27 Marzo 2005 Seguir en 
"Hoy, el teatro que no pretende vaciar los cerebros ni vender productos de consumo corriente, sabe perfectamente que será experimental o no será". La definición de Patrice Pavis, uno de los estudiosos contemporáneos más competentes en las artes escénicas, puede completarse con aquella lección tan sencilla de Jerzy Grotowski: el teatro es lo que ocurre entre un actor y un espectador.
El Día Internacional del Teatro encuentra a la actividad en Tucumán en una situación de incertidumbre. Por el "efecto Cromagnon", las salas todavía no pueden abrir, y los actores y directores están sin trabajo, situación que no se limita al sector independiente sino que se extiende al sector oficial. "Pese a ello, el proyecto que aprobó el Concejo Deliberante la semana pasada abre una luz de esperanza, pero los tiempos deben agilizarse", analizó la representante local del Instituto Nacional del Teatro, Teresita Guardia. "Digamos que el teatro está de duelo -por la pérdida de Carlos Olivera- y dolido", resumió.
Una de las voces señeras de la actividad es, sin dudas, Rosita Avila. "Creo que el teatro debería recuperar el valor del texto, porque la acción se fundamenta en el texto. Tal vez por eso no me convence mucho lo experimental en donde las palabras están prácticamente ausentes" . A los jóvenes les aconsejó curiosidad y humildad. "Y sobre todo, no agrandar tanto el ego. La soberbia es la peor amiga de la cultura", afirmó.
Juan Tríbulo no sólo es actor sino docente e investigador. Acaba de concluir un estudio que reseña la cronología del teatro desde 1890 a 2004 en la provincia, y donde se observa una clara evolución. El año pasado, comentó, los estrenos sumaron alrededor de 60, lo que pone en evidencia esa progresión. "Claro, hay que cuidar que la progresión en cantidad no se vea en desmedro de la calidad", advirtió. Ante una consulta respondió que "si no hay experimentación no hay nuevas ideas ni nuevas formas. La experimentación y la investigación son algo esencial para evitar que el teatro se anquilose y se muera. Pero hay cierta tendencia a una experimentación superficial, y esto sí es riesgoso", concluyó.
El teatro argentino está de fiesta: más de 40 elencos de todo el país, con alrededor de 300 actores, directores y técnicos, participan desde anoche en la XX Fiesta Nacional del Teatro. La cita es en Río Negro, y los escenarios están situados en las ciudades de Cipolletti, General Roca y Villa Regina.
Hasta el próximo sábado no sólo habrá decenas de puestas, sino que se desarrollarán seminarios, conferencias, talleres, proyecciones y performances. Todas las provincias están representadas con grupos que compitieron, primero a nivel provincial y luego en la región.
Desde hace algunos años, el encuentro ha servido para poner en escena las llamadas nuevas tendencias, como así también las dramaturgias de cada región. Autores contemporáneos como Daniel Veronese o Rafael Spregelburd, Alejandro Urdapilleta y Mauricio Kartun demuestran que, aún escribiendo desde las grandes ciudades, sus obras adquieren un lenguaje universal, porque son representadas en Mendoza, en Chaco, en La Rioja o en Misiones.
En la XX Fiesta Nacional del Teatro habrá dos representaciones tucumanas: los grupos "Indigo" y "Tajo", con "Las fabricantes de tortas" y "Fotogramas de los amantes", respectivamente.
César Romero y Gonzalo Véliz, con la dirección de César Domínguez, pondrán la obra de Alejandro Urdapilleta, en la que dos mujeres (la patrona y su sirvienta sometida) están unidas por la soledad, y por una perversa relación.
En "Fotograma de los amantes", un texto de Roland Barthes fue el disparador. "Creo que tuvo mucho éxito entre el público juvenil, por los códigos que utiliza, por su estética y por el formato", explicó Sebastián Chazarreta. La obra está organizada como fragmentos. "Son clips, en el que se puede advertir el lenguaje cinematográfico y el del video", afirmó el director Maximiliano Farber.
Ubicado dentro de una estética neopop, la obra trata de un enamorado que intenta conquistar a una chica. "Es una historia de amor, pero construida con mucha poesía, que tiene un final abierto", describió la actriz Soledad Alastuey.
"Sin el público, el actor no es nadie"
César Romero actúa desde hace 10 años, y en 2004 obtuvo una mención especial del jurado de la Fiesta Provincial por su trabajo en "Los fabricantes de tortas", obra que ganó el primer lugar en la Fiesta Regional del Teatro.
Dueño de una gran potencia expresiva, Romero es uno de los pocos actores tucumanos que se ha desnudado frente a los espectadores, y asume roles tanto masculinos como femeninos; integra los grupos "Manojo de calles" e "Indigo". "Hay actores que trabajan para ellos mismos; para mí, antes está el público, porque sin él no somos nadie, y hay que hacerse cargo del narcisismo y del ego que tenemos", le dijo a LA GACETA. "Todo comienza con el reconocimiento del cuerpo, ubicar las tensiones, saber respirar y relajarse a través de la voz; estas son cosas que hago yo y les enseño a los chicos del Hogar Belgrano", afirmó. Personaje del under tucumano, Romero reconoce que el público es complicado; a veces, hasta recibió agresiones. Pese a ello, siempre se propone "shockear" a los espectadores, lograr que se emocionen, confesó.







