De una vida tucumana

(De la "Presentación" de "José Padilla (1881-1948)", por Elena Perilli de Colombres Garmendia, Centro Cultural Rougés/Fundación Miguel Lillo, Tucumán).

05 Julio 2002
"La vida de José Padilla se extiende desde 1881 a 1948, un tiempo que compartió a través de los lazos de familia, amistad e intereses y pasiones que en lo tucumano y desde lo tucumano se irradiaban a lo argentino y a lo universal...(...)...
Dos veces candidato a gobernador, fue derrotado por los candidatos radicales antes y después de la revolución de 1930. No pudo alcanzar lo que lograron su tío Tiburcio y su hermano Ernesto, la más alta magistratura provincial. Lo cierto es que en su discurso de aceptación de la candidatura en 1934 pronunció palabras de dramática actualidad para quienes vivimos el comienzo del siglo XXI: ?Estoy convencido de que el presupuesto de nuestra provincia es exagerado, y que se impone ajustarlo, en forma que no exceda a los recursos efectivos. Experiencias ingratas nos muestran las consecuencias a que se llega cuando un concepto tan sensible por su contenido es olvidado con ligereza. Y sin ver las necesidades de la colectividad, dejan a la creación del organismo que la sirve, proceder a la inversa sería tender a la crisis y al desenfreno. Y cuando a este se llega los primeros que sufren son los servidores del Estado, por las severas medidas que se deben tomar para volver a la normalidad?.
Vale la pena seguir, como nos lo permite el anexo a la semblanza biográfica, el pensamiento de Padilla como ministro. Se advierte una preocupación fundamental por la persona y una profunda visión sobre el valor del trabajo, la posibilidad del acceso a la propiedad de la tierra, la función social de la propiedad, la unidad económica familiar. Cuando viaja a la Patagonia, él, hombre del Norte, comprende la potencialidad de esa región y la fuerza de su población en una descripción que denota sensibilidad y mirada de estadista.
No es sorprendente esta concepción de la economía en quien abrevó en la doctrina social de la Iglesia, habiendo presidido la comisión fundacional de la Acción Católica en su provincia. Alberto Rougés le escribía en 1938 con motivo de su estreno parlamentario: ?Has representado dignamente el punto de vista cristiano?.
La lucidez del conservador que era en estos temas no llegó hasta hacerle ver la necesidad de eliminar el vicio del fraude electoral que marcó la década del treinta. No acompañó al presidente Ortiz cuando quiso intervenir la provincia de Buenos Aires para desarmar la maquinaria del fraude y renunció al ministerio. La "restauración conservadora" abrió el camino a un nuevo golpe militar y al populismo autoritario.
José Padilla también integra la Generación del Centenario por su vinculación con dos de las grandes obras que legaron a Tucumán. Fue miembro del primer Consejo Superior de la Universidad y desde 1937 de la Comisión Asesora de la Fundación Lillo. En la correspondencia de Alberto Rougés el nombre de José Padilla aparece reiteradamente en torno de estas dos realidades, así como con las personalidades cuyo quehacer estimulaba su hermano Ernesto, en particular el de Juan Alfonso Carrizo y el rescate del folklore norteño.
Elena Perilli de Colombres Garmendia nos presenta a un exponente de la Argentina y de Tucumán en la primera mitad del siglo XX. Su personalidad y su tiempo quedan para la memoria de quienes nos encaminamos al segundo centenario de nuestra existencia como nación necesitados de esperanza, de ejemplaridad y de impulso creador".

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