Tras la Semana Santa, llegó la hora de abordar los problemas. La penúltima semana de marzo apenas adormeció las cuestiones pendientes. El inesperado conflicto que enfrenta al poder temporal con el espiritual está lejos de haberse resuelto. La polémica de la Casa Rosada con el Vaticano en torno del obispo castrense Baseotto y de la despenalización del aborto generó opiniones encontradas en la sociedad. Sentimientos, creencias y visiones ideológicas se entremezclan frente a ese hecho. Las voces más sensatas de uno y de otro lado reclaman que halle la fórmula de superación del entredicho. No hay solución posible si se ve a la Iglesia como un partido político al que se debe doblegar para reafirmar el principio de autoridad presidencial en un año de elecciones.
La inflación es otro de los factores que amenazan con recuperar posiciones perdidas en años anteriores. El forcejeo por el aumento de salarios se instaló consecuentemente en la agenda de empresarios, de sindicalistas y de gobernantes. La postura del ministro Roberto Lavagna de sujetar la suba de las retribuciones al incremento de la productividad en el ámbito privado desató las iras sindicales. Eduardo Duhalde lo avaló. Como en el litigio con el Vaticano, el presidente Kirchner deberá definir el rumbo gubernamental en la materia. El ala política del gabinete está más cerca del frente gremial que de la actitud restrictiva de Lavagna.
La profunda interrelación que existe entre los escenarios federal y provincial puede afectar la conducta de una parte aún imprecisa del electorado. Ante una veintena de empresarios influyentes, el gobernador José Alperovich había adelantado que las elecciones de diputados nacionales y las de convencionales constituyentes se celebrarían el 23 de octubre.
Sin embargo, la complejidad de la situación llevó inquietud al corazón del poder. Se sugirió, así, que aún no está dicha la última palabra. "La política es muy dinámica", deslizó un hombre muy cercano al gobernador. De ese modo, dio a entender que no se descarta la posibilidad de revisar lo andado.
Los efectos profundos
A la administración alperovichista la alcanzan también los ramalazos de la querella nacional. El caso Baseotto polarizó opiniones dentro del peronismo, sin generar un escándalo mediático, ni un cisma de proporciones. La controversia puso a la diputada Stella Córdoba -aspirante a la reelección- del lado del más rancio kirchnerismo, mientras que el planteo opuesto lo encarnaron dirigentes alejados de la Casa de Gobierno -Antonio Guerrero y Enrique Romero, entre otros-.
La politización de asuntos que orillan la libertad de conciencia dentro de los partidos puede activar comportamientos electorales que arruinen los mejores planes de laboratorio. El de la despenalización del aborto está dentro de aquella categoría. Al ratificar la doctrina condenatoria del aborto durante Semana Santa, el arzobispo Héctor Villalba delimitó el área de la contienda. El catolicismo militante buscará encauzarse a través de partidos que no desafíen el pensamiento eclesial. Dentro de ese contexto, las líneas peronistas que disienten con la Casa de Gobierno procurarán llevar agua para su molino. Fuerza Republicana intentará algo parecido, repitiendo políticas de décadas anteriores. Las franjas laicistas de la sociedad se sienten más próximas a la prédica de la Casa Rosada, pero resulta problemático que confluyan en una sola dirección política.
La sensibilidad
En una esfera menos principista, pero igualmente sensible, se sitúa la puja salarial en el ámbito estatal. El reclamo sindical por un salario básico de $ 700 cayó mal en la Casa de Gobierno. Desde el mundo oficial se argumenta que hay un límite que no se puede transgredir. "No podemos dar aumentos cuyo pago no se puede sostener en el tiempo", explican en el oficialismo. Las dirigencias refractarias al elenco gobernante desde octubre de 2003 esperan capitalizar los descontentos en el mundo laboral.
El enfoque de Lavagna da aire a la decisión de Alperovich de no aflojar ante la presión de UPCN, de ATE y de otras organizaciones gremiales. "Dimos los $100 que otorgó la Nación y ahora elevamos a $ 700 el salario del maestro", razonan. La caldera gremial puede entrar en ebullición si no se contiene la disparada de los precios. Sin embargo, en el Gobierno se aferran a la ortodoxia: no quieren ser agentes de propagación de la inflación. De pronto, la perspectiva conservadora del ministro de Economía le abre un paraguas a Alperovich. "Estamos con un equilibrio delicado", concluyen. Si la administración federal revisa su visión del problema, tal vez la provincia salga del cauce previsto.
Pergaminos viejos
La lucha política está en proceso de despegue. En el peronismo dan por descontado que si Fernando Juri y Alperovich acuerdan la lista de candidatos a convencionales constituyentes sin elecciones internas, se producirán quiebres. Alperovich tentó a Juri para que incluya al legendario Alberto Herrera entre los probables postulantes a diputados nacionales. Con Herrera se tiende a dar un toque de peronismo histórico a una nómina que mostraría dirigentes de muy reciente inserción en el aparato partidario. No obstante, algunos dirigentes relativizan el poderío actual del caudillo de Leales. El acuerdo del gobernador con Juri se plasma ante la pasividad del senador Julio Miranda, quien preside un consejo partidario cada vez más desactivado y ajeno a las resoluciones de fondo.
La hondura que alcanzaría una escisión en el PJ es materia de conjeturas múltiples, pero la idea de los disidentes es privarle de un puñado de convencionales constituyentes al oficialismo. Se trata de que no obtenga los 21 votos que dan el quórum propio. Incluso hasta mencionan ejercer el voto castigo apoyando al bussismo.
Los radicales festejan que el diseño de la futura ley electoral recoja las pautas básicas que convinieron con Juri. El mantenimiento de las tres secciones electorales y el sistema de representación proporcional D?Hont son premisas que la UCR consideró irrenunciables para cimentar su evolución política.
El acceso del radical Zamora a la gobernación de Santiago del Estero les iluminó el camino a sus correligionarios tucumanos. Pero las recetas no se aplican mecánicamente, ni tampoco garantizan éxitos. Esas prevenciones no atemorizan a los radicales de estas latitudes, quienes no pierden las esperanzas de asociar a peronistas enojados. Los ejercicios de acrobacia política no cesan. Tras Semana Santa, los cabildeos tomarán mayor empuje, aunque las resoluciones se demorarán hasta mediados de año. Las reglas electorales nacionales están firmes. Las de orden provincial aún deben pasar por el filtro de la Justicia, ya que hay recursos pendientes.







