de conciertos.

A SALA LLENA. Una multitud colmó la iglesia Nuestra Señora de Lourdes para escuchar una de las obras más grandes de la música.
A SALA LLENA. Una multitud colmó la iglesia Nuestra Señora de Lourdes para escuchar una de las obras más grandes de la música.
28 Marzo 2005
El templo estaba repleto. Más de 1.000 personas asistieron anoche al concierto que brindaron en la iglesia Nuestra Señora de Lourdes la Orquesta y el Coro estables de la provincia. Claro que, semejante furor, tiene una explicación. Era el inicio de la temporada oficial y, por esa misma razón, se había elegido "La novena sinfonía" de Ludwig van Beethoven, un compositor que sigue convocando a los tucumanos. De hecho, el concierto (que estuvo dirigido por Gustavo Guersman), fue ovacionado en sus momentos culminantes, sobre todo cuando se interpretó el famoso "Himno a la alegría", en su versión sinfónico coral. "Es uno de los temas que más me conmueven. A tal punto que lo usé en la ceremonia de mi casamiento", señaló Rubén Ramírez, de 42 años, al término del concierto. "La novena sinfonía" fue una de las últimas obras que compuso y estrenó Beethoven.
El lanzamiento de la temporada de los cuerpos estables coincidió con la Fiesta de la Pascua. "Por eso nos pareció apropiado hacerlo en una iglesia", señaló el secretario de Cultura, Mauricio Guzman. Esta decisión fue tomada con beneplácito por el público. "Deberían realizarse más conciertos en las iglesias. Hay algunas que tienen una acústica maravillosa", confesó Imelda García, de 52 años. "La novena sinfonía" fue estrenada el 7 de mayo de 1824, en el teatro de la Corte Imperial de Viena. Beethoven, que tenía 54 años, no pudo escucharla porque ya estaba sordo.
Se dice que al terminar el concierto, el compositor pensó que los músicos habían dejado de tocar por algún motivo y se dio vuelta. Toda la sala estaba de pie aplaudiéndolo.

Una multitud se conmovió con "La Novena Sinfonía"

Esta vez no fue sólo el calvario de Cristo lo que convocó a los tucumanos. También fue la música. Y no cualquier música, sino "La Novena Sinfonía" de Ludwig van Beethoven. Anoche, en la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, la Orquesta y el Coro estables abrieron la temporada oficial con esta obra del genial compositor alemán.
El concierto, que estuvo dirigido por el maestro Gustavo Guersman, comenzó a las 21.30, después de la misa pascual. El templo fue acondicionado especialmente para el acontecimiento. La iluminación de la nave de la capilla fue un elemento clave para la creación de un clima especial. Reflectores de cuarzo fueron dirigidos hacia el altar, lo que realzaba la imagen de la Virgen, y también a los músicos y coreutas, que sobresalían con un brillo llamativo.
"Conseguir que después del Domingo de Pascua se escuchen 80 minutos de música, con un coro y una orquesta a pleno, con cuatro solistas y con la gran respuesta de la gente, es un milagro pascual", señaló Guersman, después del concierto, cuando los aplausos aún se escuchaban en el templo. El director, que vivió anoche una jornada de júbilo, confesó que sintió lo mismo que cuando termina de dirigir cada megaconcierto en el Hipódromo: es algo mágico.

Asombro
De hecho, varias personas que suelen asistir a las ceremonias realizadas en el templo de Lourdes manifestaron su asombro ante la gran cantidad de público que asistió al concierto. "Nunca vi el templo tan lleno de gente", manifestó un empleado de la iglesia que no quiso revelar su identidad. Y prueba de ello fue la gran cantidad de personas que no pudieron ingresar al templo.
Otro de los asistentes, Roberto Bustos, contó que fue a misa con su familia y que, cuando se enteró del concierto, no quiso moverse de su asiento. "Hace mucho tiempo que no escuchaba un concierto. La última vez fue en el año 1986 en el teatro San Martín. De manera que esta noche fue muy importante para mí", dijo.
El secretario de Cultura, Mauricio Guzman, destacó que la gente tiene muchas ganas de escuchar música. "Hasta los chicos, que asistieron en gran cantidad, estaban con una clara actitud de respeto, porque la obra de Beethoven es imponente", señaló.

Los números de un clásico
El concierto fue imponente también por el número de artistas que participaron. El director Ricardo Steinsleger comentó que hubo un total de 120 personas en escena. Actuaron cuatro solistas, 55 coreutas, 60 instrumentistas y un director.
"Es realmente una satisfacción comenzar el año de esta manera", manifestó Ricardo Steinsleger, que también se desempeña como director de Música y Danza de la Secretaría de Cultura.
Semejante esfuerzo fue ampliamente reconocido por el público. "Me encanta la ?Novena? y esta interpretación me gustó mucho. Salvo por el lugar -no me pareció apropiado, porque quedó mucha gente parada-, el concierto fue excelente", dijo Laura Giménez Artero, de 16 años.
Arturo Tula, en tanto, dijo que los conciertos en las iglesias deberían realizarse más seguido. "Hay templos muy hermosos que tienen una acústica muy apropiada para algunas obras clásicas. Siempre asisto a este tipo de encuentros musicales", comentó.
La función concluyó a las 22.40, tras una ovación que duró más de 10 minutos. "Fue una noche gloriosa", se escuchó decir a la salida del templo.

EL MISTERIO DE UNA OBRA GENIAL
EL HIMNO A LA ALEGRIA.- Beethoven pasó años obsesionado con una melodía que no paraba de tararear, y en numerosas composiciones la incluía pero sin definirla del todo. Lo más llamativo de esto es que hay una pieza de Mozart, que es casi igual que esta melodía, cantada por un coro. Se desconoce si Beethoven la escuchó; el caso es que el sueño de Beethoven se cumplió al ver esta melodía integrada a su Novena Sinfonía.

OVACION SILENCIOSA.- Beethoven no oyó la Novena Sinfonía. En el estreno de esta gran obra, el músico estaba completamente sordo. De hecho, se dice que, al terminar el concierto, él pensó que los músicos habían dejado de tocar por algún motivo. Se dio la vuelta y vio a toda la sala de pie aplaudiendo. El concierto había concluido.

UN GENIO ATORMENTADO
ORIGEN.- Ludwig van Beethoven nació en Bonn (Alemania) el 16 de diciembre de 1770, y murió el 26 de marzo de 1827 en Viena (Austria). Fue hijo y nieto de músicos, por lo que su padre le inició en este arte. Intentando emular a Mozart, su padre, Johann, lo instruyó de una forma severa.

ANECDOTAS.- Devoto de la música de Bach, fue amigo de los compositores más notables de la época, uno de los cuales, Mozart, después de oírlo improvisar, llegó a decir: "será inmortal". Era orgulloso, y la sordera que contrajo ensombreció su carácter y lo convirtió en un solitario. Admiraba a Napoleón Bonaparte y llegó a dedicarle la tercera sinfonía, la "Heroica"; pero al enterarse de que el Corso se había coronado a sí mismo emperador, borró la dedicatoria, y exclamó: "¡bah! Al fin, un hombre como los demás". Pasó épocas de gran penuria económica. Los amigos lo ayudaban. Pero no así su hermano Cristóbal, hombre adinerado, pero tacaño, que se firmaba "propietario de bienes".

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