05 Marzo 2005 Seguir en 
WASHINGTON.- El grupo de las siete naciones más poderosas del mundo (G 7) advirtió ayer que la Argentina no puede ignorar a los acreedores que no participaron en la reestructuración de su gigantesca deuda pública, mientras el Gobierno argentino celebraba la alta adhesión al canje.
Argentina anunció el jueves que el nivel de participación fue del 76,07%, con lo que logró retirar del mercado bonos incumplidos por U$S 62.248 millones y los reemplazará por nuevos títulos por U$S 35.238 millones.
En la primera palabra oficial del Fondo Monetario Internacional (FMI) respecto del resultado del canje, el subdirector gerente del organismo, Agustín Carstens, se mostró satisfecho.
"Ha sido un muy buen resultado", dijo Carstens, durante una convención en Acapulco. "Es un paso muy importante para la economía de Argentina", agregó.
Para el Gobierno, los tenedores de bonos en cesación de pagos por unos U$S 19.600 millones que rechazaron la propuesta han perdido su oportunidad y corren el riesgo de quedarse con papeles sin ningún valor.
Pero una fuente del G 7 dijo ayer en Londres que eso no puede quedar así. "La definición de la Argentina de una estrategia clara sobre cómo va a tratar a los acreedores remanentes es una condición previa para cualquier nuevo programa con el FMI", dijo un funcionario del grupo.
Horas después, otra fuente del G 7 negó que ese organismo haya tomado alguna decisión sobre cuáles deberían ser las condiciones para que la Argentina retome sus relaciones con el FMI, pero dejó en claro que deberá haber alguna solución para los acreedores disconformes.
Levanta vuelo
Las advertencias llegaron a horas de que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, vuele hoy a Washington para reunirse mañana y el lunes con el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato. Apenas se difundió que se realizaría el encuentro, el portavoz del FMI Thomas Dawson advirtió que no se trataba de la reapertura de las negociaciones.
La opinión del FMI y del G 7 respecto del canje son consideradas fundamentales, ya que representan una suerte de certificación de que la Argentina salió del default. (DyN-Reuter)
Nielsen dijo que no se reabrirá el canje de la deuda
Buenos Aires.- El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen (foto), rechazó cualquier posibilidad de reabrir el canje de deuda para que ingresen los bonistas que quedaron afuera. Dijo que esa posibilidad es improcedente. Añadió que las negociaciones con los acreedores se realizaron de buena fe y confirmó que el dinero que no se utilizó para el canje será destinado a la recompra de deuda.
El secretario defendió el proceso de canje de deuda realizado por el Gobierno. "La operación se hizo de buena fe y fue decente. Todo el Gobierno se siente orgulloso", sostuvo. Nielsen respondió así a los cuestionamientos realizados por grupos de bonistas.
Al participar en un seminario organizado por el Deustche Bank, Nielsen realizó las primeras declaraciones públicas, en varias semanas, ante banqueros y especialistas en mercado de capitales.
Nielsen también criticó el rol que cumplió el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la resolución del conflicto de la deuda argentina. "La operación que hemos concluido ha sido planteada y ejecutada con buena fe", insistió en alusión a las reiteradas exigencias realizadas por el FMI.
"Después de haber soportado tantos cuestionamientos, me pregunto y les pregunto a ustedes, que intervienen en el mercado de capitales de todo el mundo: ¿cuántas veces han escuchado cuestionar la buena fe de las operaciones de endeudamiento que se llevaron a cabo en Argentina, especialmente en los años 90?". Dijo esto en obvia alusión a los requerimientos de buena fe en las negociaciones que reiteradamente hizo el FMI.
Mejor nota
La calificadora de riesgo Standard & Poor?s elevará la nota de la deuda soberana de Argentina a largo plazo en moneda extranjera desde "default" a "B". La consultora informó que antes del 1 de abril será modificada la nota de la deuda argentina, con lo que disminuirá el riesgo que tienen en la actualidad estos títulos.
Uno de los analistas de S&P, Sebastian Briozzo, estimó que la nota de la deuda argentina deberá subir a "B", después de que el Gobierno renegocie los créditos por cerca de U$S 13.000 millones que tiene con el FMI y otros organismos multilaterales.
En tanto, el ex presidente Raúl Alfonsín expresó: "hoy, la Argentina está en el purgatorio, no en el infierno. Estamos pagando culpas, pero seremos perdonados y posiblemente pasemos al cielo". El ex presidente se pronunció de esa forma al ser consultado acerca de la finalización del canje.
Por su parte, el ex presidente Fernando de la Rúa afirmó que a fines de 2001 planteó un canje de deuda para la reducción de intereses. "De no haber surgido las dificultades políticas que surgieron, sumadas a la actitud del FMI, podríamos haber llegado a un nivel de deuda igual al que queda después del canje", dijo.
El ex mandatario Carlos Menem calificó de positivo el resultado del canje, aunque alertó sobre el riesgo de inflación y sobre el aumento del número de pobres. (DyN-NA-Télam)
Este año se pagarán U$S 13.020 millones
BUENOS AIRES.- Tras el proceso de canje, el Gobierno ya piensa en la estrategia financiera que adoptará para honrar sus deudas y, así, evitar caer nuevamente en el default. En los próximos seis años, el Gobierno nacional tendrá que afrontar compromisos por U$S 70.000 millones sobre un total de U$S 125.000 millones de deuda regularizada.
Sólo para este año se prevén pagos por U$S 13.020 millones, que representan casi el 8% del Producto Bruto Interno (PBI) del país. De ese total, el 46% corresponde a vencimientos con los organismos financieros internacionales. En orden de importancia les siguen los cupones de los Boden (un 23,8%), préstamos garantizados (12,7%) y hasta intereses por los nuevos bonos, entre otras obligaciones.
Si los organismos financieros deciden una refinanciación de los vencimientos de capital, los pagos podrían reducirse a unos U$S 4.500 millones. No obstante, seguiría siendo alto el nivel de obligaciones a pagar durante este año: U$S 8.500 millones que representan más del 5% del PBI.
Frente a este escenario, el Gobierno tendrá que aplicar medidas para contener el gasto público y afianzar el esquema de ingresos, a través de la recaudación impositiva para evitar otro panorama de cesación de pagos. Además, en 2006, se prevén pagos por U$S 14.000 millones. (Especial)
Argentina anunció el jueves que el nivel de participación fue del 76,07%, con lo que logró retirar del mercado bonos incumplidos por U$S 62.248 millones y los reemplazará por nuevos títulos por U$S 35.238 millones.
En la primera palabra oficial del Fondo Monetario Internacional (FMI) respecto del resultado del canje, el subdirector gerente del organismo, Agustín Carstens, se mostró satisfecho.
"Ha sido un muy buen resultado", dijo Carstens, durante una convención en Acapulco. "Es un paso muy importante para la economía de Argentina", agregó.
Para el Gobierno, los tenedores de bonos en cesación de pagos por unos U$S 19.600 millones que rechazaron la propuesta han perdido su oportunidad y corren el riesgo de quedarse con papeles sin ningún valor.
Pero una fuente del G 7 dijo ayer en Londres que eso no puede quedar así. "La definición de la Argentina de una estrategia clara sobre cómo va a tratar a los acreedores remanentes es una condición previa para cualquier nuevo programa con el FMI", dijo un funcionario del grupo.
Horas después, otra fuente del G 7 negó que ese organismo haya tomado alguna decisión sobre cuáles deberían ser las condiciones para que la Argentina retome sus relaciones con el FMI, pero dejó en claro que deberá haber alguna solución para los acreedores disconformes.
Levanta vuelo
Las advertencias llegaron a horas de que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, vuele hoy a Washington para reunirse mañana y el lunes con el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato. Apenas se difundió que se realizaría el encuentro, el portavoz del FMI Thomas Dawson advirtió que no se trataba de la reapertura de las negociaciones.
La opinión del FMI y del G 7 respecto del canje son consideradas fundamentales, ya que representan una suerte de certificación de que la Argentina salió del default. (DyN-Reuter)
Nielsen dijo que no se reabrirá el canje de la deuda
Buenos Aires.- El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen (foto), rechazó cualquier posibilidad de reabrir el canje de deuda para que ingresen los bonistas que quedaron afuera. Dijo que esa posibilidad es improcedente. Añadió que las negociaciones con los acreedores se realizaron de buena fe y confirmó que el dinero que no se utilizó para el canje será destinado a la recompra de deuda.
El secretario defendió el proceso de canje de deuda realizado por el Gobierno. "La operación se hizo de buena fe y fue decente. Todo el Gobierno se siente orgulloso", sostuvo. Nielsen respondió así a los cuestionamientos realizados por grupos de bonistas.
Al participar en un seminario organizado por el Deustche Bank, Nielsen realizó las primeras declaraciones públicas, en varias semanas, ante banqueros y especialistas en mercado de capitales.
Nielsen también criticó el rol que cumplió el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la resolución del conflicto de la deuda argentina. "La operación que hemos concluido ha sido planteada y ejecutada con buena fe", insistió en alusión a las reiteradas exigencias realizadas por el FMI.
"Después de haber soportado tantos cuestionamientos, me pregunto y les pregunto a ustedes, que intervienen en el mercado de capitales de todo el mundo: ¿cuántas veces han escuchado cuestionar la buena fe de las operaciones de endeudamiento que se llevaron a cabo en Argentina, especialmente en los años 90?". Dijo esto en obvia alusión a los requerimientos de buena fe en las negociaciones que reiteradamente hizo el FMI.
Mejor nota
La calificadora de riesgo Standard & Poor?s elevará la nota de la deuda soberana de Argentina a largo plazo en moneda extranjera desde "default" a "B". La consultora informó que antes del 1 de abril será modificada la nota de la deuda argentina, con lo que disminuirá el riesgo que tienen en la actualidad estos títulos.
Uno de los analistas de S&P, Sebastian Briozzo, estimó que la nota de la deuda argentina deberá subir a "B", después de que el Gobierno renegocie los créditos por cerca de U$S 13.000 millones que tiene con el FMI y otros organismos multilaterales.
En tanto, el ex presidente Raúl Alfonsín expresó: "hoy, la Argentina está en el purgatorio, no en el infierno. Estamos pagando culpas, pero seremos perdonados y posiblemente pasemos al cielo". El ex presidente se pronunció de esa forma al ser consultado acerca de la finalización del canje.
Por su parte, el ex presidente Fernando de la Rúa afirmó que a fines de 2001 planteó un canje de deuda para la reducción de intereses. "De no haber surgido las dificultades políticas que surgieron, sumadas a la actitud del FMI, podríamos haber llegado a un nivel de deuda igual al que queda después del canje", dijo.
El ex mandatario Carlos Menem calificó de positivo el resultado del canje, aunque alertó sobre el riesgo de inflación y sobre el aumento del número de pobres. (DyN-NA-Télam)
Este año se pagarán U$S 13.020 millones
BUENOS AIRES.- Tras el proceso de canje, el Gobierno ya piensa en la estrategia financiera que adoptará para honrar sus deudas y, así, evitar caer nuevamente en el default. En los próximos seis años, el Gobierno nacional tendrá que afrontar compromisos por U$S 70.000 millones sobre un total de U$S 125.000 millones de deuda regularizada.
Sólo para este año se prevén pagos por U$S 13.020 millones, que representan casi el 8% del Producto Bruto Interno (PBI) del país. De ese total, el 46% corresponde a vencimientos con los organismos financieros internacionales. En orden de importancia les siguen los cupones de los Boden (un 23,8%), préstamos garantizados (12,7%) y hasta intereses por los nuevos bonos, entre otras obligaciones.
Si los organismos financieros deciden una refinanciación de los vencimientos de capital, los pagos podrían reducirse a unos U$S 4.500 millones. No obstante, seguiría siendo alto el nivel de obligaciones a pagar durante este año: U$S 8.500 millones que representan más del 5% del PBI.
Frente a este escenario, el Gobierno tendrá que aplicar medidas para contener el gasto público y afianzar el esquema de ingresos, a través de la recaudación impositiva para evitar otro panorama de cesación de pagos. Además, en 2006, se prevén pagos por U$S 14.000 millones. (Especial)







