12 Marzo 2005 Seguir en 
Buenos Aires.- Chile formalizó ayer ante el Gobierno de Néstor Kirchner el pedido de una rápida expulsión del represor alemán Paul Schaefer, requerido por la Justicia trasandina por abuso de menores, secuestro y tortura. Las autoridades chilenas procuran acelerar este trámite para evitar un largo juicio en el que también Alemania y Francia podrían reclamar la extradición del ex miembro del Ejército nazi. El represor de 84 años está acusado por abuso y corrupción de menores en Alemania; mientras que Francia lo requiere para procesarlo por secuestro y tortura de un ciudadano galo durante los tiempos de la dictadura militar chilena.
Schaefer fue internado ayer a raíz de un cuadro hipertensión que presentó durante su alojamiento en un centro de detención federal. El sujeto debía declarar ayer ante el juez federal de Mercedes, Héctor Echave, pero a las 18.45 fue ingresado al hospital bajo custodia de personal del Servicio Penitenciario Federal y de Interpol. La captura de este individuo se produjo el jueves en un barrio privado de la localidad bonaerense de Tortuguitas. La orden de arresto internacional fue librada por un juez chileno que lo investiga por su participación en violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90). Además, Schaefer, prófugo de la Justicia chilena desde 1997, fue condenado por numerosos abusos sexuales contra menores, perpetrados en la colonia Dignidad, un enclave situado al sur de Santiago de Chile que actualmente se denomina Colonia Baviera.
Una decisión política
El viceministro del Interior de Chile, Jorge Correa Sutil, llegó ayer a Buenos Aires y entregó a las autoridades documentación con antecedentes del detenido. Luego, durante una rueda de prensa, el funcionario expresó que es más rápida la vía de la expulsión que la de la extradición, pero remarcó que se trata de una decisión soberana del Gobierno argentino. Según fuentes judiciales, el hecho de que Schaefer sea un indocumentado podría facilitar la vía de la expulsión que solicita Chile. Por otra parte, el abogado chileno Hernán Fernández denunció ayer que Schaefer pretendía repetir en Argentina el modelo de la secta que había levantado en la localidad de Parral, en el centro-sur chileno. Además, afirmó que 300 alemanes que habitan el predio siguen bajo el sistema que impuso el ex cabo nazi.
En tanto, Alemania examina un pedido de extradición. La fiscalía de Bonn ya había librado hace años un pedido internacional de captura. Bonn tiene todavía un sumario abierto contra Schaefer por abusos sexuales cometidos cuando aún vivía en Alemania. Este fin de semana será clave para la determinación del futuro inmediato de Schaefer. (Reuter-DPA-AFP-NA)
Schaefer fue internado ayer a raíz de un cuadro hipertensión que presentó durante su alojamiento en un centro de detención federal. El sujeto debía declarar ayer ante el juez federal de Mercedes, Héctor Echave, pero a las 18.45 fue ingresado al hospital bajo custodia de personal del Servicio Penitenciario Federal y de Interpol. La captura de este individuo se produjo el jueves en un barrio privado de la localidad bonaerense de Tortuguitas. La orden de arresto internacional fue librada por un juez chileno que lo investiga por su participación en violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90). Además, Schaefer, prófugo de la Justicia chilena desde 1997, fue condenado por numerosos abusos sexuales contra menores, perpetrados en la colonia Dignidad, un enclave situado al sur de Santiago de Chile que actualmente se denomina Colonia Baviera.
Una decisión política
El viceministro del Interior de Chile, Jorge Correa Sutil, llegó ayer a Buenos Aires y entregó a las autoridades documentación con antecedentes del detenido. Luego, durante una rueda de prensa, el funcionario expresó que es más rápida la vía de la expulsión que la de la extradición, pero remarcó que se trata de una decisión soberana del Gobierno argentino. Según fuentes judiciales, el hecho de que Schaefer sea un indocumentado podría facilitar la vía de la expulsión que solicita Chile. Por otra parte, el abogado chileno Hernán Fernández denunció ayer que Schaefer pretendía repetir en Argentina el modelo de la secta que había levantado en la localidad de Parral, en el centro-sur chileno. Además, afirmó que 300 alemanes que habitan el predio siguen bajo el sistema que impuso el ex cabo nazi.
En tanto, Alemania examina un pedido de extradición. La fiscalía de Bonn ya había librado hace años un pedido internacional de captura. Bonn tiene todavía un sumario abierto contra Schaefer por abusos sexuales cometidos cuando aún vivía en Alemania. Este fin de semana será clave para la determinación del futuro inmediato de Schaefer. (Reuter-DPA-AFP-NA)







