17 Marzo 2005 Seguir en 
MAR DEL PLATA (De nuestro enviado especial, Juan Carlos Di Lullo).- Un interesante intercambio de ideas se produjo durante la presentación de algunas de las participantes de la sección "La mujer y el cine" dentro del Festival Internacional de Cine.
El tema fue la existencia o no de una mirada propia de las mujeres, debida a su condición de tales, en la realización cinematográfica. El panel estaba integrado por Ulrike Ottinger, de Alemania (es realizadora, guionista y directora de fotografía); Marcela Fernández Violante (escritora y directora de cine de México y catedrática de la Univesidad Nacional Autónoma Mexicana); Marion Hansel, (nacida en Marsella, actriz de cine y de televisión y directora de varios filmes premiados); Marta Bianchi (actriz argentina, directora de la sección); Svetlana Proskúrina (de Rusia, graduada en el instituto de Teatro, Música y Cine de San Petersburgo, quien realiza series y cortos documentales desde hace 20 años); Paula de Luque y Sabrina Farji (realizadoras argentinas que dirigieron conjuntamente "Cielo azul, cielo negro").
Mientras algunas de las realizadoras europeas, como Ottinger o Hansel aseguraron que no es la condición femenina la que genera las diferencias y aseguraron que en sus países no hay mayores diferencias con el trabajo de sus pares masculinos, la mexicana Fernández Violante recordó las décadas de discriminación sufridas por las escasas directoras mujeres en el continente.
Problemas exclusivos
De Luca y Farji coincidieron en que existen problemas que son exclusivos de las mujeres que se dedican a la dirección cinematográfica, pero los asimilaron a los que enfrentan las profesionales de otras disciplinas.Svetlana Proskúrina, en cambio, se manifestó cansada de responder a este tipo de consultas, a las que consideró absolutamente irrelevantes. Sin embargo, sus propias colegas coincidieron en reconocer que la existencia de la sección dentro del festival demuestra que la equiparación total con la tarea de los directores masculinos no se ha alcanzado aún de modo pleno, al menos en lo que a Latinoamérica respecta.
"Una mentira que nos gusta creer"
MAR DEL PLATA (Enviado especial).- Por esas cuestiones a las que estamos lamentablemente acostumbrados, y que nunca son debidamente aclaradas, el encuentro del realizador húngaro Istvan Szabo con el público y los periodistas se retrasó casi 40 minutos. El galardonado director de "Conociendo a Julia" y "Mefisto" no perdió la oportunidad de iniciar su exposición con una referencia a este hecho. "Una de las cosas más importantes que debe respetar quien quiere filmar una película es ser exacto con el tiempo", dijo el realizador.
Szabo hizo una pregunta fundamental: ¿Qué es un filme? Para responderla, el realizador trató de puntualizar qué es lo que sólo el cine, y ningún otro arte, puede ofrecer al público. Concluyó que las películas son las únicas que pueden mostrar los sucesivos cambios de expresión en el rostro de los actores que traducen los distintos estados de ánimo de los personajes que interpretan. Y por esta razón valoró la importancia de los actores y la existencia de las estrellas. "Todos recuerdan a Greta Garbo, pero muy pocos pueden acertar con el nombre de sus directores", sostuvo. El director húngaro advirtió que a través de la pantalla pueden presentarse imágenes que lleven a los espectadores a una confusión entre verdad y realidad. Dio ejemplos gráficos de la manera en que quien está detrás de la cámara -o quien le paga al realizador- puede mostrar, sin alterar los hechos, la porción de la realidad que le interesa mostrar. "Tengan cuidado entonces en tomar como verdad las realidades parciales que se muestran a través de las cámaras. El cine es una mentira que nos gusta creer", advirtió.
Asperas discusiones
MAR DEL PLATA. En el transcurso del festival se están dando situaciones de gran aspereza entre sus participantes.
El director Adolfo Aristarain, por ejemplo, se peleó con su colega Juan José Campanella, cuando dijo públicamente que "Luna de Avellaneda", estaba "llena de golpes bajos y trampas a las que ves venir. Para mí es otro cine, que es muy bastardo y muy comercial en el peor sentido". A raíz de esta declaración, el ofendido Campanella renunció a su cargo en la Academia del Cine. Por otro lado, todavía se discuten las palabras de Alejandro Doria que criticó al INCAA por haber respaldo a los directores jóvenes y abandonado a los "viejos".
Por último, en sábado hubo un grave incidente. Un grupo de jóvenes embravecidos interrumpió la proyección de la película argentina "Supermondo Trasho Unleashed" y agredió a gritos a su director, Mariano Peralta, al parecer a causa de la indignación que les causaron las imágenes provocadoras y escatológicas del filme. (Especial)
"Tatuado"
UN VIAJE HACIA LA IDENTIDAD
"Tatuado" es uno de los dos largometrajes que representan a nuestro país en la sección oficial del concurso. Dirigido por el cordobés Eduardo Raspo, el filme cuenta el viaje que emprende Paco, de 17 años, que perdió a su madre a los 3 años y que vive con su padre; este ha vuelto a casarse y tuvo una beba en su nuevo matrimonio. Paco descubre que su madre los abandonó antes de morir, dejándole el tatuaje de una mangosta en el antebrazo. A pesar de las objeciones de su padre, el muchacho se lanza a tratar de averiguar qué pasó.
"Temporada de patos"
UN DOMINGO ESPECIAL
La idea de la que parte el realizador mexicano Fernando Eimbecke en su ópera prima "Temporada de patos" es simple: dos adolescentes quedan solos en el departamento y se disponen a pasar una tarde de domingo dedicada a los videojuegos,películas pornográficas, gaseosas y pizza. Pero las cosas se complican por los cortes de luz, la llegada de la vecina, una cocinera inexperta que pretende hornear un pastel, y la irrupción de un extravagante repartidor a domicilio de pizzas.
"Después del mar"
DOS SERES EN CAMINO HACIA LA NADA
Victoria Carreras y Facundo Ramírez animan los personajes que conforman la pareja central de "Después del mar". El filme fue dirigido por Adrián Caetano, narra el encuentro casual entre un hombre que al ser evacuado de la zona en la que vive, se resiste a abandonar su piano, y una prostituta a la que encuentra en una parada en el camino. Abandonados en ese paraje desolado, emprenden un escape hacia ningún lugar, un viaje en el que se irá profundizando el vínculo que se establece entre los dos.
El tema fue la existencia o no de una mirada propia de las mujeres, debida a su condición de tales, en la realización cinematográfica. El panel estaba integrado por Ulrike Ottinger, de Alemania (es realizadora, guionista y directora de fotografía); Marcela Fernández Violante (escritora y directora de cine de México y catedrática de la Univesidad Nacional Autónoma Mexicana); Marion Hansel, (nacida en Marsella, actriz de cine y de televisión y directora de varios filmes premiados); Marta Bianchi (actriz argentina, directora de la sección); Svetlana Proskúrina (de Rusia, graduada en el instituto de Teatro, Música y Cine de San Petersburgo, quien realiza series y cortos documentales desde hace 20 años); Paula de Luque y Sabrina Farji (realizadoras argentinas que dirigieron conjuntamente "Cielo azul, cielo negro").
Mientras algunas de las realizadoras europeas, como Ottinger o Hansel aseguraron que no es la condición femenina la que genera las diferencias y aseguraron que en sus países no hay mayores diferencias con el trabajo de sus pares masculinos, la mexicana Fernández Violante recordó las décadas de discriminación sufridas por las escasas directoras mujeres en el continente.
Problemas exclusivos
De Luca y Farji coincidieron en que existen problemas que son exclusivos de las mujeres que se dedican a la dirección cinematográfica, pero los asimilaron a los que enfrentan las profesionales de otras disciplinas.Svetlana Proskúrina, en cambio, se manifestó cansada de responder a este tipo de consultas, a las que consideró absolutamente irrelevantes. Sin embargo, sus propias colegas coincidieron en reconocer que la existencia de la sección dentro del festival demuestra que la equiparación total con la tarea de los directores masculinos no se ha alcanzado aún de modo pleno, al menos en lo que a Latinoamérica respecta.
MAR DEL PLATA (Enviado especial).- Por esas cuestiones a las que estamos lamentablemente acostumbrados, y que nunca son debidamente aclaradas, el encuentro del realizador húngaro Istvan Szabo con el público y los periodistas se retrasó casi 40 minutos. El galardonado director de "Conociendo a Julia" y "Mefisto" no perdió la oportunidad de iniciar su exposición con una referencia a este hecho. "Una de las cosas más importantes que debe respetar quien quiere filmar una película es ser exacto con el tiempo", dijo el realizador.
Szabo hizo una pregunta fundamental: ¿Qué es un filme? Para responderla, el realizador trató de puntualizar qué es lo que sólo el cine, y ningún otro arte, puede ofrecer al público. Concluyó que las películas son las únicas que pueden mostrar los sucesivos cambios de expresión en el rostro de los actores que traducen los distintos estados de ánimo de los personajes que interpretan. Y por esta razón valoró la importancia de los actores y la existencia de las estrellas. "Todos recuerdan a Greta Garbo, pero muy pocos pueden acertar con el nombre de sus directores", sostuvo. El director húngaro advirtió que a través de la pantalla pueden presentarse imágenes que lleven a los espectadores a una confusión entre verdad y realidad. Dio ejemplos gráficos de la manera en que quien está detrás de la cámara -o quien le paga al realizador- puede mostrar, sin alterar los hechos, la porción de la realidad que le interesa mostrar. "Tengan cuidado entonces en tomar como verdad las realidades parciales que se muestran a través de las cámaras. El cine es una mentira que nos gusta creer", advirtió.
Asperas discusiones
MAR DEL PLATA. En el transcurso del festival se están dando situaciones de gran aspereza entre sus participantes.
El director Adolfo Aristarain, por ejemplo, se peleó con su colega Juan José Campanella, cuando dijo públicamente que "Luna de Avellaneda", estaba "llena de golpes bajos y trampas a las que ves venir. Para mí es otro cine, que es muy bastardo y muy comercial en el peor sentido". A raíz de esta declaración, el ofendido Campanella renunció a su cargo en la Academia del Cine. Por otro lado, todavía se discuten las palabras de Alejandro Doria que criticó al INCAA por haber respaldo a los directores jóvenes y abandonado a los "viejos".
Por último, en sábado hubo un grave incidente. Un grupo de jóvenes embravecidos interrumpió la proyección de la película argentina "Supermondo Trasho Unleashed" y agredió a gritos a su director, Mariano Peralta, al parecer a causa de la indignación que les causaron las imágenes provocadoras y escatológicas del filme. (Especial)
"Tatuado"
UN VIAJE HACIA LA IDENTIDAD
"Tatuado" es uno de los dos largometrajes que representan a nuestro país en la sección oficial del concurso. Dirigido por el cordobés Eduardo Raspo, el filme cuenta el viaje que emprende Paco, de 17 años, que perdió a su madre a los 3 años y que vive con su padre; este ha vuelto a casarse y tuvo una beba en su nuevo matrimonio. Paco descubre que su madre los abandonó antes de morir, dejándole el tatuaje de una mangosta en el antebrazo. A pesar de las objeciones de su padre, el muchacho se lanza a tratar de averiguar qué pasó.
"Temporada de patos"
UN DOMINGO ESPECIAL
La idea de la que parte el realizador mexicano Fernando Eimbecke en su ópera prima "Temporada de patos" es simple: dos adolescentes quedan solos en el departamento y se disponen a pasar una tarde de domingo dedicada a los videojuegos,películas pornográficas, gaseosas y pizza. Pero las cosas se complican por los cortes de luz, la llegada de la vecina, una cocinera inexperta que pretende hornear un pastel, y la irrupción de un extravagante repartidor a domicilio de pizzas.
"Después del mar"
DOS SERES EN CAMINO HACIA LA NADA
Victoria Carreras y Facundo Ramírez animan los personajes que conforman la pareja central de "Después del mar". El filme fue dirigido por Adrián Caetano, narra el encuentro casual entre un hombre que al ser evacuado de la zona en la que vive, se resiste a abandonar su piano, y una prostituta a la que encuentra en una parada en el camino. Abandonados en ese paraje desolado, emprenden un escape hacia ningún lugar, un viaje en el que se irá profundizando el vínculo que se establece entre los dos.







