Genera expectativa la posible venta del ingenio Concepción

De cerrarse el trato, la empresa productora de agroquímicos sería uno de los líderes en la actividad.

MERCADO. El Concepción es la planta más grande de la provincia.
MERCADO. El Concepción es la planta más grande de la provincia.
20 Marzo 2005
La posible venta del ingenio Concepción a la empresa Atanor forma parte de un proceso de cambio de manos de fábricas azucareras, que no es nuevo en Tucumán. En la última década se registraron varias operaciones de compra-venta de ingenios que, en general, se evalúan como beneficiosas para la actividad. Sin embargo, un dilema de rigor al momento de cualquier negociación es determinar el valor real de una fábrica azucarera.
La semana pasada, los presidentes de Atanor, Miguel Angel González, y de la Compañía Azucarera Concepción (CAC), César Paz, confirmaron, cada uno por su lado, que la empresa productora de agroquímicos está interesada en la compra del ingenio más grande de la provincia. La operación generó fuerte expectativa en el ámbito azucarero.
Atanor es una empresa de matriz argentina, pero con un inversor mayoritario de origen norteamericano. Es la principal productora de agroquímicos en el país y es gran demandante de alcohol. En Tucumán es propietaria de los ingenios Leales y Marapa. Si se concreta la compra del Concepción, Atanor sería líder nacional en producción de azúcar, por encima incluso del ingenio Ledesma, de Jujuy.

Los traspasos
En los últimos 11 años se hicieron numerosos traspasos de fábricas azucareras, algunos más de una vez; tal el caso del Marapa, que pasó fugazmente por las manos del industrial Jorge Rocchia Ferro, por los empresarios Julio Colombres y Julio Ruiz (luego quedó en poder de este último), para finalmente ser vendido a Atanor, en 2001. También el Leales fue comprado en 1998 por el grupo Guerrero, que lo vendió, también a Atanor, en 2003. Más allá de la estructura que posea una fábrica azucarera, el valor de un establecimiento se define -según economistas y empresarios- por la situación judicial (si tiene endeudamiento o no) y por las expectativas futuras de rentabilidad.
Rocchia Ferro, que llegó a tener hasta tres ingenios en pocos años, considera que el valor de una fábrica azucarera se fija en función de la ilusión que se tiene de contar con un buen negocio. "No hay un valor determinante. Un trapiche nuevo cuesta hoy alrededor de U$S 5 millones, o sea que suena descabellado pensar en un gasto así. Pero si consideramos que los ingenios que se compran tienen que modificarse luego, resulta entonces que lo que se adquiere es la ilusión de un buen negocio", señaló.
Dejó en claro que en remate se compran ingenios sin deudas ni personal. "En el caso del Concepción, Atanor compraría las acciones, o sea toda la empresa, que es una sociedad anónima en concurso de acreedores, lo que incluye activos y pasivos", explicó.
En junio de 2000, el grupo liderado por el empresario César Paz se quedó con el 82% de la Compañía Azucarera Concepción, tras una puja interna que mantuvo con el sector encabezado por el hoy fallecido industrial Luis Manuel Paz. En aquel momento, quienes lograron el control de la firma pagaron $ 2,1 millones por el 30% del paquete accionario de la empresa.

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