10 Marzo 2005 Seguir en 
ROMA.- Estados Unidos tiene que asumir la responsabilidad por la muerte de un agente de la inteligencia italiano en Irak, para que el incidente pueda ser olvidado, declaró ayer el primer ministro Silvio Berlusconi. Asimismo, y para dejar las cosas en claro, contradijo informes del Pentágono que inculpan al ejército italiano por lo ocurrido la semana pasada, cuando un comando secreto italiano trasladaba a la periodista Giuliana Sgrena luego de su liberación.
"Sólo un reconocimiento franco y recíproco de la responsabilidad es la condición para cerrar un caso tan irracional, que nos ha causado profunda tristeza", dijo Berlusconi en el Senado.
Hubo aviso a tiempo
Soldados estadounidenses dispararon contra el vehículo donde viajaba el jefe italiano de Inteligencia militar, Nicola Calipari, cuando llevaba a Sgrena al aeropuerto de Bagdad para su regreso a Roma. Calipari cubrió con su cuerpo a la mujer cuando se produjo el ataque, y murió en el intento. Sgrena continúa hospitalizada en Roma, ya que recibió heridas de metralla. Berlusconi dijo que Italia había hecho los contactos necesarios con las autoridades estadounidenses para que el paso del convoy de rescate fuera seguro, y que también había informado que Sgrena se dirigía al aeropuerto, contrario a la versión preliminar estadounidense, que dice que desconocía los pormenores de la misión italiana. Berlusconi, que sigue siendo uno de los más firmes aliados europeos de la política exterior norteamericana, se manifestó complacido por la promesa del presidente George W. Bush de esclarecer el incidente.
Por otra parte, 30 cadáveres acribillados a balazos, uno de ellos de un militar estadounidense, fueron hallados al oeste de Irak. A dos años de la invasión, suman ya al menos 1.500 los soldados norteamericanos muertos en Irak. (Reuter-AFP-NA)
"Sólo un reconocimiento franco y recíproco de la responsabilidad es la condición para cerrar un caso tan irracional, que nos ha causado profunda tristeza", dijo Berlusconi en el Senado.
Hubo aviso a tiempo
Soldados estadounidenses dispararon contra el vehículo donde viajaba el jefe italiano de Inteligencia militar, Nicola Calipari, cuando llevaba a Sgrena al aeropuerto de Bagdad para su regreso a Roma. Calipari cubrió con su cuerpo a la mujer cuando se produjo el ataque, y murió en el intento. Sgrena continúa hospitalizada en Roma, ya que recibió heridas de metralla. Berlusconi dijo que Italia había hecho los contactos necesarios con las autoridades estadounidenses para que el paso del convoy de rescate fuera seguro, y que también había informado que Sgrena se dirigía al aeropuerto, contrario a la versión preliminar estadounidense, que dice que desconocía los pormenores de la misión italiana. Berlusconi, que sigue siendo uno de los más firmes aliados europeos de la política exterior norteamericana, se manifestó complacido por la promesa del presidente George W. Bush de esclarecer el incidente.
Por otra parte, 30 cadáveres acribillados a balazos, uno de ellos de un militar estadounidense, fueron hallados al oeste de Irak. A dos años de la invasión, suman ya al menos 1.500 los soldados norteamericanos muertos en Irak. (Reuter-AFP-NA)







