El préstamo de $320 millones que la Nación otorgó a Tucumán para los próximos seis meses no es la panacea, pero le da cierta tranquilidad al Gobierno de Julio Miranda. No obstante, el pacto fiscal compromete -por no decir hipoteca- el futuro del sector público provincial.
El ajuste en las cuentas tucumanas se debate entre las promesas que Miranda hizo ante la Nación y los reclamos sindicales. La batalla -aunque retardada porque muchas medidas se tomaron hace dos años- está librada y puede desembocar en una protesta generalizada con el presidente Eduardo Duhalde en territorio tucumano, el martes próximo. El Gobierno hace todo tipo de piruetas para desactivar el descontento sindical. En la Casa de Gobierno están dispuestos a ceder a las presiones.
Hasta ahora se vislumbra que el retiro del personal será optativo y que el Poder Ejecutivo está dispuesto a sustituir los tickets solidarios con un aporte no remunerativo (sin cargas previsionales) y en bonos para cubrir el 20% del salario estatal. En los números elevados a la Nación por el Ministerio de Economía se conserva el ahorro anual de $36 millones por la entrega de los vales. Lo que la gestión Miranda no cederá es en la recomposición salarial, mucho menos en el descongelamiento del escalafón que significa una erogación adicional de $3 millones al año.
"Yo o el caos"
En sede del PE algunos funcionarios tratan de atar la cuestión financiera (el préstamo) con los asuntos políticos. El adelantamiento de las elecciones es un disparador que el equipo mirandista está dispuesto a aprovechar para lograr la reelección de su líder, vía reforma constitucional.
Lo malo de esa faceta es que se trate de presentar esa situación bajo el título de "yo o el caos", en alusión a la posibilidad de que el próximo gobernante (un verdadero administrador de la pobreza futura) tenga que pagar los platos rotos por un crédito que se abonará desde 2004.
Tal vez los economistas tucumanos tengan razón al creer que este pacto fiscal, como en los ocho anteriores, no se cumplirá bajo la excusa de la crisis económica nacional. Tal vez las palabras del reconocido economista Víctor Elías tengan sustento cuando afirma que, con tanto dinero, existen "demasiadas tentaciones para -que el Gobierno- lo use en otras cosas".







