10 Marzo 2005 Seguir en 
LA PAZ.- El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, renovó el aval del Congreso que el martes rechazó su renuncia, pero el opositor líder izquierdista Evo Morales sumó fuerzas con las centrales de obreros e indígenas para exigir al mandatario una ley de hidrocarburos de corte nacionalista. A pesar de que logró un pacto político que le garantiza una mayoría en el Congreso, donde se debate una crucial ley de hidrocarburos, el presidente no pudo plasmar una tregua social, por lo que permanece acosado por bloqueos de rutas.
La ratificación de Mesa fue lograda mediante un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, que se comprometieron a asegurar la gobernabilidad del país y a discutir una nueva de ley de hidrocarburos. El único partido que no se adhirió al acuerdo fue el Movimiento Al Socialismo (MAS), de Morales, promotor de los bloqueos de rutas y combativo opositor a que empresas extranjeras exploten los recursos energéticos bolivianos.
Como respuesta a la alianza de Mesa con las fuerzas con representación en el Congreso, Morales se alió con el líder sindical Jaime Solares; con el jerarca campesino Felipe Quispe y con una organización de vecinos para oponerse a "la oligarquía y a las transnacionales a las que representa el presidente". Morales, Solares y Quispe, que suscribieron un documento de unidad nacional, promovieron la rebelión popular que precipitó la caída del empresario y presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, en octubre de 2003. Mesa exhortó ayer a las fuerzas opositoras a un diálogo, y pidió a Morales que escuche al pueblo que le dijo no a los bloqueos. (Télam-DPA)
"Si seguían los problemas volvía a Tucumán"
"Si seguían los problemas, poniendo en peligro la vida de mi familia, volvía a Tucumán. Pero ahora está todo más tranquilo. La gente sigue trabajando, cumpliendo con sus tareas, pero también observa de cerca lo que pasa". Así relató Miguel de Bassols, un tucumano que vive hace cuatro años en Santa Cruz de la Sierra, cómo viven los pobladores de Bolivia en estos días ante la fuerte crisis que afecta al país.
De Bassols, propietario de "Delfos", agencia de publicidad, dijo que la situación boliviana es muy particular. "Las divisiones de la población respecto de si les agrada o no Mesa están bien marcadas. Pero, en general, hay una visión buena del presidente. Se lo tiene como un tipo coherente. El otro referente fuerte es Evo Morales y también son muchos los que apoyan su postura respecto de lo que debería ser la nueva ley de hidrocarburos", subrayó.
Sin embargo, De Bassols resaltó que los conflictos son continuos. "Por ejemplo hoy (por ayer) hay paro de colectivos, porque los ?micreros? quieren que suba el boleto. Aquí los paros son fuertes; hoy los caminos amanecieron bloqueados, aunque después las Policía los desalojó. Es un pueblo muy particular, con ideales fuertes, que defienden hasta las últimas consecuencias", concluyó.
La ratificación de Mesa fue lograda mediante un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, que se comprometieron a asegurar la gobernabilidad del país y a discutir una nueva de ley de hidrocarburos. El único partido que no se adhirió al acuerdo fue el Movimiento Al Socialismo (MAS), de Morales, promotor de los bloqueos de rutas y combativo opositor a que empresas extranjeras exploten los recursos energéticos bolivianos.
Como respuesta a la alianza de Mesa con las fuerzas con representación en el Congreso, Morales se alió con el líder sindical Jaime Solares; con el jerarca campesino Felipe Quispe y con una organización de vecinos para oponerse a "la oligarquía y a las transnacionales a las que representa el presidente". Morales, Solares y Quispe, que suscribieron un documento de unidad nacional, promovieron la rebelión popular que precipitó la caída del empresario y presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, en octubre de 2003. Mesa exhortó ayer a las fuerzas opositoras a un diálogo, y pidió a Morales que escuche al pueblo que le dijo no a los bloqueos. (Télam-DPA)
"Si seguían los problemas, poniendo en peligro la vida de mi familia, volvía a Tucumán. Pero ahora está todo más tranquilo. La gente sigue trabajando, cumpliendo con sus tareas, pero también observa de cerca lo que pasa". Así relató Miguel de Bassols, un tucumano que vive hace cuatro años en Santa Cruz de la Sierra, cómo viven los pobladores de Bolivia en estos días ante la fuerte crisis que afecta al país.
De Bassols, propietario de "Delfos", agencia de publicidad, dijo que la situación boliviana es muy particular. "Las divisiones de la población respecto de si les agrada o no Mesa están bien marcadas. Pero, en general, hay una visión buena del presidente. Se lo tiene como un tipo coherente. El otro referente fuerte es Evo Morales y también son muchos los que apoyan su postura respecto de lo que debería ser la nueva ley de hidrocarburos", subrayó.
Sin embargo, De Bassols resaltó que los conflictos son continuos. "Por ejemplo hoy (por ayer) hay paro de colectivos, porque los ?micreros? quieren que suba el boleto. Aquí los paros son fuertes; hoy los caminos amanecieron bloqueados, aunque después las Policía los desalojó. Es un pueblo muy particular, con ideales fuertes, que defienden hasta las últimas consecuencias", concluyó.







