08 Marzo 2005 Seguir en 
LA PAZ.- En un espeso clima de incertidumbre y de creciente tensión, el Congreso se definirá hoy, en sesión especial, sobre la renuncia formalizada ayer por el presidente Carlos Mesa Gisbert.
Las expresiones populares en favor de la continuidad del mandatario se sucedieron ayer en las principales ciudades del país, mientras al mismo tiempo se reavivaban las protestas en la ciudad de el alto y los bloqueos en otras regiones, que justamente lo obligaron a plantear su alejamiento. La noche del domingo, Mesa anunció sorpresivamente su decisión de dejar en manos del Parlamento su puesto, después de una semana de bloqueos y en un clima de ingobernabilidad. Este panorama amenaza con profundizarse después de que el líder Evo Morales y el dirigente de la ciudad de El Alto, Abel Mamaní, llamaron a redoblar las protestas. Morales lidera un movimiento de presión sobre las regalías petroleras. Mamaní encabeza las movilizaciones en El Alto, en contra de una prestadora de agua potable, subsidiaria del grupo Suez.
Mesa ratificó ayer sus argumentos. "No puedo seguir gobernando asediado por un bloqueo nacional que estrangula al país; o ante huelgas y acciones de hecho que no hacen otra cosa que destruir nuestro aparato productivo, nuestra confianza y nuestro futuro", dice en la misiva enviada al Parlamento. Con esta decisión, Mesa prácticamente pone fin al mandato que inició el 17 de octubre de 2003, tras la renuncia del entonces jefe de Estado, Gonzalo Sánchez de Lozada, que abandonó el país forzado por una revuelta popular. Mesa se sintió agobiado por las distintas manifestaciones y por las exigencias en torno de la ley de hidrocarburos y por la expulsión de Aguas del Illimani, que surte de agua potable a El Alto y a La Paz. "No puedo avalar propuestas legislativas que aíslen a nuestra sociedad de la comunidad internacional; o acciones que impliquen obligaciones millonarias que desfondarán nuestro Tesoro", sentenció, en alusión a la pérdida que supondría en los tribunales internacionales la expulsión de Aguas del Illimani.
Analistas hablaban de una jugada política e incluso se aventuraban a anticipar el fin político de Morales. "No hay renuncia; es un chantaje al pueblo", declaró ayer Morales, líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), principal fuerza de la oposición política. (DPA)
Buscan garantizar gas para el NOA
BUENOS AIRES.- La grave situación político-institucional de Bolivia, en la que mucho tiene que ver la explotación de hidrocarburos que produce ese país, puede complicar el programa de medidas que encaró el Gobierno argentino para garantizar recursos energéticos suficientes a fin de satisfacer la creciente demanda local.
Dicho plan energético contempla, entre otras, la construcción del gasoducto del nordeste, cuyo tendido debía comenzar en estos días para estar operativo a mediados de 2006. El proyecto de compra del gas boliviano está comprendido en un convenio firmado en 2004 por los presidentes Carlos Mesa y Néstor Kirchner, que contempla la participación de las empresas privadas que operan en los dos países.
Ante el actual contexto, el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, aseguró ayer que el Gobierno nacional "estará junto" a Bolivia para garantizar la provisión de gas al NOA, pese a la crisis política que vive la administración de Mesa. El año pasado, Argentina reinició la importación de gas boliviano vía el ducto Pocitos-Campo Durán por hasta 6,5 millones de metros cúbicos diarios, principalmente destinados al abastecimiento de industrias del NOA.
"Si los acuerdos no avanzan, Argentina tendría que pensar en un cambio estratégico respecto de esa decisión. Estamos preparados para hacerlo", señaló De Vido en alusión a obras gasíferas alternativas. Entre ellas, un nuevo gasoducto desde el sur argentino. (DyN)
Apoyo continental a la institución democrática
LIMA.- Mesa recibió un firme respaldo de los gobiernos de la región que, en clara señal de apoyo al mandatario, llamaron a mantener la institucionalidad democrática en el país y ofrecieron una mediación para solucionar la grave crisis. En ese sentido se pronunciaron Estados Unidos y los países de América Latina, que pidieron una instancia de consenso y respaldaron a Mesa para que siga al frente del convulsionado país. "Esperamos que la actual crisis política se resuelva pacífica y democráticamente en consecuencia con la Constitución de Bolivia", indicó Richard Boucher, vocero de la Casa Blanca. Mesa recibió también el respaldo de sus pares de Brasil, Perú, Argentina y Uruguay, y la solidaridad de la Comunidad Andina (CAN) y de la flamante Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). Brasil, que tiene importantes intereses en Bolivia, impulsó una articulación del Mercosur para ayudar a Bolivia en la crisis. (DPA)
Las expresiones populares en favor de la continuidad del mandatario se sucedieron ayer en las principales ciudades del país, mientras al mismo tiempo se reavivaban las protestas en la ciudad de el alto y los bloqueos en otras regiones, que justamente lo obligaron a plantear su alejamiento. La noche del domingo, Mesa anunció sorpresivamente su decisión de dejar en manos del Parlamento su puesto, después de una semana de bloqueos y en un clima de ingobernabilidad. Este panorama amenaza con profundizarse después de que el líder Evo Morales y el dirigente de la ciudad de El Alto, Abel Mamaní, llamaron a redoblar las protestas. Morales lidera un movimiento de presión sobre las regalías petroleras. Mamaní encabeza las movilizaciones en El Alto, en contra de una prestadora de agua potable, subsidiaria del grupo Suez.
Mesa ratificó ayer sus argumentos. "No puedo seguir gobernando asediado por un bloqueo nacional que estrangula al país; o ante huelgas y acciones de hecho que no hacen otra cosa que destruir nuestro aparato productivo, nuestra confianza y nuestro futuro", dice en la misiva enviada al Parlamento. Con esta decisión, Mesa prácticamente pone fin al mandato que inició el 17 de octubre de 2003, tras la renuncia del entonces jefe de Estado, Gonzalo Sánchez de Lozada, que abandonó el país forzado por una revuelta popular. Mesa se sintió agobiado por las distintas manifestaciones y por las exigencias en torno de la ley de hidrocarburos y por la expulsión de Aguas del Illimani, que surte de agua potable a El Alto y a La Paz. "No puedo avalar propuestas legislativas que aíslen a nuestra sociedad de la comunidad internacional; o acciones que impliquen obligaciones millonarias que desfondarán nuestro Tesoro", sentenció, en alusión a la pérdida que supondría en los tribunales internacionales la expulsión de Aguas del Illimani.
Analistas hablaban de una jugada política e incluso se aventuraban a anticipar el fin político de Morales. "No hay renuncia; es un chantaje al pueblo", declaró ayer Morales, líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), principal fuerza de la oposición política. (DPA)
BUENOS AIRES.- La grave situación político-institucional de Bolivia, en la que mucho tiene que ver la explotación de hidrocarburos que produce ese país, puede complicar el programa de medidas que encaró el Gobierno argentino para garantizar recursos energéticos suficientes a fin de satisfacer la creciente demanda local.
Dicho plan energético contempla, entre otras, la construcción del gasoducto del nordeste, cuyo tendido debía comenzar en estos días para estar operativo a mediados de 2006. El proyecto de compra del gas boliviano está comprendido en un convenio firmado en 2004 por los presidentes Carlos Mesa y Néstor Kirchner, que contempla la participación de las empresas privadas que operan en los dos países.
Ante el actual contexto, el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, aseguró ayer que el Gobierno nacional "estará junto" a Bolivia para garantizar la provisión de gas al NOA, pese a la crisis política que vive la administración de Mesa. El año pasado, Argentina reinició la importación de gas boliviano vía el ducto Pocitos-Campo Durán por hasta 6,5 millones de metros cúbicos diarios, principalmente destinados al abastecimiento de industrias del NOA.
"Si los acuerdos no avanzan, Argentina tendría que pensar en un cambio estratégico respecto de esa decisión. Estamos preparados para hacerlo", señaló De Vido en alusión a obras gasíferas alternativas. Entre ellas, un nuevo gasoducto desde el sur argentino. (DyN)
LIMA.- Mesa recibió un firme respaldo de los gobiernos de la región que, en clara señal de apoyo al mandatario, llamaron a mantener la institucionalidad democrática en el país y ofrecieron una mediación para solucionar la grave crisis. En ese sentido se pronunciaron Estados Unidos y los países de América Latina, que pidieron una instancia de consenso y respaldaron a Mesa para que siga al frente del convulsionado país. "Esperamos que la actual crisis política se resuelva pacífica y democráticamente en consecuencia con la Constitución de Bolivia", indicó Richard Boucher, vocero de la Casa Blanca. Mesa recibió también el respaldo de sus pares de Brasil, Perú, Argentina y Uruguay, y la solidaridad de la Comunidad Andina (CAN) y de la flamante Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). Brasil, que tiene importantes intereses en Bolivia, impulsó una articulación del Mercosur para ayudar a Bolivia en la crisis. (DPA)







