Cómo captar y reencauzar la energía de las personas

Un plan de capacitación bien logrado permitirá que todos los participantes de la organización disfruten el proceso de aprender.

20 Marzo 2005
El proceso formativo en las organizaciones es un valor estratégico, que contribuye a desarrollar las capacidades y consolidar la elaboración de respuestas que permiten potenciar un mejor "ser y hacer" de los individuos y la organización. Así, todas las empresas, por pequeñas que sean, deben capacitar a su personal para aumentar el nivel de desempeño y efectividad.
Hoy se requiere de las organizaciones eficiencia, y todo esfuerzo debe tener un objetivo, perseguir un resultado. Hay que saber por qué se hace la capacitación y qué logros en términos estratégicos económicos se desea alcanzar.
Una organización es un sistema en permanente cambio, movimiento, donde existe un equilibrio dinámico. En su seno confluye lo social y lo técnico, bajo un denominador común: la producción de bienes y servicios. De esta interrelación entre lo social y lo técnico se origina: el clima, la cultura y los resultados de la organización.
El personal además de las competencias técnicas específicas, debe ser creativo, flexible, comunicarse de manera efectiva, potenciar sus talentos, trabajar en equipo, negociar, desarrollar las habilidades humanas. Esto hace que la capacitación sea mucho más que un lugar de aprendizaje de conceptos, de vivencias de situaciones.
Capacitar implica el desafío de captar y dirigir la energía de las personas en una nueva dirección, para ayudarlas a deshacerse de conocimientos, rutinas y hábitos arraigados no convenientes, y adoptar otros nuevos y más útiles para él y toda la organización.
Aquí juega un papel importante el capacitador, el cual debe operar como un facilitador del aprendizaje, que asiste a las personas y a los grupos en el logro de sus propias metas, colaborando en el desarrollo de su propio potencial.
Un plan de capacitación bien logrado permitirá que los participantes disfruten el proceso de aprender, ya que captarán en el ambiente creado, el sentido y la utilidad práctica del conocimiento.

¿Cómo desarrollar un plan?
El primer paso es tener claridad a dónde se quiere llegar, cuáles son los objetivos que se persiguen mediante la implementación de la capacitación y evaluar cuáles son las necesidades.
Lo que quizás ocurra es que se deba enfrentar escenarios con diversos problemas en la organización, y del análisis que se haga podremos discernir si la corrección de las deficiencias podrá hacerse a través de la capacitación.
Para ello debemos tener en cuenta algunas consideraciones:
Para los que ingresan, se considerará cuáles son los requisitos del cargo.
Para el personal de la organización, se efectuará un análisis de su desempeño, a fin de detectar sus deficiencias y la necesidad de capacitarlos.
Se puede optar por un análisis organizacional a fin de conocer las necesidades de capacitación requeridas, para conseguir la alineación del personal con los objetivos de la organización.

Alguna sugerencias
Piense en proyectos que puedan ser desarrollados en corto plazo y con beneficios para la empresa.
Concentre su atención en los problemas a resolver.
Para identificar problemas/mejoras, consulte a su cliente interno (personal de la empresa) y externo.
Busque alternativas que produzcan beneficios tangibles que contribuyan para mejorar el clima motivacional.
Construya puentes efectivos para que las personas apliquen lo aprendido.
Considere que no todos los participantes tienen condiciones inmediatas de cambiar.
Las empresas deben comprender que capacitar es el diferencial competitivo de mayor peso, que permite actualizar y perfeccionar la calidad de las herramientas de gestión. La clave reside en que la organización invite a un aprendizaje permanente, a un verdadero y positivo desaprender para un aprender constante, a un autoaprendizaje que facilite la transformación y el cambio.

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