La llave está en manos del PJ

Se adelantaría el tiempo electoral.

04 Julio 2002
Por Carlos Abrehu

Cambió el eje de la discusión política, tanto en Tucumán como en el país, en las últimas horas.
El adelanto de las elecciones presidenciales sorprendió a la ciudadanía y a casi todos los partidos. La excepción que escapó a esa regla fue el peronismo.
Por la deserción de Fernando de la Rúa, el PJ llegó a la Casa Rosada, y ahora se prepara para prolongar su hegemonía. Eduardo Duhalde no puede fracasar en esa empresa porque ingresaría en la historia como el responsable de la catástrofe peronista. Para ello era necesario que lograra el respaldo de los gobernadores del mismo signo político.
La declaración que firmaron anoche en Olivos incluye aquel aval, pero además contiene una cláusula de redacción ambigua respecto del acortamiento de los mandatos.
En efecto, los jefes provinciales del PJ "auspician la renovación de todos los mandatos políticos actuales, según lo permita la legislación". Duhalde destacó esa coincidencia en un programa televisivo.
La fórmula escogida deja la decisión final en manos de los gobernadores, para que opten por el camino más conveniente.A Miranda la recomendación de Duhalde de adelantar las elecciones le vino como anillo al dedo. Está en condiciones de regular el ritmo del proceso según sus conveniencias.
Antes de la cita de Olivos, Miranda había reconocido que la movida presidencial podía replantear la agenda política del distrito. Lo que hizo luego confirmó esa suposición.
Ahora en el PJ empezó a prevalecer la idea de elegir a los convencionales constituyentes el 24 de noviembre, junto con los candidatos presidenciales. De ese modo, se ahorrarían los costos políticos y monetarios de una elección puramente provincial. La Nación se haría cargo de los costos y el mirandismo explotaría su condición de partido gobernante.
La asamblea constituyente reformaría la Carta de 1990, con la caducidad de los mandatos y la eliminación de la prohibición de la reelección. De ese modo, el PJ podría llamar a elecciones de todos los cargos provinciales para el 30 de marzo de 2003, en forma simultánea con las de presidente y vice. La lista oficialista se beneficiaría con el paraguas del PJ nacional.
Mariano Poliche (Vanguardia Provincial) cree que sólo así se plasmará en realidad el eslogan "que se vayan todos". Su par peronista Gerónimo Vargas Aignasse afirma que la aceleración de los tiempos "sería muy buena para Tucumán".
Si la estrategia mirandista se endereza en esa dirección, el poder habrá optado por la hipótesis de mínima. La de máxima pasa por ajustarse a la Constitución de 1990 y hacer la elección de gobernador en julio de 2003. Ante todo esto, la oposición quedó descolocada.

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