18 Marzo 2005 Seguir en 
LA PAZ.- El presidente boliviano, Carlos Mesa, dijo esta madrugada que permanecerá en el cargo hasta el fin de su mandato, en agosto de 2007, pese a que el Congreso rechazó su propuesta de anticipar las elecciones en un año.
"No voy a rehuir mi responsabilidad de quedarme como presidente constitucional de la República y cumplir con el mandato", dijo Mesa, visiblemente apesadumbrado, en un breve mensaje a la Nación poco después de las 11 locales (la medianoche en Argentina), al término de otra dura jornada.
Horas antes, el Parlamento rechazó por inconstitucional un proyecto de ley del jefe de Estado para anticipar los comicios ante la crisis que enfrentaba por los bloqueos de caminos y de la discusión en la Cámara Baja de una polémica Ley de Hidrocarburos.
Al tiempo de lamentar la decisión del Legislativo, Mesa dijo que su propuesta buscaba la "legitimidad en la política boliviana a partir del único mecanismo que puede dar esa legitimidad, que es el voto de las ciudadanas y los ciudadanos del país".
"No tendría ningún sentido, no tendría ninguna consecuencia ni ninguna coherencia el que yo entregue la presidencia a alguien que no tiene la legitimidad del voto de hoy, porque lo importante es la recuperación de la legitimidad del voto de hoy", agregó.
Pese a que los parlamentarios oficialistas habían asegurado durante toda la jornada de ayer que Mesa renunciaría de forma irrevocable de sufrir un revés en el Congreso, el mandatario admitió que su pedido de anticipar las elecciones pudo despertar en el población la "sensación de abandono".
"Por este país que me acompaña en estas ideas es que quiero garantizarle que no le daré la espalda que no le dejaré abandonado y que a pesar de mi desprendimiento y la negativa a mi desprendimiento sigo empeñado en esta tarea, extraordinariamente difícil", afirmó.
Mesa, cuyo mandato debería terminar en agosto de 2007, planteó esta semana anticipar los comicios, jaqueado por bloqueos de caminos y disgustado con una Ley de Hidrocarburos aprobada por la Cámara de Diputados que según cree desatará una ola de juicios de las petroleras contra el Estado.
El proyecto de ley, ahora en estudio en el Senado, establece que las compañías trasnacionales paguen el 18 por ciento de regalias y un impuesto del 32 por ciento no deducible de otros tributos.
Hace diez días, ante la persistencia de las protestas por la demora en aprobar la Ley de Hidrocarburos y por otros conflictos, el presidente presentó su renuncia, pero el Congreso la rechazó.
Mesa asumió el poder en octubre de 2003, tras la renuncia de su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada, enfrentado en ese entonces a una revuelta popular que dejó al menos 56 muertos. (Télam-SNI)
"No voy a rehuir mi responsabilidad de quedarme como presidente constitucional de la República y cumplir con el mandato", dijo Mesa, visiblemente apesadumbrado, en un breve mensaje a la Nación poco después de las 11 locales (la medianoche en Argentina), al término de otra dura jornada.
Horas antes, el Parlamento rechazó por inconstitucional un proyecto de ley del jefe de Estado para anticipar los comicios ante la crisis que enfrentaba por los bloqueos de caminos y de la discusión en la Cámara Baja de una polémica Ley de Hidrocarburos.
Al tiempo de lamentar la decisión del Legislativo, Mesa dijo que su propuesta buscaba la "legitimidad en la política boliviana a partir del único mecanismo que puede dar esa legitimidad, que es el voto de las ciudadanas y los ciudadanos del país".
"No tendría ningún sentido, no tendría ninguna consecuencia ni ninguna coherencia el que yo entregue la presidencia a alguien que no tiene la legitimidad del voto de hoy, porque lo importante es la recuperación de la legitimidad del voto de hoy", agregó.
Pese a que los parlamentarios oficialistas habían asegurado durante toda la jornada de ayer que Mesa renunciaría de forma irrevocable de sufrir un revés en el Congreso, el mandatario admitió que su pedido de anticipar las elecciones pudo despertar en el población la "sensación de abandono".
"Por este país que me acompaña en estas ideas es que quiero garantizarle que no le daré la espalda que no le dejaré abandonado y que a pesar de mi desprendimiento y la negativa a mi desprendimiento sigo empeñado en esta tarea, extraordinariamente difícil", afirmó.
Mesa, cuyo mandato debería terminar en agosto de 2007, planteó esta semana anticipar los comicios, jaqueado por bloqueos de caminos y disgustado con una Ley de Hidrocarburos aprobada por la Cámara de Diputados que según cree desatará una ola de juicios de las petroleras contra el Estado.
El proyecto de ley, ahora en estudio en el Senado, establece que las compañías trasnacionales paguen el 18 por ciento de regalias y un impuesto del 32 por ciento no deducible de otros tributos.
Hace diez días, ante la persistencia de las protestas por la demora en aprobar la Ley de Hidrocarburos y por otros conflictos, el presidente presentó su renuncia, pero el Congreso la rechazó.
Mesa asumió el poder en octubre de 2003, tras la renuncia de su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada, enfrentado en ese entonces a una revuelta popular que dejó al menos 56 muertos. (Télam-SNI)







