Incertidumbre y preocupación sobre la salud del príncipe Rainiero

23 Marzo 2005
MONACO.- La incertidumbre y la preocupación prevalecían este miércoles en Mónaco al día siguiente del ingreso de Rainiero en cuidados intensivos debido a una complicación pulmonar, a la espera de un parte médico previsto para el final de la jornada, indicó el entorno del soberano.
A sus 81 años, el príncipe Rainiero, cuyo historial médico impone una estrecha vigilancia médica, está hospitalizado en el Centro Cardio Torácico del principado desde el 7 de marzo por una "inflamación bronco-pulmonar" provocada por un "resfriado", según la misma fuente.
"Después de varios días de cuidados que permitieron una clara mejoría, una recaída infecciosa pulmonar ha obligado a trasladar al soberano a la unidad de cuidados intensivos del centro", indicó el martes un breve comunicado difundido por el palacio principesco.
Desde entonces no ha filtrado ninguna información, lo que ha provocado inquietud y especulaciones sobre el desenlace de esta hospitalización.
Los tres hijos de Rainiero, el príncipe Alberto y las princesas Carolina y Estefanía, se relevan también desde el martes para estar junto a su padre.
El entorno del príncipe, que hasta ahora se ha mostrado tranquilizador, indicó el sábado durante el tradicional Baile de la Rosa -al que no asistieron ni el soberano ni la princesa Estefanía- que "estaba mucho mejor" y tenía que abandonar el hospital "a principios de semana".
La salud de Rainiero ha sido precaria desde que fue sometido a un doble puente aorto-coronario en noviembre de 1994, seis días después del 45 aniversario de su acceso al trono.
Su estado requirió una operación de la aorta en noviembre de 1999 y una ablación parcial de un pulmón en febrero de 2000, seguida de un doble drenaje de la caja torácica a raíz de un neumo-tórax.
Desde 2002, el soberano, constantemente vigilado, sufrió una larga serie de hospitalizaciones, oficialmente por una "sobreinfección bronco-pulmonar", un "síndrome coronario agudo" o un "estado de fatiga crónica".
Ignorando las recomendaciones de sus médicos, el anciano soberano quiso entregar a finales de enero los trofeos del Festival Internacional del Circo de Montecarlo, que él mismo preside.
También apareció en febrero en el palco de autoridades durante un partido de fútbol del AS Mónaco.
Muy debilitado, el príncipe delegó en estos últimos años la gestión del principado a su hijo Alberto, príncipe heredero. (NA).

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