16 Marzo 2005 Seguir en 
NUEVA YORK.- Bernard Ebbers, ex presidente de WorldCom, fue hallado culpable de un fraude contable de U$S 11.000 millones en el gigante de la telefonía, que sufrió en consecuencia la mayor quiebra de la historia de EE.UU. El jurado alcanzó un veredicto de culpabilidad en los nueve cargos imputados: fraude, conspiración y siete acusaciones de falso testimonio ante los organismos reguladores.
Ebbers, de 63 años, alegó que no estaba al tanto de la manipulación de los libros de cuentas, y culpó del fraude a sus subordinados. Pero no convenció, y podría ser condenado a un máximo de 85 años de cárcel. Nacido en la pobreza, Ebbers hizo de la nada su carrera como ejecutivo. Así, convirtió una pequeña compañía telefónica que poseía en Mississippi en WorldCom, el segundo mayor proveedor de servicios telefónicos de larga distancia en EE.UU, que creó en 1983. Sin embargo, la empresa quebró en 2002, y dejó de ser insolvente el año pasado, ya con el nombre de MCI. La bancarrota dejó en la calle a 20.000 trabajadores de la compañía y los inversores perdieron U$S 180.000 millones.
En el juicio, que comenzó en enero, Scott Sullivan, ex director financiero de WorldCom, dijo que el propio Ebbers dirigió la maniobra para que las ganancias de WorldCom cumplieran con las expectativas de Wall Street. Sullivan se declaró culpable en marzo de 2004 y cooperó con la acusación a cambio de una condena más leve, que todavía no se ha emitido.
Ebbers tenía un móvil para el fraude, ya que tenía préstamos por U$S 40 millones avalados por sus títulos de WorldCom. Sin embargo, el acusado relató su pasado como entrenador de básquet y lechero para argumentar que no sabía nada de contabilidad. El jurado no le creyó. (DPA)
Ebbers, de 63 años, alegó que no estaba al tanto de la manipulación de los libros de cuentas, y culpó del fraude a sus subordinados. Pero no convenció, y podría ser condenado a un máximo de 85 años de cárcel. Nacido en la pobreza, Ebbers hizo de la nada su carrera como ejecutivo. Así, convirtió una pequeña compañía telefónica que poseía en Mississippi en WorldCom, el segundo mayor proveedor de servicios telefónicos de larga distancia en EE.UU, que creó en 1983. Sin embargo, la empresa quebró en 2002, y dejó de ser insolvente el año pasado, ya con el nombre de MCI. La bancarrota dejó en la calle a 20.000 trabajadores de la compañía y los inversores perdieron U$S 180.000 millones.
En el juicio, que comenzó en enero, Scott Sullivan, ex director financiero de WorldCom, dijo que el propio Ebbers dirigió la maniobra para que las ganancias de WorldCom cumplieran con las expectativas de Wall Street. Sullivan se declaró culpable en marzo de 2004 y cooperó con la acusación a cambio de una condena más leve, que todavía no se ha emitido.
Ebbers tenía un móvil para el fraude, ya que tenía préstamos por U$S 40 millones avalados por sus títulos de WorldCom. Sin embargo, el acusado relató su pasado como entrenador de básquet y lechero para argumentar que no sabía nada de contabilidad. El jurado no le creyó. (DPA)







