BUENOS AIRES.- La nutrida agenda del activismo social convocada para esta semana y la crítica visión del nuevo ministro de Seguridad y Justicia de la provincia de Buenos Aires, Juan Pablo Cafiero, sobre la acción del Gobierno central que derivó en la exacerbada violencia del pasado miércoles, son las cuestiones más llamativas del porvenir inmediato.
Cafiero, que dejó así de integrar el gabinete de Eduardo Duhalde para sumarse al de Felipe Solá, ha utilizado la misma terminología que la líder del ARI, Elisa Carrió, al expresar que las organizaciones de piqueteros no son en sí violentas, y que "hay un riesgo autoritario" en la actual situación del país. El flamante ministro bonaerense tendrá una prueba de fuego esta semana frente a una multiplicidad de hechos anunciados por esas siglas y que van intensificándose después de haber reconocido ambos Gobiernos la pésima condición de la Policía provincial, a cuya enérgica depuración se ha comprometido Cafiero. La multiplicación del activismo coincide también con la esperada llegada a Buenos Aires de la delegación del Fondo y el avance hacia el acuerdo de ayuda con el que Duhalde escaparía de la crisis. Esa estrategia acaba de ser expuesta por el piquetero Luis D'Elía, al denunciar a "un sector de la izquierda que se cree el elegido para conducir la revolución en la Argentina".
Interna confusa
D'Elía, cabeza de una de las organizaciones, no comparte el criterio de desplazar a Duhalde, y aludió con ello al Bloque Piquetero Nacional convocado para mañana bajo una serie de consignas aprobadas hace dos domingos. Entre entre ellas figuran el bloqueo de las empresas de servicios públicos y piquetes para cortes en todo el país cuando llegue la misión del FMI, así como la toma de municipios e impedir los desalojos judiciales de casas y empresas ocupados. No menos de 12 organizaciones piqueteras están siendo también pasibles de una interna, cuya confusión hace difícil precisar diferencias como la marcada por D'Elía (Federación Tierra y Vivienda). Un vínculo organizativo que las acerca es la CTA, que encabeza Víctor de Gennaro, más cercana ahora a la militancia política que a la sindical, pero que a cambio de ello logró una presencia en las calles y rutas que no puede exhibir ninguna de las CGT.
Contradicción
Si bien la sensación que la sociedad deja desde la culminación de la crisis que puso fin al gobierno de la Alianza es un cuadro de rechazo generalizado de la clase política más o menos comprometida en aquella, las encuestas sobre tendencias no responden a la misma realidad. La última encuesta para todo el país es la mensual de Gallup, donde de los doce mencionados como más presidenciales, tan sólo uno, Luis Zamora, en el quinto lugar, no fue de ese compromiso; son los restantes figuras de los partidos tradicionales, de las que una, Alicia Carrió, integró la Alianza como miembro de la UCR. La hoy precandidata del ARI encabeza ese orden, seguida por Carlos Reutemann y por otros cinco justicialistas; los demás emigrantes de las dos grandes fuerzas partidarias y un solitario militante del radicalismo, Rodolfo Terragno, están en el último lugar. (De nuestra sucursal)







